¡Primero la salud!

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Si la seguridad es importante ni que decir de la salud, la cual hoy está demostrado que gracias a los avances médicos y tecnológicos ha hecho que los seres humanos seamos más longevos y podamos tener mayor bienestar en la vida.

Por: Juan Felipe Rodríguez Ramos

Siempre me dijeron en mi casa que si hay salud todo está bien. Que si hay salud todo es posible y que debe ser un derecho al que todos los colombianos deberíamos tener acceso a precios razonables, pero de la mejor calidad. Colombia cuenta con uno de los mejores sistemas de salud del mundo gracias, en parte, a la ley 100, que democratizó la salud y dio acceso a millones de personas. Ley que para muchos médicos especialistas fue la debacle en aquel entonces pues disminuyó sus ingresos de forma significativa (mi padre fue uno de ellos y la detestaba). Fue entonces cuando la inversión privada entró a competir con el Seguro Social, entidad del Gobierno que atendía de forma precaria a muchísimas personas. Se crearon entonces las famosas EPS (Entidades Prestadoras de Salud) que durante años han mejorado la calidad de vida de millones de personas y han permitido que el acceso a la salud como derecho se cumpla en gran medida. Hoy ese sistema que de alguna manera funciona mucho mejor que los sistemas de los países más desarrollados del mundo, está a
punto de ser cambiado para regresar al antiguo sistema.

Si la seguridad es importante ni que decir de la salud, la cual hoy está demostrado que gracias a los avances médicos y tecnológicos ha hecho que los seres humanos seamos más longevos y podamos tener mayor bienestar en la vida. La empresa privada es quien puede hoy hacer de forma rápida las investigaciones e inversiones para garantizar una mejor calidad de vida. Si antes una persona vivía de 60 a 70 años se podía decir que había vivido lo suficiente y que había gozado de buena salud. Hoy esa misma persona que muere a esa edad es considerada como una persona que se fue antes de tiempo y que pudo haber llegado a los 80 y 90 años fácilmente.

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Esto nos debe llevar a reflexionar sobre la gran responsabilidad del gobierno sobre los cambios y reformas que quiere adoptar. Debemos ser conscientes que estamos en el gobierno del cambio, pero ojo, no necesariamente los cambios son para mejorar y es esto lo que al parecer está sucediendo en el país, estamos cambiando, pero para mal.

En un país donde la seguridad, derecho y valor fundamental va de mal en peor, no podemos aceptar que la salud esté en riesgo. Porque lo que se viene afectando día a día son las necesidades básicas consagradas en la Constitución y los Derechos Humanos tal como sucedió en Venezuela hace 20 años y hoy conocemos el resultado de tan peligroso accionar.

Quiero terminar diciendo que seguramente el sistema actual tiene muchos aspectos a mejorar y es ahí donde se deberían hacer los cambios, pero jamás podemos volver el sistema anterior que era administrado en su mayoría por el gobierno, cuyos recursos eran malversados y la corrupción era el pan de cada día a costa de la salud de todos, donde los niveles de cobertura eran bajos, el acceso a tratamientos y medicamentos de alto costo no existían o eran exclusivos.

PS: Ya se empiezan a ver acciones donde la rama del poder ejecutivo pretende cambiar y modificar la rama del poder judicial. La institucionalidad está pasando por la mayor prueba de fuego desde Rojas Pinilla.

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