Las alarmas se han encendido nuevamente en las principales plazas bursátiles del mundo. Los precios internacionales del petróleo registraron un repunte vertical en las últimas horas, alcanzando sus cotizaciones más elevadas de las últimas dos semanas. El detonante de este brusco movimiento al alza fue la confirmación de un ataque armado dirigido contra una central nuclear ubicada en el territorio de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), un hecho que ha reactivado los temores de una escalada bélica a gran escala en una de las regiones más determinantes para el suministro global de crudo.
La reacción de los mercados de materias primas no se hizo esperar tras conocerse los primeros reportes del incidente físico en la infraestructura energética asiática. Tanto el barril de Brent, referente para los mercados europeos y gran parte de Latinoamérica, como el West Texas Intermediate (WTI), indicador clave en Estados Unidos, experimentaron incrementos porcentuales significativos en cuestión de minutos, revirtiendo la tendencia de relativa estabilidad que se había observado durante las jornadas previas de mayo.
vigilan el crudo tras la agresión a la infraestructura de EAU
Los analistas del sector energético coinciden en que el impacto inmediato en los precios no responde a una interrupción real o física en el bombeo de los pozos petroleros de los países del Golfo, sino al factor del «miedo» o prima de riesgo geopolítico. Emiratos Árabes Unidos es uno de los miembros más influyentes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y cualquier vulnerabilidad en su seguridad interna sacude de inmediato la confianza de los inversores internacionales.

Aunque las autoridades locales de Abu Dabi han intentado emitir partes de tranquilidad respecto a la contención del ataque y el estado de los reactores de la central afectada, la audacia de la ofensiva militar ha dejado en evidencia que las infraestructuras críticas de la península arábiga siguen estando en el ojo del huracán. Este panorama obliga a las mesas de dinero a anticipar posibles represalias o un endurecimiento de los bloqueos marítimos en rutas comerciales clave como el Estrecho de Ormuz.
Este repunte de los precios a máximos de quince días llega, además, en un momento de especial sensibilidad estructural para el mercado del crudo. Durante el último mes, los inventarios globales de combustibles han mostrado niveles de almacenamiento ajustados, debido a los recortes de producción previamente acordados por la OPEP y sus aliados (OPEP+), sumado a la creciente demanda estacional asociada a los meses de verano en el hemisferio norte.
A medida que avanzan las horas, los operadores de Wall Street y de las bolsas europeas permanecen atentos a los comunicados oficiales sobre el nivel de daños en la central de EAU y a las declaraciones de las potencias internacionales. Si la situación se estabiliza sin derivar en nuevos intercambios de fuego, los expertos prevén que el precio del crudo podría ceder parte del terreno ganado; de lo contrario, la barrera psicológica de los precios máximos del año podría verse amenazada en el corto plazo.
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