Jorge Eliécer Laverde se perfila para ser el nuevo contralor del Congreso de la República, con una votación casi unánime de todos los congresistas a su alrededor, el último conteo de votaciones daba 135 sufragios de 143 votos posibles para elegir este cargo dentro del Capitolio colombiano.
Bajo este contexto se espera que la Contraloría no se convierta en un fortín burocrático y la institución de control fiscal tenga libertad e independencia.
Lo anterior en el orden de algunas contralorías, tanto las departamentales como las municipales, las cuales se han vuelto un refugio en para nepotismo y tráfico de influencias, donde la hoja de vida de allegados a congresistas tiene lugar.
Por lo cual, el nuevo contralor tiene la responsabilidad de adjuntarse a sus funciones, de esta forma en este nuevo periodo, la Contraloría debe tener cierta línea de austeridad. Lo anterior con el fin de evitar que este ente tenga prácticas que dirijan a la persecución para un gobierno.
Adicionalmente, la Contraloría debe tener muy claro el contexto fiscal del país, el cual no tienen la mejor época. Por lo cual, si se continúa bajo la línea de gasto como se venía haciendo, va a ser complicado sostener las funciones viendo la situación actual del Estado.
De esta forma, el ideal para este tipo de procesos para las instituciones de vigilancia del país es que no tenga intereses politiqueros. Una democracia sana se fundamenta en votaciones independientes y objetivos, nunca bajo la premisa de nepotismo o pago de favores políticos dentro de entidades tan importantes como la Contraloría.
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