En un movimiento que profundiza la grieta entre la Casa de Nariño y la autonomía del Banco de la República, el presidente Gustavo Petro ha manifestado su apoyo incondicional a una carta abierta firmada por un sector de sus ministros y un grupo de economistas de renombre. El documento, que ha sacudido los cimientos financieros del país, critica con dureza el actual manejo de las tasas de interés y la estrategia de control inflacionario liderada por el gerente del Emisor, Leonardo Villar.
La misiva, que cuenta con el respaldo de figuras clave del gabinete económico y académicos afines a la línea de Gobierno, plantea una tesis central: el Banco de la República está priorizando la meta de inflación a costa del crecimiento económico y el empleo. Según los firmantes, mantener tasas de interés en niveles que consideran excesivamente altos está frenando la inversión privada y asfixiando la capacidad de consumo de los hogares colombianos.
Reacciones en el sector financiero y la política monetaria
Petro, utilizando sus canales habituales de comunicación, validó los argumentos del texto, señalando que la reactivación económica del país no puede ser rehén de dogmas monetarios que no se ajustan a la realidad productiva de Colombia. Para el mandatario, la insistencia en una política contractiva es un obstáculo directo para sus planes de transformación social y transición energética. El documento respaldado por el Ejecutivo no solo es una queja formal, sino un análisis técnico que propone un cambio de rumbo inmediato. La respuesta de los mercados y de los analistas independientes no se ha hecho esperar. Mientras algunos sectores productivos, especialmente el de la construcción y la manufactura, ven con buenos ojos la presión para bajar las tasas, los expertos en macroeconomía advierten sobre los peligros de vulnerar la credibilidad del Banco de la República.

Por su parte, el Banco de la República ha mantenido su postura institucional, recordando que su mandato constitucional es velar por el poder adquisitivo de la moneda. Las decisiones de la Junta Directiva se basan en datos técnicos de largo aliento, tratando de evitar que un recorte apresurado de tasas reactive la espiral inflacionaria.
Este nuevo episodio marca el punto más alto de tensión en lo que va del mandato de Gustavo Petro respecto a la autoridad monetaria. Al respaldar formalmente la misiva de sus ministros, el presidente deja claro que la economía será el principal campo de batalla político en los próximos meses. Con un Congreso dividido y una ejecución presupuestal bajo la lupa, el éxito de la administración Petro depende en gran medida de que el costo del dinero baje.
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