Pintar los puentes de Bogotá no tapa la mediocridad

EDITORIAL


Hay algo que ocurre en la ciudad de Bogotá, pero que fácilmente lo hemos visto en otros municipios, se trata de tapar la mediocridad con pintura. En Bogotá, la Alcaldía de Claudia López ha destinado una suma de dinero importante en medio de una crisis económica, para pintar once puentes.

Más de un millón de dólares se gastará el Distrito y ya han empezado en diferentes lugares. Pareciera que, para muchos gobernantes, tanto en el pasado, como en el presente, pintar las obras, la infraestructura o el cemento, se ha convertido en una forma de mostrar ejecución y gobernanza.

Más allá de las recientes críticas que se le han hecho a algunas de las pinturas, como sucedió en una donde se atacaba a la Fuerza Pública – algo completamente inaceptable, desastroso y auspiciado desde la Alcaldía mayor por Claudia López y Catalina Valencia, directora de IDEARTES – es algo que está completamente divorciado; primero, de la Constitución; segundo, del orden público; y tercero, del trabajo que se hace con la fuerza pública, en este caso la Policía, donde una serie de artistas financiados con dineros públicos los ataca.

Por fortuna, un ciudadano fue con un rodillo y cubrió semejante adefesio, donde solamente se podía observar una expresión calumniosa, cargada de odio y resentimiento. Esto es grave, sumamente grave, pero si seguimos escarbando, lo más grave es ver cómo las vías aledañas a estos puentes están absolutamente abandonadas. Son once puentes que tienen huecos y que se suman a los más de 2.100 km de vías que la ciudad tiene y que están destruidas, porque se han dedicado solamente a tapar huecos y así lo anuncia el jefe de gabinete de Claudia López, Felipe Jiménez Ángel, quién muy orondo mostraba la intervención del puente de la Avenida Las Américas con 50, diciendo que se convertiría en el Museo Abierto de Bogotá, pero no son más que puentes coloridos con unos bajos que se convierten en escenarios perfectos para violaciones, atracos y homicidios.

No hay recuperación de las zonas verdes, no hay intervención de la malla asfáltica, de cunetas, andenes o iluminación, prefieren pintar los puentes en vez de arreglar las vías deterioradas que tiene Bogotá, esas vías precarias que también han decidido estrecharlas más. No contentos con no hacer una sola vía, decidieron modificarlas con ciclorrutas que no se utilizan y que han dejado las vías de un solo carril. Ojalá y nadie pierda la vida en estas nuevas grandes congestiones que se han originado por cuenta de decisiones tan irresponsables, y si pasa, e insistimos en que ojalá no, se le haga responsable a la Alcaldía Mayor de Bogotá.

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No puede ser que estos arrebatos politiqueros y ligados a la demagogia y el populismo estén acabando con la poca movilidad que existía en la ciudad, pero como si fuera poco, además de seguir trabajando la construcción de la ALO y de no avanzar en obras claves que tampoco hizo el antecesor de Claudia López, Enrique Peñalosa – quien ahora quiere ser presidente cuando no tiene mayores obras para mostrar por fuera de unos parques y unos colegios – la actual administración anuncia que van a hacer unas intervenciones y van a redoblar esfuerzos para que en tiempo de vacaciones puedan tapar muchos huecos.

Sin embargo, se siguen equivocando, las vías que solamente reciben tratamiento son las mismas que se destrozan otra vez a los 3 o a 4 meses. Las vías necesitan reformas profundas, recuperación total y ser más conscientes de que la pintura no va a mejorar ni la movilidad, ni la seguridad vial y tampoco la seguridad ciudadana.

Todos en Bogotá deben estar pendientes y vigilantes a lo que se está haciendo. Claro, muy loable que la alcaldía abra una aplicación para que la gente reporte los huecos y se puedan tapar, pero la solución no es solo tapar los huecos y estrechar las vías.

Bogotá necesita nuevas vías, nueva infraestructura para vehículos, camiones, volquetas, motos, ciclistas y peatones, porque estamos claros en que tapar y mantener las vías en buen estado no es para los ricos que no dañan sus rines, como alguna vez se lo dijo el empresario Mario Hernández a Claudia López, es para que todas las personas puedan movilizarse con seguridad y eficiencia.

Es importante extender la invitación, con el mayor de los respetos, a las autoridades: no maquillen los problemas, no disfracen lo que está mal, no se puede pintar la mediocridad.

Todas las ciudades necesitan obras, cemento, mejores andenes y más iluminación. No les cuesta nada, siguen reactivando la economía, generando empleo y aportando a una mejor calidad de vida.

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