Escándalo en el Ministerio de Cultura: Paola Holguín responde tras los cuestionamientos de Jennifer Pedraza sobre su título

El duro careo político se desató tras confirmarse que la funcionaria inflaba su perfil profesional frente a los registros de la UPB.

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La controversia política en torno a las credenciales académicas de la ministra de Cultura, Paola Holguín, escaló este jueves luego de que la funcionaria saliera al paso de los cuestionamientos formulados por la senadora Jennifer Pedraza Sandoval. Tras la denuncia pública sobre las inconsistencias en su perfil profesional, Holguín reconoció que no posee el título de magíster, aunque defendió la legalidad y suficiencia de sus estudios cursados.

El debate se originó cuando la congresista Jennifer Pedraza expuso a través de sus redes sociales que la ministra se presentaba públicamente como Magíster en Estudios Políticos, un título que, según una petición formal respondida por la propia Universidad Pontificia Bolivariana (UPB), nunca le fue conferido formalmente. La institución educativa confirmó inicialmente que, si bien la funcionaria cursó y aprobó la totalidad de las materias del plan de estudios entre 1999 y 2001, no completó el proceso de graduación.

Polémica en el Gobierno: Paola Holguín admite que cursó pero no se graduó de maestría 

Ante la presión mediática y política, la ministra de Cultura emitió una aclaración pública en la que reconoció la situación con los siguientes puntos clave:

  • Admisión del estado del título: Holguín admitió explícitamente: «En todos los documentos públicos es claro que soy egresada o que cursé Maestría en Estudios Políticos. NO me gradué, a pesar de haber aprobado todas las materias y el trabajo de grado».
  • Sustentación académica: Para respaldar su formación, la funcionaria compartió la certificación de la UPB y el acta de jurados correspondiente a su trabajo de grado titulado «Hacia una definición Estratégica del terrorismo», aprobado con fecha del 31 de julio de 2015.
  • Defensa de su gestión: Asimismo, la ministra restó peso a la discusión sobre el título en medio de su balance institucional, señalando que calificar su gestión tras dos meses en el cargo, enfrentando retos como una deuda heredada de 185 mil millones de pesos, desorden administrativo y una planta duplicada, es un tema debatible, y abogó por un control meritocrático que trascienda el «show mediático».

 La revelación ha polarizado a los sectores políticos. Mientras la oposición, liderada por figuras como Jennifer Pedraza, insiste en que inflar perfiles profesionales en publicaciones oficiales y de Gobierno vulnera la coherencia y la ética pública, los partidarios de la funcionaria y la defensa de la ministra enfatizan que los documentos públicos oficiales (como el SIGEP) y las certificaciones universitarias siempre han reflejado su condición de egresada que completó los créditos académicos y el trabajo de investigación.

El caso mantiene abiertos los interrogantes sobre los estándares de comunicación de los perfiles de los altos dignatarios del Estado frente a la rigurosidad de los títulos universitarios oficialmente otorgados.

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