Las variables que podrían llevar al Banco de la República a endurecer su política monetaria

La junta directiva del Banco de la República se reunirá este 30 de enero para definir el rumbo de la política monetaria, en medio de un escenario marcado por presiones inflacionarias, mayores expectativas de precios y riesgos fiscales.

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La junta directiva del Banco de la República se reunirá este viernes 30 de enero para definir el rumbo de la política monetaria en su primer encuentro de 2026, en un contexto marcado por presiones inflacionarias, deterioro fiscal y un entorno macroeconómico que limita el margen para una postura más flexible.

Para la mayoría de los analistas del mercado, el escenario más probable es que el Emisor adopte una decisión de endurecimiento monetario, con un incremento en la tasa de interés de política, ante la persistencia de riesgos que amenazan la convergencia de la inflación hacia la meta.

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De acuerdo con la más reciente encuesta de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), 12 de los 19 analistas consultados anticipan un aumento de 50 puntos básicos, mientras que tres prevén un alza de 25 puntos básicos. Otros dos consideran que la tasa se mantendría sin cambios, uno proyecta un incremento de 75 puntos básicos y otro incluso estima una subida igual o superior a 100 puntos básicos.

De concretarse el escenario mayoritario, la tasa de interés se ubicaría en 9,75%, un nivel que no se observaba desde noviembre de 2024. En la encuesta participaron seis bancos locales, cinco comisionistas de bolsa, tres bancos internacionales, dos gremios, dos centros de pensamiento y un banco de desarrollo territorial.

Uno de los principales factores que explica esta expectativa es el lento avance de la inflación hacia el rango meta del Banco de la República. Según el sondeo, los analistas estiman que la inflación anual cerrará 2026 en niveles superiores a los observados en 2025, impulsada, en gran parte, por el impacto del incremento del salario mínimo.

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Para los expertos, el ajuste salarial generará presiones significativas sobre los precios de los servicios intensivos en mano de obra, lo que podría trasladarse de forma gradual al consumidor final. Este fenómeno, advierten, dificultaría el proceso de desinflación y obligaría al Emisor a mantener una postura más restrictiva de lo previsto inicialmente.

“El escenario inflacionario lleva a que la política monetaria deba mantenerse más restrictiva. Los analistas anticipan que la tasa de interés cerrará en 11,0% en 2026, con incrementos graduales durante el año para anclar las expectativas”, señala el informe de Anif.

A este panorama se suma la situación fiscal del Gobierno nacional, que continúa mostrando señales de deterioro. Para el mercado, los desequilibrios en las cuentas públicas representan una fuente adicional de riesgo macroeconómico, al presionar las expectativas de inflación y afectar la credibilidad de la política económica.

En este contexto, los analistas consideran que la junta directiva del Banco de la República deberá actuar con cautela, priorizando la estabilidad de precios sobre cualquier estímulo al crecimiento, especialmente en un entorno de alta sensibilidad de los mercados financieros.

Las proyecciones también reflejan un repunte en las expectativas inflacionarias de corto y mediano plazo. Para enero, la mediana de los analistas apunta a una inflación anual de 5,4%. En cuanto al cierre de 2026, las estimaciones se ubican en 6,5%, por encima del 4,5% previsto a finales del año pasado, mientras que para 2027 se proyecta una inflación de 5,0%, superior al 3,6% reportado previamente.

Desde Anif advierten que el ajuste del salario mínimo podría generar aumentos adicionales en la categoría de servicios, lo que prolongaría el proceso de convergencia inflacionaria. Bajo sus estimaciones, la inflación anual se ubicaría en 5,8% al cierre de 2026 y descendería a 3,9% en 2027, aún por encima de la meta del Emisor.

Así, el conjunto de variables macroeconómicas perfila un escenario en el que el Banco de la República podría verse obligado a mantener, e incluso profundizar, una política monetaria contractiva durante buena parte del año. 

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