El tradicional ‘corrientazo’, uno de los almuerzos más consumidos por los colombianos, volvió a reflejar el impacto del aumento en el costo de vida. Preparar este plato, que suele incluir arroz, proteína, principio, acompañantes y jugo, es hoy más caro que hace un año y confirma la presión que siguen sintiendo los bolsillos de los hogares.
El corrientazo vuelve a subir y presiona el costo de vida en Colombia
De acuerdo con un análisis basado en cifras del Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario (Sipsa) del Dane, el precio promedio nacional del corrientazo alcanzó los $17.542 a finales de enero de 2026. Esto representa un incremento de $1.871 frente al mismo periodo de 2025, cuando costaba alrededor de $15.671, es decir, un aumento anual del 10,7%.

El ejercicio comparó los precios de los principales ingredientes del corrientazo en las centrales mayoristas del país durante la última semana de enero de 2025 y la misma semana de 2026. Para estimar el costo por persona, se tomó una porción estándar de 250 gramos por alimento.
El plátano fue el producto con mayor alza interanual. Su precio subió 35,1%, pasando de $460 a $714 por porción, impulsado por menores volúmenes de oferta y mayores costos logísticos. En segundo lugar apareció el fríjol bolón, que se sirve comúnmente como principio: su valor aumentó 26,7%, con un salto de $2.514 a $3.430.
La carne de res, específicamente el corte de chatas, también tuvo un incremento relevante. El precio de la porción de referencia subió 13,9%, al pasar de $8.736 en enero de 2025 a $10.147 en enero de 2026, consolidándose como uno de los componentes que más presiona el valor final del plato.
No todos los alimentos, sin embargo, siguieron la misma tendencia. Productos como el tomate, el huevo tipo AA y el arroz registraron reducciones frente al año anterior. En conjunto, estos presentaron caídas de 18,1%, 15,4% y 11,3%, respectivamente, lo que ayudó a contener parcialmente el encarecimiento del corrientazo.
Solo en enero de 2026, la subclase de carne de res y derivados registró una variación de 11,73% y aportó 28 puntos básicos a la inflación mensual. El plátano, por su parte, tuvo una variación cercana al 24%, reforzando la presión sobre los precios de los alimentos básicos.
A esto se suma el efecto del salario mínimo y de los costos laborales. Analistas coinciden en que los corrientazos son altamente sensibles a los ajustes salariales, así como a cambios regulatorios. El Banco de la República advirtió en su Informe de Política Monetaria que medidas como los recargos nocturnos y dominicales, contemplados en la reforma laboral, podrían trasladarse a los precios finales de bienes y servicios.
Las proyecciones apuntan a una desaceleración gradual del IPC de alimentos hacia el cierre del año, aunque con alta incertidumbre. Factores como el clima, la tasa de cambio y los costos internacionales de insumos seguirán influyendo en productos clave como el arroz, los aceites y las carnes.
En el corto plazo, firmas como Corficolombiana prevén que frutas frescas, hortalizas, plátanos y papas continúen presionando los precios durante el primer trimestre. En contraste, algunos alimentos procesados y platos preparados, como el pollo asado, ya muestran alivios recientes, apoyados por la apreciación del peso y menores costos de producción.
Mientras tanto, el corrientazo sigue siendo un termómetro claro del costo de vida en Colombia y un recordatorio diario de cómo la inflación se sirve, literalmente, en el plato de millones de personas.