El mercado cambiario en Colombia no da tregua. En la más reciente sesión, la divisa estadounidense( dólar) rompió la tendencia a la baja de los últimos días al registrar una apertura de $14,68 al alza, situándose inicialmente sobre los $3.580 pesos. Este repunte corta el respiro que traía la moneda nacional tras el reajuste del panorama político, evidenciando que la incertidumbre de los inversionistas sigue siendo el principal motor del tablero financiero.
La volatilidad se ha convertido en la constante de las mesas de dinero. Aunque el inicio de la semana estuvo marcado por una notable valorización del peso colombiano debido a los resultados de la primera vuelta presidencial, la cercanía de la ronda definitiva mantiene los ánimos crispados. Los analistas locales coinciden en que los movimientos bruscos intradía responden a las constantes proyecciones y al ajedrez de alianzas que configuran el futuro político del país.
El dólar en Colombia se sacude por elecciones locales y el fortalecimiento de la economía de EE. UU.

Las primeras negociaciones reflejaron el nerviosismo de los agentes institucionales. A pesar de que la Tasa Representativa del Mercado (TRM) vigente se había fijado en $3.565,32, las órdenes de compra masivas empujaron el precio promedio de negociación hacia arriba en los primeros minutos de operaciones. El rango de negociación de la jornada se ha movido entre un mínimo de $3.570 y máximos que rozan los $3.580. Este estrecho pero acelerado margen demuestra que, si bien hay apetito por activos emergentes, la cautela predomina ante cualquier noticia del frente electoral.
«El mercado ya asimiló el primer impacto de los comicios, pero la volatilidad actual refleja un periodo de expectativa pura. Nadie quiere quedar expuesto antes de que se defina el próximo inquilino de la Casa de Nariño», apuntó un operador de divisas de la bolsa local.
A la coyuntura estrictamente electoral se le suman variables macroeconómicas globales que restan fuerza a las monedas de la región. El fortalecimiento global del dólar, impulsado por indicadores de empleo e inversión más sólidos de lo esperado en los Estados Unidos, presiona de forma paralela el tipo de cambio local. Asimismo, los recientes informes internacionales como las proyecciones moderadas de crecimiento de la OCDE para la economía interna actúan como un cable a tierra para los inversionistas, quienes evalúan si el optimismo del inicio de semana fue demasiado apresurado frente a un escenario global exigente.
Con las casas de cambio promediando la compra en $3.620 y la venta cerca de los $3.710 en las principales capitales, el comportamiento minorista también empieza a reflejar el ajuste. Se anticipa que los flujos de capital sigan buscando refugio en activos seguros mientras el panorama de las encuestas presidenciales no muestre una ventaja irrefutable para ninguna de las campañas en contienda.
El pulso económico continuará ligado al ritmo de la política. Por ahora, las resistencias técnicas sugieren que si la cotización rompe la barrera de los $3.600 en los próximos días, podríamos asistir a un nuevo ciclo de presiones al alza; de lo contrario, el mercado mantendrá este comportamiento zigzagueante hasta el veredicto definitivo en las urnas.
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