“A Colombia la encerraron antes de tiempo”: Andrés Julián Rendón

Foto: Revista 360

El excalde de Rionegro diaologó con 360 Radio y explicó las afectaciones que ha tenido el municipio por cuenta del confinamiento. Asimismo, Rendón habló de la importancia de la reapertura del aeropuerto José María Córdova, el estado de las finanzas departamentales y el papel de las fuerzas armadas en una situación como la que vive el país.


Entrevista 360 Radio

360 Radio

Todos los gobernantes se han visto sorprendidos por esta pandemia y lo cierto es que nadie se la esperaba. 

Esta situación ha generado que los planes de desarrollo, que eventualmente han sido aprobados en los distintos municipios del país, hoy se vean colapsados porque todas las atenciones gubernamentales se han enfocado en atender esta emergencia.

Usted fue alcalde de Rionegro y conoce a fondo cómo puede estar preparada esta ciudad para enfrentar la crisis, pero ¿qué cree que puede derivar de esta coyuntura y que ha afectado el desarrollo de un municipio tan importante para Antioquia y para el país?

Andrés Julián Rendón (A.J.R): Yo creo que los gobernantes no pueden quedarse contando enfermos y fatalidades, por doloroso que esto sea. 

Si bien es cierto que es muy fácil dar opiniones desde la posición en la que me encuentro, como se dice coloquialmente, ver los toros desde la barrera, yo sí creo que a Colombia la encerraron mucho antes de tiempo.

Esta situación le ha generado un costo económico gigantesco al país, el cual seguramente nos vamos a demorar mucho tiempo en reponerlo.

Aún en medio de esta oleada creciente de casos positivos y muertes, yo pienso que hay otro tipo de medidas, de pronto un poco más difíciles de implementar, pero menos costosas, no solamente desde el punto de vista de la salud de pública, sino también en términos económicos.

Entidades como Ruta N han demostrado con datos que, si el 60% de la población usa un tapabocas o una máscara de plástico, que puede hacerse hasta con la tapa de una botella de gaseosa, se reduciría el factor de contagio, lo cual empezaría a marcar un camino de extinción de esta pandemia.

Yo creo que los gobernantes se fueron por el camino fácil y prefirieron encerrar a las personas. 

Esto ha tenido una consecuencia muy grande en nuestra economía y es lo que se debe tratar de revertir, porque cada día que pasa es mucho más complicado.

360 Radio:

Las consecuencias económicas son gravísimas y uno de los principales afectados ha sido el sector aéreo.

En cuanto al aeropuerto de Rionegro, el principal terminal aéreo de Antioquia, recientemente se envió un piloto al Gobierno Nacional para poder reactivarlo.

No obstante, hay una gran oposición desde Medellín y el resto del área metropolitana, pero también es cierto que en el contexto global, Colombia es de los pocos países que continúa con los cielos cerrados, ¿Qué opina al respecto?

A.J.R: Yo soy de la postura de los que cree que se debe abrir los distintos sectores de la economía, en especial un sector tan importante como el de la aviación.

En el caso de Rionegro, esta situación tiene afectada buena parte del comercio que está circundando alrededor y es algo que tiene que lamentarse mucho en términos de empleos, ingresos para los comerciantes, e incluso, tributos para el municipio.

Repito, puede ser un poco más dispendioso, pero es menos costoso en términos de salubridad y económicos, exigirle a la gente que haga uso permanente del tapabocas y que con eso pueda reanudar buena parte de sus encuentros rutinarios, no solamente personales, sino también laborales.

Por supuesto, habrá que evitar las aglomeraciones y otro de tipo de actividades que serán difíciles de reanudar mientras no aparezca una vacuna, pero yo creo que la gran mayoría de las actividades personales y laborales que catapultan la actividad económica, tienen que reabrir ya.

Insisto, decir esto es muy fácil desde la posición en la que me encuentro, pero es evidente por los datos, e incluso, por la experiencia que se ha visto en otros países, pero a Colombia la encerraron 2 meses antes de lo que era necesario.

360 Radio:

Usted estuvo en la gobernación de Antioquia y con sus conocimientos podrá coincidir en que las finanzas departamentales no son las mejores, en especial si uno la compara con el presupuesto de una ciudad como Medellín.

Evidentemente cuando el departamento depende de las rentas, impuestos, juegos de azar y de las ventas de la FLA, en una pandemia como la que vivimos actualmente el departamento está viendo sus arcas muy afectadas.

¿Qué le preocupa a usted de las finanzas del departamento, las cuales hoy se ven bastantes comprometidas?

A.J.R: Las finanzas de los departamentos en general dependen de unas rentas vetustas; incluso, muchas existen desde que Colombia se conformó como República en la etapa colonial. 

A mí me parece que hay cosas tan absurdas como lo que acontece en materia de licores. 

Por ejemplo, usted va a un almacén de cadena y encuentra licores de cualquier parte del mundo, pero si un caldense quiere comprar licor de la FLA o viceversa, previamente se tuvo que haber mediado para que se pueda efectuar esa transacción de forma legal o tuvo que existir un convenio entre los dos gobernantes. Esto es una cosa absurda que no debería existir.

Es más que obvio que las rentas departamentales se han afectado mucho porque dependen de impuestos o tributos indirectos; es decir, están asociados a las actividades propias y como la actividad económica se ha resentido, también se han resentido los ingresos.

Recientemente leí un reportaje en el que el secretario de Hacienda manifestaba que la caída en los ingresos departamentales ha estado alrededor del 12% y esto representa cerca de $300 mil millones de pesos menos para Antioquia.

Esto es una cifra muy importante, sobre todo, si se tiene en cuenta que apenas han corrido 7 meses del año y lo peor es que la situación puede complicarse mucho más.

Considero que en términos estructurales hay que pensar como lo hizo en su momento el doctor Luis Alfredo, hay que tratar de darle al departamento otras rentas adicionales.

Él lo hizo con Hidroituango y con otras microcentrales hidroeléctricas, y si bien Hidroituango va a presentar retrasos, Antioquia tiene que seguir pensando en esa línea y en cómo se pueden utilizar esos instrumentos que hoy están concebidos en la ley para hacer las obras que demanda el departamento.

Existe un agravante, en la gran mayoría de los municipios antioqueños, 95%, solo se hacen inversiones si el Gobierno Nacional o Departamental pone dinero, lo cual sucede pocas veces.

Los municipios de Antioquia en su gran mayoría son de categoría cuarta, quinta y sexta, no están en capacidad de transformar sus territorios, ni mucho menos mejorar la calidad de vida de sus habitantes si no es con ayuda del departamento o con niveles de gobiernos superiores al local.

360 Radio:

Usted habló ahora que una de las consecuencias graves de esta pandemia ha sido la pérdida de empleos y el cierre de diferentes empresas en todos los sectores económicos.

Eventualmente la recuperación económica va a tardar demasiado y acá se requiere que los gobernantes, la empresa privada y otros entes involucrados se apropien de la situación para que entre todos superemos este golpe económico.

¿Cómo cree usted que se debe reactivar la economía?, ¿cómo volver a generar empleo?, ¿qué se debe hacer para que vuelva a funcionar el círculo económico del país?

A.J.R: Yo creo que se debe entender la realidad económica colombiana; es decir, comprender que más de la mitad de la fuerza laboral del país está en la informalidad.

Ha sido importante lo que ha hecho el Gobierno Nacional con sus ayudas directas para que esas personas al menos tengan un nivel de subsistencia.

Esto ayudará a evitar que por esa vía se pierda el logro social más importante de las dos últimas décadas que ha logrado Colombia, reducir su tasa de pobreza del 50% al 27%.

Ese logro podría esfumarse este año si no se actúa con rapidez y, sobre todo, con muchísimo rigor.

Ese enfoque subsidiario que ha enfocado el Gobierno Nacional hacia la población más vulnerable es muy importante.

Así que, hay que tratar de seguir avanzando en el enfoque de la oferta y en ese sentido ha ayudado muchísimo los distintos auxilios que ha ofrecido el gobierno en materia de créditos.

Lo más importante es permitir que la economía funcione, reabrir los distintos sectores, eliminar paulatinamente la cuarentena, porque con el confinamiento lo único que se hace es aplazar el problema.

Ya estuvo bien de tres meses para que el Gobierno Nacional y los distintos gobernantes hubiesen acumulado las capacidades en salud que se requerían.

Solo nos queda asumir el costo de habernos encerrado prematuramente, tratar de atenuarlo y dejar que la economía funcione.

Es decir, quitar las restricciones que todavía existen sobre distintos sectores económicos y sobre la misma población en general.

360 Radio:

La fuerza pública de nuestro país no atraviesa por un buen momento actualmente y los recientes escándalos han hecho que se generalice sobre el papel de las fuerzas armadas y exista una especie de divorcio entre la ciudadanía en general y las autoridades.

No obstante, toda esta crisis de la que hemos hablado ha desembocado en mayor inseguridad; incrementaron los robos, homicidios y Antioquia no sido la excepción.

¿Cómo cree usted que debe ser el papel de las fuerzas armadas en una situación como la que vive el país y que ha disparado los índices de criminalidad?

A.J.R: Hace poco hacíamos un balance en cuanto a seguridad con uno de los oficiales más destacados con los que he tenido la oportunidad de trabajar durante los años que llevo como servidor público, el general (r) de la Policía, Luis Eduardo Martínez. Ambos coincidíamos en que la inseguridad también es otra pandemia.

No se puede engañar al país, es obvio que ha habido resultados positivos en materia de seguridad, pero esto ha sido porque las personas han estado confinadas y ahí caben los delincuentes.

El consumo de estupefacientes ha incrementado y lo más grave es que Colombia está volviendo a registrar problemas de orden público con más frecuencia.

Se había vuelto parte del pasado que bandidos atacaran a la fuerza pública e hicieran hostigamientos, pero desafortunadamente lo estamos volviendo a vivir, no solamente por parte de los mal llamados grupos residuales, porque parecen más una retaguardia estratégica de las Farc, sino también con ELN y las bandas criminales.

Ya no solamente tenemos que lidiar con los problemas crecientes en las poblaciones mayores de Colombia, sino que otra vez tenemos el desafío de los problemas de orden público y estos no desaparecerán hasta que el país no entienda que debe manejar y controlar su territorio.

Colombia es un país bastante extenso y muy rico, porque a donde usted meta una pala en un río le sale oro; con una pica rasguña una montaña y ya tiene material para construcción, pero es tan rico que infortunadamente en donde usted siembra una mata de coca, la siembra que menos cosecha le va a dar será de unas 5 o 6 cosechas al año.

Mientras existan esas capacidades de capturar rentas o de agobiar a los comerciantes e industriales a través del secuestro y la extorsión, siempre van a existir bandidos dispuestos a dar su vida con tal de tener esas rentas.

Ese es el desafío que Colombia no ha sido capaz de asumir con la responsabilidad que implica. No controlamos el territorio y si lo hacemos, lo controlamos un tiempo y luego lo abandonamos.

Mientras como Nación no entendamos eso, mientras los servidores públicos que estén en frente de esos desafíos e ignoren la importancia del control territorial, seguiremos teniendo grandes problemas.

En las ciudades tenemos el problema del tráfico de estupefacientes y allí tenemos que rogar para que la justicia camine a la misma velocidad que lo hace la fuerza pública, e incluso, a mayor velocidad a la que van los delincuentes.

Hay decisiones administrativas muy importantes que se pueden tomar. Me da pena hablar en nombre propio, pero en mi administración fuimos precursores de esto mismo en Rionegro y derribamos por lo menos 20 casas en las que se vendían estupefacientes con una sola decisión administrativa.

No tuvimos que esperar ninguna decisión judicial de ninguna autoridad, solo con la facultad que nos daba el Código de Policía, previa investigación con un informe de Policía Judicial, por lo que si en determinada casa vendían vicio, podíamos derrumbarla.

Me gustaría que los alcaldes fueran más proactivos en esa materia y hagan uso de sus facultades administrativas, porque eso es absolutamente disuasivo en la lucha contra el narcotráfico y contra el crimen que azota muchas ciudades y municipios grandes del país.

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