Editorial: La coalición de la derecha en Colombia responde al clamor ciudadano por la unidad

No se trata de un nombre propio, sino de un paquete completo: un equipo preparado para gobernar un país en crisis

Editorial: La coalición de la derecha en Colombia responde al clamor ciudadano por la unidad
Foto: Redes sociales

Colombia y la coalición de la derecha merecen un reconocimiento claro y sin ambigüedades. Saludamos con aprecio, con aceptación y, sobre todo, con respeto el valor que tuvieron los ocho candidatos presidenciales al acatar, aceptar y escuchar el clamor de los colombianos, que de manera reiterada les pedían unidad. Unidad, unidad y unidad. Si hubo un consenso evidente en las calles del país fue precisamente ese: la exigencia de una coalición sólida.

A pesar de que algunos sectores decidieron no participar en la consulta, y aunque en su momento varios de estos candidatos fueron subestimados por cifras modestas en las encuestas, hoy tienen en sus manos la posibilidad real de entregar un resultado electoral relevante y contundente el próximo 8 de marzo, fecha en la que además se celebrarán las elecciones al Congreso de la República.

Este paso que da el grupo es gigantesco y merece ser destacado por una razón elemental: durante años, sin importar la ideología de turno, muchos cargos de alta responsabilidad a nivel regional y nacional han sido ocupados por personas impresentables, con enormes vacíos de conocimiento, experiencia y capacidad de ejecución. Basta mirar el actual gobierno, que ha modificado manuales, perfiles e incluso requisitos de idoneidad para acomodar funcionarios sin las competencias que demandan cargos de semejante responsabilidad.

En contraste, esta coalición está compuesta por personas preparadas, inteligentes, con credenciales académicas, trayectoria política y experiencia comprobada en la gestión pública. Varios han sido ejecutores destacados y cada uno aporta un conocimiento especializado en distintas áreas estratégicas para el país.

Juan Carlos Pinzón es, sin duda, uno de los perfiles con mayor experiencia y reconocimiento en temas de seguridad, defensa y asuntos internacionales, con amplio conocimiento del funcionamiento del Estado y de la política exterior. Paloma Valencia, senadora de trayectoria, conoce de primera mano las realidades de las regiones del país; se ha caracterizado por una postura firme y vehemente, con capacidad de debate, sentido social y disposición para construir convergencias políticas. David Luna ha ocupado cargos clave en el sector público y ha entregado resultados concretos, tanto como viceministro de Trabajo como en el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones; además, fue un senador serio, coherente y consistente a lo largo de su vida pública.

Vicky Dávila se consolidó como una de las primeras voces que enfrentó y denunció las falencias del actual gobierno, liderando investigaciones periodísticas de alto impacto que contribuyeron al debate público y a la rendición de cuentas. Aníbal Gaviria, ejecutor probado y uno de los alcaldes más relevantes que ha tenido Medellín, es reconocido por la gestión de grandes obras, su visión de desarrollo, su experiencia como empresario y por haber sido víctima directa de la violencia.

A este grupo se suman perfiles como Juan Daniel Oviedo, con sólida formación técnica y experiencia en el manejo de información pública; Manuel Galán, con trayectoria política y conocimiento institucional; y Mauricio Cárdenas, economista de amplio reconocimiento y experiencia en el diseño y ejecución de política económica.

Y es clave subrayar algo: aquí no se trata de un hombre o una mujer aislados. No es una apuesta individual. Se trata de un paquete completo. Un equipo sólido, diverso y competente que resulta absolutamente necesario para un país que recibirá un próximo gobierno en medio de profundas fracturas sociales, económicas e institucionales.

Por eso, es importante saludar este esfuerzo y agradecerlo. Ojalá los colombianos que tengan la posibilidad y la intención de participar en esta consulta valoren este espacio democrático: la oportunidad de votar de manera libre, autónoma y consciente por el candidato que verdaderamente los represente. No se trata de votar por el “menos malo”, ni de hacerlo en contra de alguien, ni por descarte. Se trata de elegir con convicción.

Desde el punto de vista electoral, esta consulta tiene la capacidad real de movilizar más de cinco millones de votos y de convertirse en un hecho político contundente, capaz de proyectar a un candidato o candidata con serias posibilidades de llegar a la Presidencia, incluso en primera vuelta.

Por último, también es fundamental que los partidos políticos definan con claridad su papel. La responsabilidad que tienen es enorme. Después de tantas maniobras internas y controversias con los avales, el país merece una posición clara: que digan de qué lado están, qué papel jugarán en esta consulta o si prefieren respaldar a un candidato por fuera de esta coalición. Todo es válido en democracia, pero lo que no es aceptable es la ambigüedad. Que lo digan de frente y con transparencia.

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