Confidenciales 360
Sergio Fajardo Valderrama había dicho que se retiraba de la política, por lo menos en cuanto a aspiraciones se trataba, y se vio como una retirada decente, decorosa y desde luego, hasta inteligente.
Lo anterior en el entendido en que él había pasado por la Alcaldía de Medellín, luego por la Gobernación de Antioquia con unas votaciones importantes, una figura nacional, una numerosa votación recientemente en las presidenciales y se podría dedicar a ser una especie de oráculo político, y sobre todo, a ser referente en distintos procesos de la vida pública colombiana.
Fajardo anunció la semana pasada que no saldrá de la política, que no descarta lo de 2022, que hará un trabajo directo con las elecciones del 2019 a nivel regional, y desde luego, significa que otro peso pesado, porque así es considerado, se va a presentar en esas elecciones van a ser rápidas, porque no hay reelección y ya sabemos cómo funcionan los tiempos políticos.
Ahora, si Fajardo quiere que ese último intento sea la vencida, va a necesita un buen número de alcaldías, gobernaciones incluso, hasta concejales y asambleístas que le sirvan para cimentar una campaña a la Presidencia y poder éxito.
En tal virtud, hay Fajardo, por lo menos, para otros cuatro años.
