En una declaración que ha sacudido el tablero geopolítico del Caribe, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su administración está preparada para asumir el control de Cuba de manera casi inmediata. Según las palabras del mandatario, este movimiento estratégico se produciría una vez que se complete la agenda militar y política que actualmente mantiene a Washington volcado sobre Irán.
Durante una intervención privada en el Forum Club en West Palm Beach, Florida, ante una audiencia de empresarios y figuras políticas, Trump vinculó directamente el destino de la isla con el desenlace del conflicto en Medio Oriente. «Terminaremos el trabajo con Irán y luego nos encargaremos de Cuba. Podríamos tomar el control casi de inmediato», aseguró el líder republicano, sugiriendo un cambio de enfoque tras meses de tensiones bélicas en el Golfo Pérsico.
La contundente advertencia de Trump que pone en alerta a Cuba
El presidente no se limitó a la retórica diplomática; esbozó un escenario táctico que incluye el uso de la fuerza naval. Trump mencionó la posibilidad de posicionar el portaaviones USS Abraham Lincoln a escasa distancia de la costa cubana. Según su visión, la simple presencia del buque de guerra más grande del mundo sería suficiente para provocar un colapso en la resistencia del gobierno de La Habana.

Esta escalada verbal coincide con acciones administrativas concretas. Solo horas antes de sus declaraciones, la Casa Blanca oficializó un nuevo paquete de sanciones económicas dirigidas a asfixiar las finanzas del Gobierno cubano. Estas medidas impactan sectores críticos como la minería, la energía y los servicios financieros, penalizando a cualquier entidad internacional que mantenga vínculos comerciales con la isla.
La orden ejecutiva firmada por Trump califica a Cuba como una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional de EE. UU. El documento argumenta que las políticas de La Habana no solo socavan los intereses estadounidenses, sino que son «repugnantes» para los valores democráticos de la región
Esta escalada verbal coincide con acciones administrativas concretas. Solo horas antes de sus declaraciones, la Casa Blanca oficializó un nuevo paquete de sanciones económicas dirigidas a asfixiar las finanzas del Gobierno cubano. Estas medidas impactan sectores críticos como la minería, la energía y los servicios financieros, penalizando a cualquier entidad internacional que mantenga vínculos comerciales con la isla.
La orden ejecutiva firmada por Trump califica a Cuba como una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional de EE. UU. El documento argumenta que las políticas de La Habana no solo socavan los intereses estadounidenses, sino que son «repugnantes» para los valores democráticos de la región
Esta escalada verbal coincide con acciones administrativas concretas. Solo horas antes de sus declaraciones, la Casa Blanca oficializó un nuevo paquete de sanciones económicas dirigidas a asfixiar las finanzas del Gobierno cubano. Estas medidas impactan sectores críticos como la minería, la energía y los servicios financieros, penalizando a cualquier entidad internacional que mantenga vínculos comerciales con la isla.
La orden ejecutiva firmada por Trump califica a Cuba como una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional de EE. UU. El documento argumenta que las políticas de La Habana no solo socavan los intereses estadounidenses, sino que son «repugnantes» para los valores democráticos de la región.
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