El ELN debe ser derrotado militarmente

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Ya está bueno, ya fue suficiente de conversaciones, diálogos y oportunidades para este grupo terrorista, lo acontecido ayer es un crimen de los más atroces, que han podido cometer.


EDITORIAL

Por más que quieran volver ligera esta situación, por más que lo quieran volver un signo negativo, como diría el asesor de paz, Danilo Rueda; por más que intenten justificar que por esto mismo, es que hay que hacer la supuesta paz. Esto hace mucho tiempo, se salió de control, no solo para este gobierno sino para los anteriores.

Mientras el gobierno de Iván Duque estaba sentado con el ELN en La Habana, asesinaron, recordémoslo bien, a quiénes estaban estudiando en Bogotá; los policías en la General Santander con un carro bomba. Ahora, cuando supuestamente Petro haría la paz en tres meses con el ELN, según sus palabras, el ELN eso lo ha hecho asesinar, secuestrar y herir a policías, militares y a la población civil. 

Esto no tiene cómo sostenerse, esto no tiene defensa alguna, mucho menos puede pasar inadvertido y acumularse en los anaqueles de la impunidad colombiana. 

El ministro de defensa tiene que responder; el congreso tiene que llamarlo a una comparecencia porque, cada semana, estamos perdiendo vidas valiosas para nuestro país, vidas que están del lado del bien, de la legalidad, del estado, que los criminales, miserables, terroristas y canallas del ELN, de las FARC, de las disidencias o de cualquiera de otro grupo terrorista; que sea sin importar el brazalete están acabando con el país.

Nosotros queremos sentar nuestra más enérgica protesta, por lo que está aconteciendo hoy en Colombia, en materia de seguridad, el gobierno se ha bajado los pantalones, ha cedido completamente ante las pretensiones de los grupos terroristas, que campean en Colombia y lo peor es que no lo quieren reconocer, no quieren reflexionar, no quieren corregir. Están obstinados porque saben que es su única bandera de gobierno, la supuesta paz.

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Cómo mirar a la cara a los miembros criminales de la cúpula de bandoleros, del ELN y preguntarles por qué lo hicieron y quedarse fríos como si no tuvieran nada por dentro, mientras nueve familias están llorando a sus seres queridos, siete de los nueve militares, están prestando su servicio, a quien le duelen estos muertos más allá de sus familias.

Porque el estado es tan apacible, tan apático, ante estas tragedias, que marcan de por vida a hermanos, hijos, padres, abuelos, qué garantías le da el estado colombiano a las personas que deciden inscribirse, en listarse, mejor en la policía, en el ejército, en la armada en la fuerza o aérea.

Si antes estamos a merced de los delincuentes, hoy estamos peor que nunca y lo peor, es que observamos y sentimos una fuerza pública, diezmada, sin moral, sin la capacidad de reacción, porque los tienen con las manos atadas, porque los tienen supeditados a procesos de paz babosos, ineficaces, burocráticos y que solo a hoy tienen como resultado la muerte de policías y militares secuestros y extorsión a la población civil.

Nunca es tarde para reflexionar, quisiéramos que eso hiciera el gobierno y más que reflexionar, es cambiar la forma que están llevando las riendas del país.

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