¿Por qué marchan los colombianos?

Es una pregunta que se hacen desde ambos costados sociopolíticos del país hoy 21 de abril, unos con una mirada totalmente incrédula y que cuestiona la movilización, otra que dice tener las razones suficientes para protestar por la situación del país. Aquí analizamos por lo que hoy atraviesa Colombia y las motivaciones por las que esta marchan promete ser histórica.

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Bajo el gobierno de Gustavo Petro se han intentado adelantar distintas reformas que a la hora de la verdad, en su marco, en su título eran necesarias en varios frentes, pero al analizar el contenido de estas reformas nos encontramos con ciertas discrepancias respecto a lo que es necesario, lo que es responsable, lo que es impopular pero correcto, y lo que también tiene un contenido sesgado ideológico, un contenido distante de preceptos objetivos.

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Aquí es cuando la política y la razón en muchas ocasiones rompen se distancian, pareciera natural esa relación porque para llegar a cargos de poder hay que encantar a las personas, hay que convencerlas de que voten por una causa y luego, en el poder, esa persona se pregunta cómo hace para mantener satisfechos y contentos a quienes votaron por ellos sin defraudarlos. Y el problema es que muchas veces ese «tal gobierno de las mayorías» no tiene la razón, porque así es el ser humano: a muchos no les gusta cumplir reglas, tener deberes, obligaciones y hacer ciertas cosas que en la vida siquiera son necesarias.

Consideramos oportuna esta reflexión porque el malestar general del país se da por varias razones: primero, un presidente que dice que por el voto el «el pueblo», este un término muy prostituido porque «el pueblo» en la maquiavélica política quiere decir la base, «a mí me apoyan las bases, me eligió la mayoría. Yo por eso tengo un cheque en blanco y puedo hacer lo que yo quiera para cumplirle a esta gente». Pero lo cierto, en la práctica, en los números, Gustavo Petro ganó con un país dividido, ganó por un escaso margen a un candidato impresentable como Rodolfo Hernández demostró, es que Gustavo Petro no ganó con la voluntad de las mayorías. Gustavo Petro no recibe un cheque en blanco y aún si así fuese, el modelo democrático en Colombia todavía persistente y, a pesar de muchos, no es sinónimo ni de un califato, ni de una monarquía, ni de una tiranía.

El régimen republicano colombiano le dice: «Oiga, usted como presidente, usted tiene la facultad de proponer reformas. Pero hay una democracia delegada representativa en el Congreso que es el encargado de evaluar, discutir, consultar, aprobar, rechazar o modificar sus reformas». por decreto o que al congreso le toque ser notario de sus proyectos».

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Pero lo importante de este primer punto es que Gustavo Petro se equivocó al creer que ganar la presidencia le da derecho a gobernar por decreto o que al Congreso le toque ser notario de esos decretos.

Segundo, el presidente Petro tiene, en su inmensa mayoría de equipo de gobierno, personas carentes de conocimientos, habilidades, actitudes, idoneidad, transparencia y muchísimos tienen graves cuestionamientos disciplinarios, judiciales, cuando siempre fue un gobierno que pretendía combatir esto.

Tercero, Petro tiene sumido a Colombia en una crisis de inseguridad, quizás la más grave en los últimos 15 años. Por qué no vamos a decir que Colombia ha sido la Meca de la paz, jamás lejano de eso, Colombia ha sido un país lastimosamente violento pero hoy lo que sucede en el país, le está recordando a millones de colombianos las peores épocas de los 90 cuando torturaban, secuestraban, extorsionaban, hacían pescas milagrosas, cuando salir a la calle era un peligro, cuando los grupos guerrilleros y el narcotráfico estaba disparado y este es un tercer punto lo suficientemente válido para esta marcha. Vivir con miedo no puede seguir siendo normalidad en Colombia.

¿Por qué marchan los colombianos?
¿Por qué marchan los colombianos?

Cuarto, el presidente y su gobierno tiene una real disposición a confrontar a quienes van en su contra, muy relacionado con el primer punto, entonces quien no está con él es su enemigo, llámese medios de comunicación, llámese congresistas, llámese Consejo de Estado, Corte Constitucional, Corte Suprema de Justicia, Procuraduría, Contraloría, Fiscalía y en un país como Colombia es importante salvaguardar la independencia de poderes y los contrapesos.

Quinto, el nivel de la economía, el presidente Petro introdujo una reforma tributaria sumamente lesiva en contra de todo el aparato económico productivo del país. Colombia por arte de magia se salvó el año pasado de una recesión, este año la economía no repunta por el contrario sigue arrastrándose, las proyecciones de crecimiento para este año no superan el 1,1% y puede muy seguramente cerrar por debajo del 1%. El desempleo sigue aumentando, la inflación sigue estando alta, hay un estancamiento económico, el dólar sigue siendo sumamente alto y sus concepciones sobre la política fiscal siguen siendo sumamente erróneas al tiempo que ya están planteando otra reforma tributaria y pareciera encontrar también un enemigo en el empresariado, que son los únicos que han mantenido este país en pie.

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Quinto, quizá el punto más trascendental de todo, un presidente no solo es el encargado de los aspectos políticos, un presidente también es el encargado de crear confianza, de respetar la institucionalidad, el presidente es el encargado de gobernar con decoro, con respeto, con cariño. Un presidente debe crear ambientes de armonía, de certidumbre, un presidente debe ser transparente con el manejo de la información tanto suya como a su gobierno como la del país. Un presidente no puede condenar un golpe de estado en un país, condenar la autocracia en unos países pero al mismo tiempo darse la mano con autócratas, tiranos como Nicolás Maduro, como Cuba, un presidente no puede lesionar de gravedad la soberanía energética del país por temas ideológicos.

De manera que acá recibimos unos puntos, seguramente muchos colombianos tienen más y los invitamos a que nos escriban a comunicaciones@360radio.com.co para que nos lo hagan saber por qué están marchando hoy.

Nuestro último llamado al gobierno en este editorial es escuche, pero oírnos, escuchar y esto no se trata de quién tenga la razón, eso se trata de cómo Colombia puede salir adelante en un momento muy complejo, tienen 2 años y un poco más por delante, dos años en los que se pueden revertir muchas cosas si se busca el sentido común y la razón y el acuerdo, pero dos años realmente largos, peligrosos, oscuros y complejos si se insiste por la vía del sectarismo, la tiranía y no el dialogó.

Como medio de comunicación hacemos un llamado a que el país pueda encontrar en medio de la divergencia una línea mínima de respeto para la convivencia, de diálogo que generen frutos de beneficio para más de 50 millones de colombianos.

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