El mercado laboral arrancó 2026 con una paradoja. La tasa de desempleo se ubicó en 10,9%, el nivel más bajo para un mes de enero desde 2001, pero detrás del dato alentador asoma una señal de alerta: la mayor parte de los nuevos puestos surgió del trabajo por cuenta propia.
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en enero se crearon 324.000 empleos frente al mismo mes del año pasado. Sin embargo, seis de cada 10 de esas nuevas ocupaciones correspondieron a trabajadores por cuenta propia, lo que vuelve a poner en el centro del debate la calidad de los empleos que está generando la economía.
En la comparación anual, el desempleo bajó 0,7 puntos porcentuales, al pasar de 11,6% en enero de 2025 a 10,9% en el mismo mes de este año. No obstante, frente a diciembre se registró un aumento en el número de personas sin trabajo: los desocupados pasaron de 2,1 millones a 2,8 millones, un comportamiento estacional que suele marcar el arranque de cada año.
Más allá de la cifra general, el foco está en la composición del empleo. Además del crecimiento en los cuentapropistas, también aumentaron los patrones o empleadores, con 115.000 nuevos puestos. Les siguieron los obreros o empleados del Gobierno (45.000) y los jornaleros o peones (33.000), entre otras categorías.

Para Jackeline Piraján, economista principal de DaviBank, el repunte del trabajo independiente puede reflejar un deterioro en la calidad de las vacantes, especialmente en el segmento privado, donde el empleo formal no logra despegar con la misma fuerza.
La informalidad continúa siendo el “dolor de muela” del mercado laboral. De los 23,2 millones de personas ocupadas en el país, 12,7 millones trabajan en la informalidad y 10,4 millones cuentan con empleo formal. Los trabajadores por cuenta propia suman 9,58 millones, por encima de los 9,39 millones registrados un año atrás.
Desde la Andi, su presidente, Bruce Mac Master, advirtió que los altos niveles de informalidad siguen siendo uno de los mayores desafíos. También llamó la atención sobre la reducción en la tasa de participación, ya que 410.000 personas pasaron a la inactividad económica.
Las brechas persisten. La tasa de desempleo fue de 8,7% para los hombres y de 13,8% para las mujeres, lo que evidencia una diferencia marcada en el acceso al trabajo. Entre los jóvenes, el desempleo alcanzó 15,3% en el trimestre móvil, aunque con descensos frente al año anterior.
En el panorama regional, la población desocupada disminuyó en 186.000 personas. Las mayores tasas se registraron en Quibdó (24,6%), Cartagena (14,6%) y Riohacha (13,6%). En contraste, Bogotá (7,5%), Manizales (7,7%) y Villavicencio (7,7%) presentaron los niveles más bajos, todos por debajo del promedio nacional.
Así, el año comienza con una señal mixta: menos desempleo en el papel, pero con un mercado laboral que sigue apoyándose, en buena medida, en el rebusque.
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