La actualización del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Medellín contempla una alternativa para responder a las nuevas necesidades habitacionales de la ciudad: incorporar la vivienda colectiva como una modalidad con reglas urbanísticas propias, una figura que permitiría organizar espacios privados de menor tamaño junto con áreas comunes destinadas a actividades cotidianas.
La iniciativa busca reconocer modelos residenciales que combinan habitaciones o unidades individuales con servicios compartidos, como cocinas, comedores, zonas de ropas, salas y espacios de trabajo. Bajo este esquema podrían desarrollarse alternativas como el coliving, las residencias para estudiantes y profesionales, los alquileres institucionales y las opciones de alojamiento para personas mayores.
¿Cómo funcionaría la vivienda colectiva en Medellín?
La propuesta parte de la necesidad de actualizar las normas frente a distintas formas de habitar, sin limitar la regulación a las tipologías tradicionales de vivienda unifamiliar, bifamiliar y multifamiliar. Su inclusión en el POT permitiría establecer condiciones específicas para las dimensiones de las unidades privadas, las áreas comunes y los lugares donde se podrán desarrollar estos proyectos.
Uno de los aspectos centrales de la iniciativa son las dimensiones de los espacios privados. De acuerdo con la propuesta presentada por el Departamento Administrativo de Planeación, las unidades destinadas a una persona podrían tener entre 20 y 25 metros cuadrados, mientras que aquellas previstas para dos ocupantes estarían entre 25 y 29 metros cuadrados.

La directora de Planeación, Luz Ángela González Gómez, explicó que estas superficies deben entenderse como parte de una solución habitacional más amplia, pues los residentes también contarían con espacios comunes que complementarían las actividades que normalmente se realizan dentro de una vivienda.
Por esta razón, las áreas señaladas no corresponden al tamaño total de cada proyecto ni implican que todos los servicios deban concentrarse dentro de la unidad privada, sino que el modelo distribuiría determinadas funciones entre espacios individuales y compartidos, bajo condiciones de habitabilidad y áreas mínimas definidas por la norma.
La revisión del POT también contempla restricciones para la ubicación de esta modalidad. Según el planteamiento, la vivienda colectiva no podrá desarrollarse en suelo rural, una medida orientada a conservar la vocación de estos territorios y proteger las formas de habitación asociadas con las comunidades campesinas.
Además, el modelo tendría parámetros específicos para calcular los aprovechamientos urbanísticos y criterios para orientar su construcción, de manera que su implementación responda a las condiciones establecidas por la regulación.
La incorporación de esta tipología hace parte de la revisión de mediano plazo del POT, que busca actualizar las disposiciones urbanísticas de Medellín. La propuesta deberá avanzar dentro del proceso de revisión y adopción del instrumento de planificación, por lo que su planteamiento no significa que la nueva modalidad ya esté habilitada de manera definitiva.
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