El Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae) ratificó la medida este domingo. A partir del lunes 1 de junio, las mercancías que ingresen desde Colombia dejarán de pagar el polémico gravamen del 100% que asfixiaba el comercio binacional. Detrás de la decisión hay tensiones políticas, cruces de comunicados y un billonario intercambio económico en juego.
En un giro determinante para las relaciones comerciales de la región, el Gobierno de Ecuador ratificó la suspensión absoluta de las tarifas aduaneras especiales que pesaban sobre las importaciones provenientes de Colombia. A través de una resolución emitida por la Dirección del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae), se decretó que la tasa por servicio de control aduanero regresará al 0% de forma inmediata.
¿Por qué Ecuador levantó el gravamen a Colombia? La presión de la CAN detrás de la decisión
La disposición, que empieza a regir en el primer minuto de este lunes 1 de junio, deja sin efecto el gravamen del 100% que se venía cobrando desde inicios de mayo. Con esto, se busca normalizar un flujo de divisas e intercambio de bienes que históricamente ha sostenido a miles de empresarios, exportadores y transportadores en ambas naciones.
La retirada de este cobro arancelario representa el desenlace al menos en el terreno económico de una escalada de restricciones que inició en los primeros meses del año. El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, instauró originalmente una «tasa de seguridad» argumentando que su país requería compensar los altos costos logísticos y de vigilancia fronteriza ante la falta de cooperación del Gobierno de Gustavo Petro en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico.

Lo que inició en febrero como un impuesto del 30% escaló velozmente al 50% y terminó tocando techo el 1 de mayo con el cobro del 100%. Esta medida provocó una reacción en cadena: Colombia aplicó salvaguardias recíprocas de hasta el 75%, cortó temporalmente la venta de energía eléctrica al país vecino e impuso restricciones aduaneras a productos clave de la canasta ecuatoriana como el arroz y el banano.
El desmonte de los aranceles no estuvo exento de polémica y desató un duro cruce diplomático en las últimas horas de mayo. El presidente Noboa atribuyó el fin de la medida a un acuerdo de buena voluntad tras una reunión con líderes políticos colombianos del espectro opositor.
Sin embargo, la Cancillería de Colombia desmintió tajantemente esa narrativa a través de un comunicado digital en el que calificó la presentación de los hechos como «engañosa». Según el Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano, el desmonte no responde a una concesión unilateral de Quito, sino al cumplimiento obligatorio de una resolución dictada por la Secretaría General de la Comunidad Andina (CAN), organismo que vela por las normativas de libre comercio y la libre competencia en la región y que había conminado a Ecuador a retirar las cargas arancelarias.
Más allá de los choques ideológicos entre los mandatarios de ambos países, los gremios productivos de ambos lados de la frontera celebraron la noticia. Ecuador se mantiene sólidamente como el sexto socio comercial más relevante para el mercado colombiano.
De acuerdo con cifras consolidadas del último año, la balanza comercial binacional mueve una cifra cercana a los 3.000 millones de dólares anuales. Las exportaciones colombianas hacia el territorio ecuatoriano representaron ingresos por 1.846 millones de dólares, mientras que las compras de productos originarios de Ecuador totalizaron unos 830 millones de dólares. Con las aduanas nuevamente liberadas de sobrecostos, el sector logístico prevé una reactivación total del tránsito de mercancías en el puente de Rumichaca a partir de esta semana.
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