El hecho: XM proyecta que el nivel agregado de los embalses del Sistema Interconectado Nacional podría descender hasta 20,69% en diciembre, el menor registro histórico si se cumple la estimación.
¿Por qué es importante? Porque Colombia depende principalmente de la generación hidroeléctrica.
¿Cuál es el contexto? El país se prepara para afrontar el fenómeno de El Niño, caracterizado por la reducción de lluvias y el aumento de las temperaturas.
¿A quiénes afecta y cómo? El comportamiento de los embalses impacta a hogares, industrias, comercios y generadores de energía, ya que influye en la confiabilidad del servicio eléctrico y en los costos de producción del sistema.
¿Qué intereses hay en juego? La seguridad energética del país, la estabilidad del mercado eléctrico, la adecuada ejecución de los mantenimientos y el cumplimiento de las obligaciones de generación por parte de los operadores.
Dato clave a tener en cuenta: Aunque más de la mitad de los embalses ya superan el nivel de almacenamiento recomendado por XM, el operador advierte que el riesgo no depende únicamente del volumen total de agua.
La llegada del fenómeno de El Niño vuelve a encender las alertas sobre la seguridad energética del país. Aunque buena parte de los embalses han incrementado sus reservas de agua durante los últimos meses, las proyecciones del operador del mercado eléctrico indican que el sistema enfrentará un fuerte descenso hacia finales del año, justo cuando se espera el mayor impacto de la temporada seca.
De acuerdo con las estimaciones de XM, el nivel agregado de los embalses del Sistema Interconectado Nacional (SIN) podría ubicarse en 20,69% durante diciembre, un porcentaje que, de concretarse, marcaría el registro más bajo desde que existe seguimiento consolidado de estas reservas hídricas. La cifra incluso estaría por debajo de la observada durante el episodio de sequía de 2024-2025, cuando el nivel nacional descendió hasta el 27%.
Embalses en Colombia enfrentan un escenario desafiante por la llegada de El Niño
El comportamiento de los embalses es determinante para el funcionamiento del sistema eléctrico colombiano, debido a que la mayor parte de la generación de energía del país depende de las centrales hidroeléctricas. Por esa razón, una reducción significativa en las reservas obliga a aumentar el uso de plantas térmicas y eleva la presión sobre la operación del sistema.
Pese a que 13 de los 24 embalses monitoreados por XM ya alcanzaron o superaron el objetivo de almacenamiento del 80% fijado para afrontar la temporada seca, las proyecciones muestran que ese nivel no garantiza por sí solo la confiabilidad del suministro. El administrador del mercado advierte que algunos embalses estratégicos podrían operar por debajo de sus registros mínimos históricos, reduciendo la capacidad de respuesta frente a una demanda creciente de energía.
Entre las centrales con mayores niveles de almacenamiento sobresalen Guavio, Ituango, Calima, Esmeralda y Peñol, todas con porcentajes superiores al 90%. Sin embargo, otras infraestructuras clave mantienen niveles considerablemente menores, como Porce III, Punchiná y Porce II, lo que refleja un comportamiento desigual dentro del sistema.

A este panorama se suma otro factor que genera preocupación entre las autoridades: la programación de mantenimientos en centrales de gran capacidad durante el periodo de mayor exigencia para el sistema eléctrico. Guavio adelantará trabajos que implican el vaciado total de su embalse entre septiembre y diciembre para ejecutar obras en su infraestructura hidráulica. Posteriormente operará bajo un esquema condicionado al caudal disponible.
En paralelo, la central Esmeralda, asociada al complejo Chivor, también tiene previsto un proceso de mantenimiento de una de sus etapas a partir de octubre, lo que reducirá temporalmente su disponibilidad.
La coincidencia de ambos trabajos despertó cuestionamientos por parte del ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, quien pidió revisar los cronogramas para evitar que el país enfrente una disminución simultánea de capacidad en medio del fenómeno de El Niño.
El funcionario solicitó a las entidades responsables verificar si existen las condiciones necesarias para garantizar el cumplimiento de las Obligaciones de Energía Firme y evaluar la permanencia de los incentivos asociados al Cargo por Confiabilidad.
El Gobierno busca evitar que el país repita escenarios como el registrado a comienzos de la década de 1990, cuando una combinación de sequía y limitaciones en la infraestructura energética derivó en una de las mayores crisis eléctricas de la historia reciente.
Por ahora, el comportamiento de las lluvias, la gestión de los embalses y la coordinación entre los operadores serán determinantes para
