El mapa inflacionario de América Latina muestra contrastes extremos entre países

En un contexto de desaceleración global y choques externos recientes, la evolución de la inflación se consolida como un termómetro clave para medir la estabilidad social, económica y política de la región.

Foto: Redes sociales

El comportamiento de los precios en América Latina vuelve a poner en evidencia las profundas asimetrías económicas de la región. En un contexto internacional marcado por la desaceleración del crecimiento, la volatilidad financiera y los efectos rezagados de choques externos recientes, la inflación se ha convertido en un factor determinante del debate público y de las decisiones de política económica.

Para millones de hogares, el aumento del costo de vida no es una variable macroeconómica abstracta, sino una realidad cotidiana que afecta el acceso a alimentos, servicios básicos y vivienda, así lo estudio Trading Economics.

Inflación en América Latina: una región partida entre la estabilidad y la crisis de precios

Inflación en América Latina: una región partida entre la estabilidad y la crisis de precios

Aunque varios países han logrado moderar las presiones inflacionarias, otros continúan enfrentando escenarios de alta inestabilidad que comprometen la recuperación económica y profundizan las brechas sociales. El mapa inflacionario de la región revela, así, una América Latina fragmentada: con economías que luchan por recuperar el control de los precios y otras que aún transitan crisis estructurales de largo aliento.

En el extremo más grave se encuentra Venezuela, que encabeza el listado regional con una inflación anual de 172 %, una cifra que confirma la persistencia de la crisis económica estructural que vive el país. El alza sostenida de precios ha erosionado el salario real, profundizado la dolarización informal y limitado la capacidad de maniobra de la política económica.

Muy por detrás, pero aún en niveles elevados, aparece Argentina, con una inflación de 31,5 %. Aunque lejos de los picos históricos recientes, el país sigue enfrentando serias dificultades para estabilizar los precios, en medio de desequilibrios fiscales, restricciones cambiarias y una economía altamente indexada.

El tercer lugar lo ocupa Haití, con 28,3 %, reflejo de una combinación compleja de inestabilidad política, crisis institucional y debilidad productiva. La inflación ha agravado la inseguridad alimentaria y el deterioro de las condiciones de vida en uno de los países más vulnerables del continente.

En Bolivia, la inflación alcanza el 20,4 %, una cifra que marca un quiebre frente a la tradicional estabilidad de precios que caracterizó al país durante años. Factores externos, presiones fiscales y tensiones en el abastecimiento comienzan a reflejarse en el costo de vida.

Por su parte, Cuba registra una inflación de 14,07 %, en un contexto de profundas transformaciones económicas, escasez de bienes y ajustes en el sistema monetario. La subida de precios ha impactado especialmente a los hogares con ingresos fijos.

En un segundo bloque, con inflaciones moderadas pero aún relevantes, aparece Colombia, con 5,1 %. Aunque la cifra muestra una desaceleración frente a años anteriores, el encarecimiento de alimentos, servicios y vivienda sigue siendo una preocupación central para los hogares y para el Banco de la República.

Le sigue Honduras, con 4,98 %, un nivel que, si bien es manejable en términos regionales, refleja presiones persistentes sobre los precios básicos y los combustibles.

La República Dominicana reporta una inflación de 4,95 %, en línea con su meta de estabilidad, aunque con desafíos asociados al costo de la canasta básica y a la evolución de los precios internacionales.

En Brasil, la mayor economía de la región, la inflación se sitúa en 4,26 %, dentro de rangos considerados controlados. Sin embargo, el comportamiento de los alimentos y la política de tasas de interés siguen siendo claves para evitar nuevos repuntes.

Cierra el grupo de los diez países con mayor inflación Chile, con 3,5 %, una cifra relativamente baja en el contexto latinoamericano, pero que aún genera debate interno sobre el costo de la vida y la recuperación del poder adquisitivo tras los shocks de años recientes.

Gráfica: 360 Radio- Daniel Quiroga

El panorama revela una América Latina partida en dos: economías con inflaciones desbordadas y otras que, con mayor o menor éxito, han logrado contenerlas. La evolución de los precios seguirá siendo un termómetro clave para medir la estabilidad social y económica de la región en los próximos meses.

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