¿Por qué Israel y Estados Unidos lanzaron ofensiva contra Irán hoy?

La ofensiva contra Irán marca una ruptura definitiva en los intentos diplomáticos y abre un nuevo ciclo de confrontación directa en Medio Oriente.

¿Por qué Israel y Estados Unidos lanzaron ofensiva contra Irán hoy?

La ofensiva contra Irán lanzada este 28 de febrero por Israel y Estados Unidos no fue un hecho aislado ni improvisado. Se trata de una operación que, según sus gobiernos, responde a lo que consideran amenazas inminentes vinculadas al programa nuclear iraní y al fortalecimiento de su capacidad misilística.

La decisión de atacar a Irán ocurre tras meses de creciente tensión, advertencias públicas y negociaciones diplomáticas fallidas.

Las explosiones reportadas en Teherán y en otras zonas estratégicas confirman que la ofensiva tuvo como objetivo infraestructuras militares y centros considerados clave dentro del aparato de defensa iraní. Desde Washington y Tel Aviv, el mensaje ha sido claro: se trató de una acción preventiva.

¿Qué motivó la ofensiva contra Irán?

Uno de los factores centrales detrás de la ofensiva contra Irán es el estancamiento en las conversaciones sobre su programa nuclear. Durante los últimos años, las potencias occidentales han expresado preocupación por el nivel de enriquecimiento de uranio y la posibilidad de que Teherán reduzca aún más la supervisión internacional sobre sus instalaciones.

Para Israel, la posibilidad de un Irán con capacidad nuclear representa una amenaza existencial.

Estados Unidos, aunque históricamente ha oscilado entre la presión diplomática y las sanciones económicas, ha endurecido su postura ante reportes de avances técnicos iraníes en materia de misiles de largo alcance y drones de ataque. La combinación de estos elementos habría llevado a ambos países a concluir que el costo de no actuar era mayor que el de intervenir militarmente.

Otro elemento clave es el escenario regional. Irán mantiene influencia política y militar en distintos frentes de Medio Oriente a través de alianzas estratégicas. Para Israel, esto configura un cerco geopolítico que incrementa su percepción de vulnerabilidad. La ofensiva contra Irán también busca enviar un mensaje disuasivo a sus aliados y adversarios.

En el plano interno, tanto en Israel como en Estados Unidos existen presiones políticas que influyen en las decisiones de seguridad nacional. En momentos de alta tensión, los gobiernos tienden a reforzar su narrativa de defensa y firmeza frente a amenazas externas.

Sin embargo, la ofensiva contra Irán abre interrogantes profundos. ¿Fue una operación puntual para degradar capacidades específicas o el inicio de una campaña prolongada? ¿Podrá contenerse la respuesta iraní o escalará hacia un conflicto regional más amplio?

Lo cierto es que la ofensiva contra Irán no solo reconfigura la dinámica militar en Medio Oriente, sino que también impacta los mercados energéticos, las alianzas globales y la estabilidad internacional. La decisión de Israel y Estados Unidos de actuar hoy responde a cálculos estratégicos acumulados durante años, pero sus consecuencias podrían sentirse durante décadas.

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