Petro entregó el país al crimen

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El ELN dice que no entregará sus armas y que mantendrá sus fuentes de financiación: secuestro, extorsión, narcotráfico, minería ilegal…

Por: Saúl Hernández Bolívar

El presidente Petro presentó la terna para el cargo de Fiscal General con seis meses de anticipación en cabeza de tres mujeres de izquierda que en el pasado han dejado dudas por sus sesgadas actuaciones. Sin duda, sería una ‘terna de una’, donde la llamada a ganar es la extremista Ángela María Buitrago, de infausta recordación por sus investigaciones sobre los supuestos desaparecidos del Palacio de Justicia. Terrorífico anuncio de lo que será su paso por la Fiscalía.

Lo que nadie quisiera pensar es que el apresuramiento presidencial tenga algo que ver con el plan del ELN para asesinar al fiscal general Francisco Barbosa, acusación que desde el Gobierno se ha querido demeritar haciéndola ver como un entrampamiento en contra de la ‘paz total’, y más concretamente contra el acuerdo de cese al fuego entre los elenos y Petro. Sin embargo, es evidente que a esta cofradía diabólica le conviene quitar del camino a quien ha sido una verdadera piedra en el zapato para las pretensiones de entregarle el país a los bandidos.

Como si fuera poco, hasta ahora nos enteramos de que inteligencia del Ejército sabía desde hace dos meses que este grupo criminal tiene el plan de asesinar a María Fernanda Cabal y al general retirado Eduardo Zapateiro, críticos acérrimos del actual Gobierno. O sea que el ELN pretende matar a la esposa de un delegado gubernamental en la mesa de negociación, el señor José Félix Lafaurie, y el Ejército deformado por Petro se abstiene de advertirle de un plan criminal en su contra a quien fuera no hace mucho su comandante, con largas décadas de pertenecer a la institución castrense. Lindo panorama.

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Pero el mismo general Helder Giraldo, ni más ni menos que el comandante de las Fuerzas Militares, informó sin atenuantes que los helenos habían roto el cese al fuego por lo menos seis veces cuando apenas iban unos días de su implementación. No en vano, uno de los cabecillas de estos asesinos —a los que Petro quiere que tratemos bien—, el criminal Pablo Beltrán, dice que no entregarán sus armas y que mantendrán sus fuentes de financiación: secuestro, extorsión, narcotráfico, minería ilegal… Si las Farc andan tan envalentonadas habiendo entregado sus ‘caucheritas’ viejas, ¿Cómo será el ELN sin entregar nada? ¿Qué clase de paz será esa?

La milicianización del país, de la que tanto habla Carlos Alonso Lucio, va viento en popa. Los policías caen como moscas en el Cauca, o asesinados por la espalda, como la joven patrullera acribillada en un semáforo en Neiva. Las guerrillas patrullan pueblos como lo hacen las Farc en Santander. El hampa tiene azotada a Bogotá. Las carreteras del país se volvieron territorio de forajidos. El Gobierno tiene listo el decreto para pagarle un millón mensual a 100.000 delincuentes, el ejército privado del dictador…

Mientras tanto, Ecuador se colombianiza. No es nada extraño que los asesinos materiales del candidato presidencial Fernando Villavicencio sean colombianos, y que entre los autores intelectuales surjan nombres como el de la inefable Piedad Córdoba, a quien él tanto denunció. Por su parte, Petro puede hacer de su capa un sayo, pero otra cosa es que los pilotos del avión presidencial inventen un falso mal tiempo para tapar las ausencias no explicadas del presidente. ¿Dónde están las instituciones?

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