“Los gobiernos tendrán que adoptar políticas heterodoxas si quieren reducir los impactos generados por el coronavirus”: Santiago Silva

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El profesor asociado al Departamento de Gobierno y Ciencias Políticas de la Universidad EAFIT, habló con 360 Radio y compartió sus principales puntos de vista frente al rol que han desempeñado los gobiernos durante la crisis que ha generado el coronavirus.


Entrevistas 360 Radio

360 Radio:

¿Cuáles son los principales retos que enfrentan los gobiernos en medio de esta cuarentena, tanto locales como nacional, teniendo en cuenta que lo que se está buscando con esta medida es que las personas cumplan las normas y reglas, además de generar conciencia de autocuidado en un país que tiene una diversidad cultural tan profunda en cada una de las regiones?

Santiago Silva (S.S): Hay varios elementos que se deben analizar. Por un lado, una apuesta que se sustenta sobre la cultura ciudadana siempre va a intentar que las personas modifiquen voluntariamente sus comportamientos.

Es decir, que a partir de un ejercicio de corresponsabilidad se cumplan las directrices y normas establecidas por el Gobierno Nacional y las administraciones locales.

Sin embargo, tampoco podemos descartar las herramientas con las que cuenta el Estado, las medidas y la coerción que se han establecido entorno a las multas y al control para implementar la cuarentena.

Hay que combinar y yo creo que el Estado colombiano ha tenido un comportamiento bueno a la hora de realizar controles, pues vemos a la policía haciendo sus operativos y se han impuesto más de 136.000 comparendos en todo el país.

En donde veo que de pronto puede haber más margen de maniobra para hacer cosas nuevas, es precisamente en hacer uso de esas herramientas de cultura ciudadana y yo ahí recomendaría que la línea de trabajo se enfoque en la posibilidad de conectar a las personas con lo que los demás están haciendo.

Este tipo de comportamientos que nos están pidiendo en esta cuarentena son comportamientos de cooperación y entre todos tenemos que asumir los costos individuales para intentar resolver un problema colectivo.

El costo individual es quedarse en la casa, lavarse las manos, las consecuencias económicas de la cuarentena, etc. Esos costos no son fáciles de asumir y las personas tenderán en ciertos escenarios a incumplirlos.

Entonces, hay que contarle a la gente y deben tenerlas motivadas, contándoles y retroalimentándolas muy bien, tanto a nivel nacional como local, que lo están haciendo, las cosas que están aportando y que las contribuciones que están haciendo han sido muy importantes y valoradas para enfrentar la pandemia.

Es muy importante decirle a la comunidad que hay otras personas tomando estas mismas medidas de aislamiento. Hay una agenda alrededor de la influencia que tiene el comportamiento de otras personas en el comportamiento individual y sobre eso creo el Gobierno podría hacer mucho más de lo que está haciendo.

No se puede desanimar a las personas en pensar que sus sacrificios, por pequeños que sean, no han sido relevantes y ahí es cuando debe entrar la labor de parte de las administraciones locales.

360 Radio:

Existen distintas posiciones sobre si Colombia es un Estado paternalista o no, y si las personas requieren de un policía para que cumplan con lo vigente en esta cuarentena.  ¿Cuál es su apreciación acerca del comportamiento de los colombianos respecto a una crisis de salud como la actual y que amenaza directamente la vida de las personas?

S.S: Yo hago una valoración positiva y quiero proponer algo, porque sé que hay mucho escepticismo respecto a la disposición de la gente para cumplir con ciertas medidas y en particular con la cuarentena.

Obviamente en redes sociales se mueven muchas cosas y uno puede tener experiencias personales o individuales de incumplimientos sobre esta medida, etc.

Sin embargo, quiero plantear un ejercicio a las personas que leen esta entrevista y es el siguiente:

Piensen ustedes mismos en la razón por la cual están cumpliendo la cuarentena. Hagan esa revisión personal de cuáles son sus motivos.

La mayoría seguramente pensará en que esta debe cumplirse porque fue lo que decretó el Gobierno Nacional o porque quieren ayudar a reducir el número de contagios por Covid-19.

En términos generales esas razones son positivas y son razones a través de nuestro comportamiento a lo que está pasando, pero ahora quiero que piensen si las demás personas son diferentes a usted. 

Yo creo que se van a encontrar con que la gran mayoría de las personas están cumpliendo con este tipo de condiciones y requerimientos por razones muy parecidas a las que ustedes mismos tienen.

¿Qué ocurre? Que también aparecen circunstancias particulares, como por ejemplo de lo que hablábamos anteriormente, la diversidad cultural en Colombia.

No en todas las regiones del país, la relación de confianza o legitimidad con el Estado es la misma, por lo que la información y las medidas que se adopten a nivel nacional se reciben con desconfianza, además de con una pretensión de incumplimiento.

En otro tipo de contexto las personas tienen la necesidad física o económica de intentar salir, como los trabajadores informales o los que son independientes y se están viendo muy afectados por la cuarentena.

Creo que hay muchas coyunturas que pueden explicar los motivos por los que las personas no seguirían ciertas medidas.

Si hacemos el ejercicio que les propuse hace un momento, la gran mayoría de las personas que estamos cumpliendo con la cuarentena lo hacemos para cuidarnos y aportar en esta crisis.

Poco tiene que ver el asunto de que haya multas o que la policía esté afuera en las calles.

360 Radio:

Desde antes de que se decretara la cuarentena se han registrado en distintos lugares del país desórdenes por cuenta de aglomeraciones, compras de pánico, así como aptitudes que al parecer estaban sacando lo más irracional de los seres humanos y que fueron reprochadas desde distintos sectores.

¿Qué opina al respecto?, ¿Cree que es normal?, ¿Qué lectura se le podría dar a ese comportamiento que han mostrado algunos colombianos cuando ven amenazada su existencia y su supervivencia?

S.S: Sí, yo creo que el comportamiento es normal siempre y cuando se mantenga dentro de ciertos límites.

En cuanto a las compras de pánico, estas han sido un fenómeno que han ocurrido en escenarios parecidos a estos.

De hecho, este comportamiento se ha presentado en países, incluso desarrollados, en donde asumimos que hay un cumplimiento de normas un poco más amplio y una disposición a cooperar en situaciones adversas.

Lo cierto es que con esta pandemia la gente en todo el mundo fue a comprar lo que encontró, al punto que se desabasteció el papel higiénico y en redes sociales nos encontramos con todos los memes que se hicieron por un comportamiento que fue universal y que hoy día hace parte de los chistes que salen alrededor de la emergencia generada por el coronavirus.

Entonces, creo que muchos comportamientos, si bien son reprochables, no son extraños y hay que saberlos comprender. Hay que entender que las personas nos asustamos, que el miedo es una emoción muy difícil de controlar y que la información les llega a las personas en momentos particulares.

Tenemos además una explosión bastante grande de noticias falsas y de información que da vueltas sobre la pandemia, entonces no es extraño que la gente tome ese tipo de decisiones.

Sin embargo, y aclaro, creo que hay un momento en el cual ese tipo de comportamientos cruza una raya y es donde el Estado tiene que intervenir en términos más coercitivo; me refiero sobre todo a cuando empiezan a ocurrir episodios de violencia, cuando hay algún tipo de conato de zaqueo y asuntos de ese tipo.

De resto, considero que muchos de los comportamientos que hemos visto no son extraños a lo que la investigación en la literatura nos ha mostrado en este tipo de situaciones y si miramos la mayoría de los países en donde se está viviendo esta emergencia, el actuar ha sido bastante similar.

360 Radio

Hay preocupación por el futuro económico del país y el estallido social que esto puede traer, ya que existe la posibilidad de que incremente la delincuencia y que en algún punto las personas pueden empezar a colocar sus vidas por encima de los cuidados del virus

Si se tiene en cuenta que pueden aparecer comportamientos que algunos pueden tildar de egoístas respecto a lo que se viene económica, laboral y socialmente, ¿Qué supone esto para el Estado y para los colombianos?

S.S:  Efectivamente, lo que se viene es una situación bastante compleja porque nos encontramos en un momento que muy pocas personas calcularon que podía llegar a pasar.

La mayoría de los países no estaban preparados para esto y los que lo relativamente lo estaban, particularmente los países asiáticos, era porque habían tenido experiencias muy particulares y parecidas a esta.

Yo creo que estamos en terreno desconocido y eso hay que asumirlo. Hay que asumir que lo que va a ocurrir en el mundo en términos económicos y políticos en los próximos años va a ser un poco extraño, porque como lo mencionaba ahora, se enfocarán en responder a una situación que nadie imaginó.

Esto implica dos asuntos, el primero tiene que ver con lo que van a hacer todos los gobiernos, tanto nacionales y locales, los cuales requerirán de un poco de creatividad, ya que tendrán que diseñar programas, políticas y tomar decisiones que probablemente serán un poco heterodoxas y recibirán varias críticas.

Así que, tendrán que ser un poco valientes con el tipo de medidas que tomen para intentar reducir al máximo los impactos negativos que ha generado esta crisis en la economía, la política y la sociedad particularmente.

Lo segundo, será pensar en que independiente de que esto sea un reto gigantesco y que existirán muchos problemas, existen muy buenos mecanismos para abordar este tipo de cosas y yo siento que la mayoría de los gobiernos están asumiendo esto con la seriedad y con la gravedad que la situación amerita.

Esto genera algo de confianza porque se están tomando medidas, que pese a ser difíciles o complejas, de alguna manera han resultado ser eficientes y parecen estar siendo suficientes.

Finalmente, quiero volver a centrarme en ese asunto del egoísmo eventual y reiterar que el miedo es una emoción muy difícil de controlar y manejar, por lo que puede sacar de proporción muchas cosas.

Por ejemplo, en Estados Unidos el miedo aumentó la compra de armas y teniendo en cuenta el mercado y la cultura de armas que existe allá, digamos que ese sería el comportamiento natural de los estadounidenses.

En Colombia, sucede algo diferente, pero indiscutiblemente esa emoción que muchos sienten ahora es algo similar al miedo y este se debe a que muchos están preocupados porque el futuro es sustancialmente incierto.

Sin embargo, sobre eso quiero plantear dos asuntos: el primero, es hay un papel que cumple el Gobierno alrededor de dar certezas. Eso es un poco lo que decía al principio, de cómo diseñar las políticas y las decisiones que se tomen en el futuro para evitar o reducir también ese miedo a la incertidumbre.

Lo segundo, las últimas semanas nos han demostrado que en Colombia existen cadenas de solidaridad, confianza y grandes redes de apoyo comunitario, las cuales son bastante fuertes y se están activando.

Esto nos habla de los cientos de miles de voluntarios, quienes están recogiendo mercados, donaciones, además de estar haciendo un acompañamiento a las familias en barrios y comunidades que se han visto afectadas por esto.

Asimismo, las empresas que se han metido la mano al bolsillo para seguir pagándole a sus trabajadores, e incluso, para tomar decisiones de donación, tal y como lo vimos hace unos días aquí en Medellín con la Donatón, en donde se recogieron cerca de 14.000 millones de pesos.

Entonces, digamos que ahí hay un montón de cosas que también se activan, la sociedad tiene más de donde echar mano que simplemente las decisiones gubernamentales y creo que es ahí en donde va a estar nuestro recurso final.

Ahí va a ser donde esto se va a decidir un poco, en que seamos capaces de echar mano de los recursos que están en la sociedad, que seamos capaces de resolver ese tipo de cosas, para que de alguna manera podamos ayudar un poco a reducir la incertidumbre de ese miedo, además de reducir un poco también los efectos negativos de esta crisis.

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