La polémica por los Pandora Papers

La polémica por los Pandora Papers
Imágenes tomadas de portal de ICIJ

EDITORIAL


Nuestro editorial para el día de hoy abarca toda la polémica sobre los Pandora Papers, un nuevo capítulo que se conoce por cuenta del consorcio internacional de periodistas en donde revelan cómo miles de personas de todo el mundo, actores, cantantes, empresarios, políticos, académicos, sin discriminar ninguna actividad comercial, han estado involucrados en actividades que no necesariamente son ilícitas pero quizá cuestionables desde la ética y la moral. Dentro de la libertad del ser humano que aún preserva son movidas que son permitidas.

Todo esto debería llamar a una reflexión sensata, a una deliberación muy precisa sobre cómo dejamos de luchar contra las realidades y nos adaptamos a estas, y cómo mejoramos la gestión que le damos a lo que ya se ha salido de las manos, a lo que escapa del control del gobierno y a la misma naturaleza de las acciones de las personas; cuando se incurra en un delito, habrá que penalizarlo con el peso de la ley que sea indicado pero no podemos ir contra la lógica humana de preservación por lo menos en términos económicos, de estabilidad y sociales.

Todo ser humano va a proteger su patrimonio, sea como sea: por lo civil por lo criminal y podríamos abordar también en este editorial razones filosóficas de por qué el ser humano actúa así, pero no es lo que nos compete hoy. No podemos esperar que las personas, cuando van creando un capital, lo dejen a la deriva, lo quieren ver trabajando algo que es ideal en una sociedad de libre mercado donde se respeta la propiedad privada y donde cada persona está apta y habilitada para hacer negocios.

Colombia debe detenerse y pensar: ¿qué está haciendo mal para que sus connacionales estén sacando el dinero del país?, ¿qué no les da seguridad?, ¿qué no les da tranquilidad? Podríamos analizar también a profundidad cómo hay una competencia entre islas y distintos países por atraer inversión a través de tasas impositivas realmente bajas, y no en vano se daba hace muy poco un debate sobre el impuesto global a las multinacionales.

Hace tres meses, el G20 aprobaba ese impuesto con todos los ministros de finanzas; en Italia, se daba un acuerdo histórico para poner fin a los paraísos fiscales y que debe entrar en vigor en el 2023. Ese acuerdo lo que busca es una arquitectura tributaria internacional más estable y justa, en donde al menos el 15 % sobre las ganancias de las multinacionales será esa tarifa establecida en los países que hacen parte del G20. Se trata de dejar de pelearse entre todos, combatir los paraísos fiscales y desde luego que exista una línea equilibrada y equitativa por lo menos en los países que representan el 85 % del PIB mundial.

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Si vemos como Irlanda aplica una tasa del 12.5 % desde el 2003, y por ejemplo hay gigantes tecnológicos como Apple, Google o Netflix que no pagan impuestos y se han escudado en artimañas para salirse con la suya; esto es un despropósito. Es más ilógico e irresponsable no repartir las tasas, con esto afectaría por lo menos a 10.000 grandes empresas, facturaciones que superan los 750 millones de euros.

En el caso de Colombia, en donde el 73.3 % equivale al impuesto total, a la tasa de tributación en donde las empresas pagan más impuestos, Colombia es el cuarto país luego de Argentina, Bolivia y Venezuela, países que precisamente no están muy bien económicamente. El promedio mundial está en 40 %, Panamá tiene tasas del 37.2 % y Perú del 36.9 %.

Además de eso, es increíble que Colombia siga aplazando el debate de que las personas naturales son quienes tienen que pagar más impuestos que las empresas, aún en el país no es bien visto porque no se ha dado un debate responsable, con argumentos y sin populismo. 

Colombia cuenta en la actualidad con un fantasma: Gustavo Petro. Él está en el escenario político. Desde la cláusula Petro en diferentes contratos hasta el temor de mercados internacionales, de inversionistas, si gana Petro, se nota en el precio del dólar que se mantiene por encima de $3.800 y que debería estar por los $3.300 pero gracias a esa amenaza y factor de riesgo que es Gustavo Petro el dólar siguen encaramado porque el mismo candidato presidencial ha dicho que creará un sistema tributario que ataca a 4.000 personas ricas en Colombia, ha hablado de expropiar ganancias de las empresas, de expropiación de tierras, se ha encargado de espantar inversión de manera que los pocos ricos que hay en Colombia se han tomado la tarea de sacar un porcentaje de su patrimonio al exterior, la mayoría de este a la Florida, en Estados Unidos, otros a España, otros a Panamá; es decir, teniendo un pie afuera por si Petro gana las presidenciales.

Así, podemos alejar los debates ideológicos políticos de este asunto de alta importancia, es de la realidad, de lo que sucede actualmente. Creemos que todos los colombianos que no hayan declarado bienes, patrimonio, activos en general en el exterior, tienen que ser penalizados. El gobierno tiene que crear un panorama mucho más esperanzador y amigable para la inversión, aunque con una moneda que está entre las cinco más devaluadas del mundo muchas personas prefieren tener sus ganancias en otras divisas como el dólar, la libra esterlina, entre otras.

Esto hace parte de las libertades, y Colombia tiene que estar a la vanguardia del pensamiento y de la acción para prevenir este tipo de fenómenos naturales y fieles a un instinto de preservación del ser humano que no podemos desconocer.

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