Colombia cerró 2025 con importaciones por USD CIF 70.487 millones, un récord histórico según cifras de ANALDEX. China concentró el 27,5% del total con USD 19.375 millones, desplazando a Estados Unidos como principal proveedor del país y manteniendo esta tendencia en enero de 2026, donde su participación llegó al 31%, marcando una nueva dirección en el mercado de comercio exterior que no da señales de revertirse.
A primera vista, la ecuación parece lógica: China ofrece precios más bajos, mayor oferta y condiciones comerciales altamente competitivas. Sin embargo, hay una pregunta que rara vez aparece en esa comparación y que es clave para cualquier análisis de rentabilidad, ¿cuánto cuesta realmente pagarle a China? El precio FOB, ese dato que domina cualquier negociación, es apenas el punto de partida de una cadena de costos que la mayoría de importadores no contabiliza de forma integral y que, en muchos casos, termina definiendo si la operación fue negocio o pérdida.
Todo empieza con el margen cambiario. La TRM funciona como referencia, pero no como tasa obligatoria, de modo que cada entidad financiera aplica un spread que puede ir de 0,5% a 2% y que en una operación de USD 50.000 representaría hasta USD 1.000 adicionales que muchas veces se ignora y se convierte en una comisión adicional que absorbe a las empresas. Si a eso se le suma que en 2025 la tasa de cambio tuvo variaciones superiores al 14%, queda claro que entre la negociación y el pago pueden surgir diferencias de millones de pesos sin que el precio del producto haya cambiado, un riesgo que se asume y casi siempre en silencio.
A ese costo se encadena la intermediación bancaria, porque un pago al exterior rara vez viaja en línea recta; pasa por uno o más bancos intermediarios dentro de la red SWIFT, cada uno con una comisión de entre USD 15 y USD 50, hasta sumar lo que el Financial Stability Board estima y se acerca a un 6,3% del valor total cuando se tiene en cuenta el spread, comisiones, capital inmovilizado y carga fiscal. Y es justamente en los tiempos de liquidación donde aparece una diferencia que pocas veces se considera, ya que mientras el 64% de los pagos a proveedores en Estados Unidos se resuelve en menos de dos horas, apenas el 12% de los pagos a China alcanza esa velocidad. El resto puede tardar entre 24 y 72 horas, un período durante el cual el dinero queda fuera del flujo de caja y obliga al importador a financiarse involuntariamente.
LA CARGA FISCAL COMPLETA LO QUE EL PRECIO NO DICE
La carga tributaria también pesa distinto según el origen. Colombia tiene un tratado de libre comercio con Estados Unidos que permite aranceles reducidos o nulos para muchos productos, mientras que con China no existe ese beneficio, lo que implica gravámenes de entre 5% y 20% a los que se suman el IVA del 19% sobre el valor CIF más arancel, costos operativos de entre el 5% y el 10% adicional, y el 4×1000 sobre cada movimiento financiero asociado a la operación, un impuesto que parece menor en cada paso pero que acumulado resulta significativo.
La paradoja es que el origen más barato en precio no siempre es el más barato en costo total, porque la suma de decisiones financieras, operativas y cambiarias que ocurren después de la negociación puede erosionar por completo la ventaja inicial. Durante años, esa complejidad fue manejable para grandes empresas con equipos dedicados y acceso a herramientas como las cuentas de compensación, pero para la gran mayoría de las más de 34.000 empresas que importaron en 2025 según el directorio de importadores de la DIAN, sigue siendo una barrera real tanto por el costo como por la falta de visibilidad sobre lo que realmente están pagando.
El primer paso para cerrar esa brecha no es cambiar de proveedor ni de destino de importación, sino exigir transparencia total en cada eslabón del pago, saber exactamente cuál es el spread que le aplican, cuánto cobra cada intermediario y cuántos días va a estar el dinero en tránsito. Colombia tiene condiciones para ser más competitiva en comercio exterior, pero esa competitividad no se construye solo en la negociación del precio sino en la gestión del costo total, y las herramientas para hacerlo ya existen en el mercado colombiano. El importador que entiende lo que realmente paga por traer un contenedor de China tiene una ventaja que no aparece en ninguna lista de aranceles, y esa ventaja, hoy, la gran mayoría no la está aprovechando.
Por: Andrea Cardona, Head Comercial B2B de Global66.
Lea también: Medellín entrega 1.050 títulos de propiedad: ¿Cómo avanza la entrega de vivienda legal?