La reducción en las ventas de vivienda y las dificultades para acceder a subsidios están entre las preocupaciones que expuso Guillermo Herrera, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), durante el Congreso Colombiano de la Construcción. El dirigente gremial aseguró que más de 120.000 familias desistieron de comprar vivienda de interés social (VIS) en los últimos cuatro años, una situación que, según señaló, refleja los obstáculos que enfrentan miles de hogares para concretar el acceso a una vivienda propia.
Durante su intervención, Herrera cuestionó los cambios en la política habitacional del Gobierno anterior, especialmente las dificultades en la asignación de subsidios y el cierre del programa Mi Casa Ya en diciembre de 2024. Según las cifras presentadas por el gremio, antes de la pandemia cerca de 10.000 familias desistían cada año de adquirir vivienda VIS, mientras que durante el periodo reciente la cifra superó los 30.000 hogares anuales.
El presidente de Camacol sostuvo que detrás de estos números hay familias que hicieron esfuerzos para reunir la cuota inicial y cumplir con sus obligaciones financieras, pero que terminaron abandonando sus planes de compra ante la falta de apoyo o las dificultades para completar el proceso.
Menos subsidios y mayores barreras para comprar vivienda
Herrera también relacionó la situación del mercado inmobiliario con la disminución de la inversión en vivienda, que pasó de representar cerca del 5 % del producto interno bruto (PIB) antes de la llegada del Gobierno de Gustavo Petro al 2,9 % durante el primer semestre de 2026, de acuerdo con los datos expuestos en el encuentro.
En materia comercial, las ventas anuales de vivienda cayeron de 262.000 unidades en 2022 a 164.000 en los 12 meses contabilizados hasta septiembre de 2026. A su vez, las iniciaciones se ubicaron alrededor de 111.000 viviendas al año, un nivel que el dirigente describió como el más bajo desde octubre de 2011.
El gremio advirtió que esta reducción ocurre mientras las ciudades continúan formando nuevos hogares. Herrera mencionó estimaciones que oscilan entre 220.000 y 370.000 familias nuevas por año, una diferencia que pidió aclarar al Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), debido a las implicaciones que tiene para calcular las necesidades habitacionales del país.
La brecha entre oferta y demanda también preocupa por sus efectos sobre los precios de los arrendamientos y el crecimiento de la vivienda informal, en un país donde, según las cifras citadas por el dirigente, el déficit habitacional acumulado alcanza los 4,8 millones de hogares.
El acceso a vivienda, el principal desafío
Otro de los puntos expuestos fue la capacidad de compra de las familias. Herrera señaló que más de 9,2 millones de hogares urbanos no son propietarios de vivienda y que más del 60 % de ellos recibe ingresos inferiores a dos salarios mínimos.
Además, sostuvo que una familia con ingresos equivalentes a dos salarios mínimos tendría que ahorrar durante 16 años la totalidad de sus ingresos para adquirir una vivienda VIS. Según sus cálculos, de los cerca de ocho millones de hogares que ganan hasta cuatro salarios mínimos y no tienen vivienda propia, solo 800.000 podrían comprarla sin subsidios.
Para Camacol, recuperar los instrumentos de apoyo a la demanda resulta fundamental para ampliar el acceso a vivienda formal. Herrera planteó que el desafío consiste en responder a las necesidades de los hogares y aumentar la construcción, con el propósito de reducir el déficit y evitar que más familias queden por fuera del mercado formal.
