El Hecho: La Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) publicó una propuesta regulatoria para actualizar, tras casi una década, las definiciones y velocidades mínimas de los servicios de Internet fijo en el país.
¿Por qué es importante?: La medida busca sintonizar al país con los estándares de la OCDE, aportando transparencia al mercado, evitando la publicidad engañosa y garantizando conexiones capaces de soportar dinámicas modernas como el teletrabajo y la inteligencia artificial.
¿Cuál es el contexto?: El parámetro vigente desde 2017 exige apenas 25 Mbps de bajada y 5 Mbps de subida. El salto tecnológico responde a un cambio drástico en los hábitos de consumo digital de los hogares colombianos.
¿A quiénes afecta y cómo?: Afecta a los operadores de telecomunicaciones, que deberán mejorar sus redes, y a los usuarios de zonas desarrolladas (que verán el cambio este 2026) y de municipios rurales (con un plazo de transición gradual hasta 2030).
El dato que no se puede perder: El nuevo mínimo técnico para comercializar «banda ancha» pasará a ser de 300 Mbps de descarga y 150 Mbps de carga, mientras que la «ultra banda ancha» exigirá un piso de 1 Gbps / 500 Mbps.
En un esfuerzo por sintonizar la infraestructura digital del país con las exigencias tecnológicas globales, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) ha lanzado una ambiciosa propuesta regulatoria. La iniciativa, que ya se encuentra abierta a comentarios públicos, busca redefinir los mínimos requeridos para que un servicio de Internet fijo pueda ser comercializado bajo la etiqueta de «banda ancha» y «ultra banda ancha» en el territorio nacional.
El cambio no es menor. El estándar actual se remonta a 2017, una época en la que la navegación digital exigía mucho menos de los hogares colombianos, fijando el umbral de la banda ancha en apenas 25 Mbps de descarga y 5 Mbps de carga. Hoy, casi una década después, las dinámicas de consumo han cambiado drásticamente. El auge del teletrabajo, las videollamadas en alta definición, la educación virtual, las plataformas de entretenimiento por streaming, los videojuegos en línea y la creciente adopción de herramientas de inteligencia artificial demandan conexiones robustas capaces de soportar múltiples dispositivos en simultáneo sin perder calidad.
Panorama general: El documento técnico plantea un incremento sustancial en las exigencias. La nueva meta para la banda ancha estándar apunta a alcanzar velocidades de hasta 300 Mbps de descarga y 150 Mbps de carga. Por su parte, la categoría de ultra banda ancha se reservará exclusivamente para aquellos servicios que ofrezcan desde 1 Gbps de descarga y 500 Mbps de carga, en línea con los parámetros internacionales más competitivos.
Conscientes de las profundas brechas de infraestructura que persisten en el país, la CRC no aplicará la norma de manera uniforme, sino a través de un esquema diferenciado y progresivo:
Ciudades y municipios con mayor desarrollo: Aquellas regiones que cuentan con un despliegue de infraestructura avanzado deberán adoptar estos nuevos lineamientos de forma inmediata a partir de este 2026.
Zonas con mayores retos de conectividad: Los municipios rurales o periféricos que enfrentan rezagos tecnológicos dispondrán de una transición gradual, con un plazo límite fijado para el año 2030 para alcanzar estos estándares.
Felipe Díaz Suaza, Comisionado y Director Ejecutivo de la CRC, destacó que este tipo de medidas ya han probado su efectividad en el pasado. Según el directivo, los análisis de impacto demuestran que la reforma de 2017 no solo elevó la velocidad promedio del país, sino que estimuló la expansión de las redes comerciales.
«Cuando el regulador fija una referencia clara sobre las condiciones esperadas del servicio, se generan incentivos para que los operadores mejoren sus ofertas, continúen invirtiendo en redes de mayor capacidad y fortalezcan la calidad de los servicios para los usuarios» , explicó Díaz Suaza.
CRC actualiza la definición de banda ancha e Internet fijo en Colombia

Por qué es importante: Para el consumidor de a pie, la nueva regulación se traducirá en un beneficio directo. Más allá de la mejora técnica en la velocidad para descargar o subir contenidos, la medida aporta transparencia al mercado. Al elevar la exigencia de la etiqueta «banda ancha», se evita la publicidad engañosa y se garantiza que el usuario reciba un servicio que responda con solvencia a las necesidades actuales del entorno digital. Asimismo, la propuesta recoge las directrices de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), enfocadas en mitigar las brechas territoriales y priorizar la calidad real de las conexiones.
Al tratarse de un proyecto que impactará de manera directa la competitividad económica y el día a día de los ciudadanos, la CRC ha invitado formalmente a los operadores, gremios, academia y usuarios a presentar sus observaciones y aportes sobre la propuesta. Los interesados tendrán plazo hasta el 5 de junio de 2026 para enviar sus comentarios a través del correo electrónico institucional: internetfijo2026@crcom.gov.co.
