Precios al consumidor suben 0,3 % en Estados Unidos: los aranceles empujan la inflación

Los precios al consumidor en Estados Unidos subieron 0,3 % en diciembre, impulsados principalmente por el aumento en vivienda y algunos servicios, mientras que la inflación subyacente mostró señales de moderación.

Foto: Archivo

Los precios al consumidor en Estados Unidos cerró diciembre con un aumento mensual de 0,3 % en los precios al consumidor, una cifra que, aunque moderada, refleja nuevas presiones derivadas del encarecimiento de bienes importados y de algunos servicios clave. El dato confirma que el proceso de desinflación sigue avanzando, pero también deja claro que factores externos, como la política comercial, siguen influyendo en el costo de vida de los hogares.

De acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), el índice de precios al consumidor mostró un comportamiento mixto. Mientras el indicador general subió impulsado principalmente por vivienda, transporte y recreación, la inflación subyacente que excluye alimentos y energía avanzó solo 0,2 % frente a noviembre. En términos interanuales, este indicador se ubicó en 2,6 %, uno de los niveles más bajos de los últimos cuatro años y una señal de que las presiones de fondo sobre los precios se están moderando.

Aranceles y alza de vivienda impulsan la precios al consumidoren en EE. UU.

Este desempeño ha sido interpretado por los analistas como una evidencia de que el ritmo de inflación está perdiendo fuerza, luego de varios meses marcados por distorsiones estadísticas y efectos puntuales. Durante el otoño, la recolección de datos se vio alterada por el prolongado cierre parcial del gobierno federal, lo que obligó al BLS a utilizar supuestos en categorías sensibles como vivienda, retrasando la lectura real de los aumentos. A eso se sumaron las promociones y descuentos de temporada, que también influyeron en la volatilidad de los registros.

En diciembre, sin embargo, algunos de esos efectos comenzaron a corregirse. Los costos de alojamiento retomaron una tendencia ascendente y se convirtieron en el principal motor del incremento mensual. El rubro de vivienda que incluye alquileres y costos imputados a propietarios creció 0,4 %, el mayor aumento desde agosto, reflejando que el ajuste en este segmento todavía no ha terminado. A esto se sumó un repunte en tarifas hoteleras, que alcanzaron su mayor alza en más de un año.

Otros servicios también mostraron presiones al alza. Los precios relacionados con recreación registraron un incremento histórico, mientras que los tiquetes aéreos subieron con fuerza. La ropa también se encareció, lo que sugiere que el consumo de bienes no esenciales sigue recuperándose, pese al contexto de tasas de interés todavía elevadas.

En contraste, varias categorías de bienes durables siguieron abaratándose. Los precios de electrodomésticos, vehículos usados y camionetas continuaron cayendo, y los costos de reparación de automóviles marcaron la mayor disminución desde que se tienen registros. En conjunto, los bienes básicos excluyendo alimentos y energía se mantuvieron prácticamente estables, un comportamiento que contradice el temor de que los aranceles se estén trasladando masivamente al consumidor final.

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Para varios economistas, este punto es clave. Aunque las tarifas a las importaciones han elevado los costos de algunos productos, su impacto general ha sido menor al anticipado. La estabilidad de los bienes básicos refuerza la idea de que las empresas han absorbido parte de esos mayores costos o los han compensado con eficiencias, evitando un choque inflacionario más fuerte.

El reporte también llega en un momento decisivo para la Reserva Federal. Tras tres recortes de tasas consecutivos a lo largo de 2025, el banco central se prepara para su primera reunión del año con un mercado que descuenta una pausa en el ciclo de relajación monetaria. Los funcionarios enfrentan un delicado equilibrio: por un lado, la inflación se está moderando; por el otro, persiste la incertidumbre sobre el efecto que podrían tener los aranceles y la evolución del mercado laboral.

Los indicadores más seguidos por la Fed muestran avances. El llamado “supercore”, que mide los servicios excluyendo vivienda y energía, subió 0,3 % en diciembre y 2,7 % en el último año, muy por debajo del ritmo observado un año atrás. Esta tendencia refuerza la expectativa de que el banco central podría retomar los recortes de tasas más adelante en 2026 si el proceso de desinflación se mantiene.

En paralelo, los salarios reales continúan ofreciendo cierto alivio a los hogares. Un informe que combina inflación y datos de remuneración reveló que el ingreso real promedio por hora aumentó 1,1 % interanual en diciembre, lo que significa que, en promedio, los trabajadores están recuperando poder adquisitivo. Aun así, el alto costo de la vivienda y de algunos servicios sigue pesando sobre la confianza del consumidor.

Mirando hacia adelante, los economistas prevén que la inflación continúe descendiendo de forma gradual durante 2026. No obstante, el inicio del año suele traer ajustes de precios por parte de las empresas, lo que podría generar cierta volatilidad en los próximos informes. A esto se suma un fallo pendiente de la Corte Suprema que podría redefinir el alcance de los aranceles globales, un factor que podría alterar de nuevo el panorama inflacionario de Estados Unidos.

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