El ABC de la rivalidad entre Canadá y EE.UU.

El gobierno estadounidense sostiene que Canadá obtiene ventajas desproporcionadas de su relación comercial con los Estados Unidos y considera que Ottawa debe asumir mayores compromisos en materia económica y de seguridad.

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La ruptura de las negociaciones comerciales entre  los Estados Unidos y Canadá abrió un nuevo capítulo en la disputa económica entre ambos países. Mientras la administración del presidente Donald Trump intensifica la aplicación de aranceles, el gobierno canadiense respondió con medidas recíprocas y dejó claro que no cederá ante la presión de Washington.

Estados Unidos impondrá un arancel del 35% a productos canadienses desde el 1 de agosto, en respuesta a la crisis del fentanilo y las crecientes tensiones comerciales con Canadá.
Foto: 360 Radio

La crisis se profundizó luego del fracaso de las conversaciones para alcanzar un nuevo acuerdo comercial, lo que desencadenó una nueva ronda de gravámenes entre dos economías que mantienen uno de los intercambios comerciales más importantes del mundo.

El gobierno estadounidense sostiene que Canadá obtiene ventajas desproporcionadas de su relación comercial con los Estados Unidos y considera que Ottawa debe asumir mayores compromisos en materia económica y de seguridad. Esa visión ha llevado a la Casa Blanca a endurecer su política comercial incluso frente a uno de sus aliados históricos.

Desde Ottawa, el primer ministro Mark Carney rechazó las presiones de Washington y defendió una estrategia de firmeza. Su administración considera que aceptar las condiciones impuestas por Estados Unidos podría afectar la autonomía económica del país y debilitar su posición en futuras negociaciones.

Especialistas citados por la BBC señalan que la disputa refleja un cambio en la política exterior estadounidense, en la que el uso de herramientas económicas, como los aranceles, se ha convertido en un mecanismo de presión geopolítica tanto para aliados como para adversarios.

En respuesta, Canadá analiza medidas como restringir el acceso estadounidense a recursos estratégicos, diversificar sus mercados internacionales y fortalecer relaciones comerciales con otros socios. Al mismo tiempo, varios gobiernos observan la postura canadiense como un posible modelo para enfrentar futuras presiones comerciales de Washington.

No obstante, analistas consideran que aún existe margen para retomar el diálogo antes de que entren en vigor nuevas medidas arancelarias previstas para los próximos meses. También advierten que el resultado de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos podría modificar el equilibrio político y abrir la puerta a una eventual negociación.

La confrontación comercial pone en evidencia el deterioro de una relación económica que durante décadas fue considerada una de las más estrechas del mundo. Si el conflicto persiste, ambos países podrían iniciar un proceso de distanciamiento que transformaría el comercio y la cooperación en Norteamérica durante los próximos años.

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