La crisis económica venidera no se puede enfrentar con mediocridad

La crisis a causa del coronavirus, golpeará a la mayoría, por no decir que totalidad de los países. Colombia no venía en un gran momento como para resistir un golpe de ese tamaño. Se necesitan decisiones sensatas, audaces, responsables, pero a la vez de gran calado, ya que no se admiten soluciones medias.


Por: Andrés Felipe Gaviria

Llegó la hora de medir realmente hasta dónde son capaces nuestros dirigentes de tomar decisiones que vayan en beneficio de la ciudadanía. A nivel económico los efectos y las consecuencias que nos dejará el virus chino serán desastrosas. Tenemos tres variables espantosas: no sabemos si la situación mejorará o empeorará, cuánto va a durar y cuáles serán las consecuencias que traerá. En ese mismo sentido tenemos una escala muy clara de pérdidas en la economía colombiana.

Pocos sectores son los que van a salir beneficiados o estables de esta situación. Hablaríamos del sector farmacéutico, bancario, de los alimentos y algunos laboratorios médicos; la otra gran parte de la economía del país va a salir profundamente lacerada por cuenta de cada día que se ha parado la producción en Colombia.

El país afronta una bomba de relojería que tiene componentes nocivos y donde, lastimosamente, no es momento de salir a cobrarlo, pero hoy se da la razón a miles de voces que hemos advertido sobre la precariedad económica de Colombia, su inestabilidad, pésimas condiciones para competir en distintos sectores económicos y sobre todo, a ese tamaño del Estado que solamente ha garantizado ser el mayor empleador del país con miles de puestos burocráticos y clientelistas, que no han garantizado ni siquiera el óptimo funcionamiento en momentos de crisis.

Colombia sigue teniendo un Estado gigante, miles de agencias dedicadas a lo mismo y poca combinación entre ellas. Hoy lo que necesitamos es que las pequeñas y medianas empresas – que son las que generan más del 70% del empleo del país – sobrevivan, porque así muchos no lo quieran ver, la realidad es que la mayoría de las empresas se van a quedar en el camino, no van a subsistir.

Que un banco le preste a una pequeña o mediana empresa es absolutamente imposible, más fácil le prestan a una modelo webcam. Son empresas que hoy siguen siendo víctimas de la falta de pago justo. El presidente Iván Duque anunció hace más de seis meses que iba a reglamentar la posibilidad de que las empresas grandes le pagaran en tiempos justos de 30 días a sus proveedores pequeños, hoy eso no es realidad.

Tenemos una banca que sigue con altas tasas interés, comparado con lo que tienen en Estados Unidos, Europa y Asia, donde incluso, hay tasas negativas. Las pequeñas empresas no pueden darse el lujo de ahorrar ya que viven del mes al mes, del día a día, por lo que van a tener que recurrir a despedir a sus empleados, lo que aumentará el desempleo y se juntará con esos colombianos que también viven del día a día.

Tenemos miles de taxistas que liquidan un taxi cada 24 horas. Algunos meseros, en muchos casos, tienen un salario mínimo básico asegurado y con las propinas se hacen complementos importantes, pero en este momento sólo están recibiendo dicho salario mínimo y sus ingresos se han reducido en más del 50%. Los vendedores ambulantes, personas que trabajan en centros de estética, entretenimiento, tiendas en aeropuertos, comercio al por menor, entre otros, necesitan en promedio de siete a diez días para recuperarse por cada día que dejan de laborar.

Es hora de que los bancos se pongan la camiseta del país, que el gobierno no solamente les pida hacerlo, sino que prácticamente los obligue. Comparto la tesis de que es tiempo de que el gobierno sea avalista de miles de pequeñas y medianas empresas a los que la banca no le quiere prestar, de lo contrario, lo que vamos a afrontar en nuestro país es grave, delicado y necesita el concurso de todos.

Estados Unidos es un ejemplo de cómo se debe manejar la crisis. El Gobierno, la Reserva Federal, todos, están inyectando dinero, liquidez a la economía, diciéndole a los bancos que les preste a la gente con tasas que están prácticamente en cero.

En Colombia siguen pensando en el bolsillo de dos o tres banqueros y eso nos va a seguir condenando al fracaso, al subdesarrollo, la pobreza, desigualdad e inequidad, por ende, le pido al gobierno que tome cartas en el asunto a profundidad, necesarias y rápidas.