En un nuevo pronunciamiento que agita las aguas de la diplomacia regional, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha elevado nuevamente el tono de sus críticas contra el Gobierno de los Estados Unidos. El motivo de su airada protesta sigue siendo la ejecución de bombardeos y ataques cinéticos realizados por fuerzas estadounidenses contra embarcaciones en el mar Caribe, operativos que el líder colombiano ha tildado en reiteradas ocasiones como «asesinatos» y actos de una «arbitrariedad» inaceptable.
Mientras que desde la Casa Blanca se sostiene que estas operaciones militares están estrictamente dirigidas a combatir estructuras del narcotráfico y organizaciones terroristas designadas bajo un marco de defensa de la seguridad nacional estadounidense, la perspectiva desde el Palacio de Nariño es diametralmente opuesta.
Petro vs. Washington: Como entender la nueva crisis en el Caribe
Para Petro, la narrativa de Washington es, en sus palabras, una «mentira» que busca encubrir una agenda de control territorial y geopolítico. El mandatario ha insistido en que estos bombardeos no solo carecen de sustento legal bajo los parámetros de los derechos humanos internacionales, sino que ponen en riesgo inminente a civiles, incluyendo pescadores y ciudadanos de diversas nacionalidades latinoamericanas que transitan por la región.

»Si América Latina y el Caribe no se alzan contra esta arbitrariedad, seremos vistos como parias ante los ojos del mundo», ha sentenciado el presidente en sus plataformas oficiales, haciendo un llamado a la unidad de las naciones vecinas para frenar lo que denomina una agresión imperialista que desconoce la soberanía de los estados caribeños.
La postura del ejecutivo colombiano no es un hecho aislado, sino la continuación de una escalada de tensiones que ha caracterizado la relación con Washington desde finales de 2025. El caso ha sido llevado por Colombia ante instancias internacionales como el Consejo de Seguridad de la ONU y la Comisión de Derechos Humanos, argumentando que las operaciones estadounidenses incumplen los tratados internacionales que obligan a respetar la proporcionalidad en el uso de la fuerza.
El descontento de Petro se ha visto exacerbado por el cruce de acusaciones sobre la falta de transparencia en la información. El Gobierno colombiano ha exigido reiteradamente datos detallados sobre las víctimas fatales de estos ataques, bajo la premisa de verificar la posible presencia de ciudadanos nacionales entre los fallecidos.
Este último reclamo llega en un momento de particular sensibilidad regional, tras los complejos sucesos geopolíticos registrados a principios de este año en Caracas. Aunque los contextos varían, la línea conductora en el discurso del mandatario colombiano permanece clara: el rechazo absoluto a cualquier intervención militar que, bajo el pretexto de la lucha antinarcóticos, termine vulnerando el equilibrio, la soberanía y la integridad de las naciones latinoamericanas.
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