El panorama económico de los restaurantes en Colombia mantiene en alerta a los empresarios, que enfrentan una combinación de mayores gastos de operación, menor consumo y dificultades para conservar la rentabilidad. En Medellín y Antioquia, la situación también preocupa al gremio gastronómico, que advierte sobre cierres de establecimientos, reducción de personal y un escenario incierto para el comienzo de 2027.
En entrevista con 360 Radio, Ana García, directora de Tour Gastronómico, explicó que las dificultades no se limitan a una ciudad o región, sino que responden a factores que afectan al sector en el ámbito nacional. Entre ellos mencionó el incremento del salario mínimo, las obligaciones tributarias, los costos de los arrendamientos y la incertidumbre económica y política.
La representante gremial señaló que no cuentan con un consolidado preciso de los restaurantes que han cerrado durante 2026, debido a que la información conocida por el sector proviene principalmente de conversaciones entre empresarios y espacios de encuentro gremial. Sin embargo, aseguró que los reportes de negocios que venden sus equipos y mobiliario para finalizar operaciones se han vuelto frecuentes.
Mayores costos y menor rentabilidad presionan a los restaurantes
Uno de los puntos que más inquieta a los empresarios es el aumento de los gastos que deben asumir para mantener abiertos sus establecimientos. García indicó que los incrementos en los cánones de arrendamiento pueden llegar al 30 % o al 40 % en algunos casos, una variación que, según explicó, resulta difícil de absorber para negocios que ya tienen compromisos financieros y operativos.
A estos pagos se suman los servicios públicos, la compra de materias primas, los proveedores y la nómina, obligaciones que los establecimientos necesitan cubrir para continuar prestando sus servicios. En ese contexto, la reducción de personal aparece como una de las decisiones que algunos empresarios toman para intentar mantener sus negocios en funcionamiento.
La afectación, advirtió García, va más allá de los restaurantes, pues la actividad gastronómica también genera movimiento para sectores como el agropecuario, el transporte, los servicios contables, jurídicos y de mercadeo, además de músicos y otros trabajadores vinculados con el entretenimiento.
La directora de Tour Gastronómico también señaló que el comportamiento del consumo y la concentración de público en otros espacios de entretenimiento han incidido en el desempeño del sector. A su juicio, el año electoral y el Mundial de fútbol forman parte de un contexto que puede desviar el gasto de los consumidores, mientras que los mayores costos reducen el margen disponible para responder a las obligaciones.
El gremio pide revisar los impuestos y facilitar la formalización
Entre las principales solicitudes de Tour Gastronómico está reabrir la discusión sobre el esquema tributario aplicable a los restaurantes. García planteó revisar el impuesto nacional al consumo, que en el caso mencionado por la dirigente corresponde al 8 %, y retomar las conversaciones sobre una posible transición hacia un sistema de IVA con una tarifa menor y descontable.
La representante explicó que, bajo el esquema actual al que se refirió en la entrevista, el establecimiento recauda el impuesto al consumo y debe trasladarlo a la autoridad correspondiente, sin que ese valor opere como un impuesto descontable para el negocio. Por ello, pidió que el Congreso y el Gobierno vuelvan a estudiar alternativas que alivien la operación del sector.
La solicitud también se dirige a las administraciones locales, a las que el gremio propone evaluar una reducción del impuesto de industria y comercio. Según García, facilitar el cumplimiento de las obligaciones podría ayudar a que más emprendimientos den el paso hacia la formalidad, amplíen sus operaciones y se conviertan en empresas que tributan.
La dirigente aclaró que el sector no está pidiendo quedar exento de las normas, sino contar con condiciones que permitan cumplirlas sin que los trámites y los costos se conviertan en una barrera para crecer. En su opinión, una mayor formalización podría ampliar la base de contribuyentes y favorecer el recaudo, al tiempo que facilitaría la generación de empleo.
Otro de los asuntos que pidió revisar es el efecto de la reforma laboral sobre una actividad que funciona en horarios distintos a los de una oficina convencional. García señaló que los restaurantes suelen concentrar su operación durante las noches, los fines de semana y los días festivos, por lo que los recargos y los costos asociados al trabajo dominical representan una presión adicional.
Turismo y salario mínimo, entre las preocupaciones para 2027
De cara al cierre del año, los empresarios mantienen expectativas en la temporada de fin de año y en la llegada de visitantes a Medellín para disfrutar de los alumbrados navideños. No obstante, García afirmó que el balance turístico de 2026 ha sido desfavorable para el sector, pues, según su percepción, han llegado menos visitantes y el gasto promedio de quienes consumen en los establecimientos también ha disminuido.
La dirigente espera que la temporada permita mejorar los ingresos y que los negocios logren terminar el año sin pérdidas ni ganancias, es decir, en tablas. Aun así, advirtió que la preocupación principal está en el comienzo de 2027, especialmente por el próximo ajuste del salario mínimo y el efecto que pueda tener sobre las nóminas.
Aunque García considera que el incremento salarial del próximo año podría ser más conservador, se trata de una expectativa personal y no de una cifra definida. Su llamado es que las decisiones económicas y laborales tengan en cuenta las condiciones particulares de los restaurantes, con el propósito de proteger el empleo y evitar que más establecimientos se vean obligados a cerrar.
Para Tour Gastronómico, el desafío inmediato consiste en sostener la actividad durante los últimos meses de 2026 y abrir una mesa de diálogo con los gobiernos nacional y local, el Congreso y las entidades de control. El gremio insiste en que revisar los impuestos, los trámites y las reglas laborales es parte de una discusión que no solo involucra a los empresarios, sino también a las familias y a las actividades económicas que dependen de la gastronomía.
