Desenfocados están y el tiempo va corriendo

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El gobierno de Gustavo Petro, parece que buena parte se ha quedado en campaña, se ha quedado en debates trasnochados y el tiempo le va corriendo en contra y va camino a su primer año, sin grandes logros, ¿Cómo lo logrará revertir?


EDITORIAL

Mucho hemos insistido desde este medio de comunicación que Colombia tiene una seria lista de asuntos por resolver, una baraja importante de necesidades que atender, que no distinguen ideología, que no están marcadas con ningún color y que son puntos que tienen que solucionarse más pronto que tarde.

 Todos tienen relojes de arena que corren en contra de la población colombiana, que corren en contra de la estabilidad de un país y que son tan importantes que trascienden, cualquier presidente, cualquier gobierno.

 El primero de ellos es el empleo y en ese punto podríamos encontrar muchísimas opiniones distintas, muchas visiones, pero como un país tercermundista que somos tenemos que apegarnos a lo que ya se ha comprobado que funciona en otras naciones.

Y es que un estado que muchas veces se abroga el discurso de “hemos creado tantos millones de empleos”, cuando claro, el gobierno crea unos empleos públicos por cuenta de los impuestos de los ciudadanos; muchas veces cargos inoficiosos, burocráticos, clientelistas para pedir favores, pero el que crea un empleo real, significativo con valor, es la empresa privada.

La empresa privada solo crea el empleo que necesita para crecer, para consolidarse y para hacer cada vez más eficiente; no va empleando gente por emplear, porque optimiza los recursos, porque es responsable cosa que no hace el sector público.

Este es un gobierno que en vez de propiciar que cada vez se creen más empresas, que las actuales, se mantengan, se consoliden, tengan una buena salud financiera, que tengamos una estabilidad económica, una confianza inversionista, una moneda con buena valorización, una tasa de desempleo aceptable. 

Por el contrario, este gobierno aprieta y asfixia cada vez más a la empresa privada en uno de los peores momentos económicos de los últimos 20 años y eso va a traer más desempleo y se va a poder evidenciar en los próximos meses. Estamos seguros de que, hasta este mes, podrán celebrar, una baja en el desempleo porque lo que se viene será espeluznante para el país. 

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Segundo, están desenfocados en términos de la economía; hace un mes estaban celebrando que la inflación había bajado, que la inflación ya había tocado techo, que todo iba a mejorar, que íbamos a estar bien y honestamente, creemos que todos los colombianos, queríamos pensar y esperar eso, pero en la técnica y en lo cierto, sabíamos que eso no iba a pasar; por más negativistas o pesimistas que nos tildaran y así se comprobó.

La inflación en Colombia no va a bajar, por más que el Banco de la República siga aumentando las tasas. 

El Banco de la República actuó tarde al comienzo de la pandemia, actuó tarde durante la pandemia, actuó tarde al final de la pandemia y va a actuar tarde cuando ya haya fundido la economía. Cuando la economía esté metida a 30 metros bajo tierra, que sea imposible revivirla por más de que pongan el interés al 0%, pero lo harán tarde. Porque van a seguir aumentando tasas, en su cómoda posición constitucional.

 Esa inflación no va a bajar mientras la moneda Colombiana siga $1.000 pesos, devaluada por encima de donde debe estar, porque recordemos, colombianos que más del 68% de lo que consumimos bienes, productos y servicios son importados. 

Esa inflación, ese incremento de precios que ustedes ven, es por ese aumento en el precio del dólar, para que lo tengan claro y entiendan que no es como lo menciona el actual gobierno, que dice que son los empresarios que son malos, que están especulando y aprovechándose del momento, cosa que no es verdad.

Los empresarios tienen siempre que trasladar esos costos extra, como la tasa de cambio, como los altos costos financieros, al consumidor final, y eso es lo que crea la inflación, para que estemos claros en ese punto. 

Entonces, mientras el gobierno no dé señales claras de confianza inversionista, de estabilidad jurídica, estabilidad física o que más que un amigo o compinche de los empresarios, sea un gobierno que no vea al empresario como enemigo y que cree entornos amigables para la creación de empresas y por ende de empleos.

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Esto ayudará a que baje la tasa de cambios, ayudará directamente a que baje la inflación, ayudará a que baje la tasa de interés del Banco de la República, ayudará a que la economía vuelva a crecer; pero, por el momento, siguen desenfocados. 

Y aunque son muchos puntos, quisiéramos terminar el punto número tres que tiene que ver con la puesta en marcha de las reformas.

Este gobierno ha sentado la base de que como ellos ganaron, pueden hacer las reformas que quieran, por vía libre, por la peatonal, sin oposición, porque ganaron y como ganaron pueden hacer lo que quieran, pues no.

No es así, estamos en un estado social de derecho, que tiene un sistema de contrapesos, que tiene unos poderes judiciales, legislativos; el legislativo muchas veces corrompido. Pero esas reformas, que si bien, puede plantear el gobierno con un apoyo del congreso, en buena parte clientelar, burocrático, corrupto.

Esas reformas deben ser primero debatidas y luego sometidas a control por parte de las Cortes y pueden ser escrutadas por la opinión pública, por los medios; así no lo quieran, por abogados, por gremios estamos todavía en democracia y esa terquedad, estar empecinados en que sí o sí tienen que pasar las reformas y que no admiten cambios. Además, dicen que van a hacer cambios y luego no los hacen y están buscando crear enemigos en la prensa, en los empresarios, están desenfocados. De seguir así, no van a pasar ninguna reforma y se les va a ir un año, un año en blanco.

Si este gobierno quiere sacar reformas, adelante, que sean reformas de consenso, reformas para el beneficio colectivo, reformas que no transgredan lo que ya está bien hecho, que funciona, que es eficiente, que se puede mejorar sin duda.

Todos queremos que todo mejore siempre, pero para eso es necesario, el disenso, el respeto, a la opinión y la construcción a partir de la diferencia. Ojalá pongan la lupa donde es, ajusten el calibre de las palabras y nos sigan desenfocados. 

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