Colombia cuenta con una cartera de proyectos de vivienda que podría convertirse en una fuente de inversión y empleo, pero que todavía no se ha traducido en nuevas obras. Se trata de más de 1.400 iniciativas que agrupan cerca de 257.000 unidades en preventa y representan recursos estimados en $98 billones, de acuerdo con cifras de Coordenada Urbana presentadas por Guillermo Herrera, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), durante la apertura del Congreso Colombiano de la Construcción 2026, en Cartagena.
Para el gremio, activar esta oferta exige recuperar las condiciones que permiten iniciar las obras, desde el acceso a financiación hasta la confianza de compradores e inversionistas, además de revisar los obstáculos que mantienen detenidos los proyectos. La magnitud de la apuesta también se refleja en su capacidad potencial para generar hasta 2,3 millones de empleos directos e indirectos, una cifra que pone el foco sobre el papel de la construcción en la actividad económica nacional.
Camacol pide avanzar en la reconstrucción y la reactivación
Herrera señaló que el país puede trabajar simultáneamente en la recuperación de las viviendas afectadas por el terremoto del 10 de agosto y en el impulso a la construcción. Según el balance expuesto durante su intervención, el sismo dejó más de 255.000 viviendas afectadas en 403 municipios de 16 departamentos, con 51.778 unidades destruidas y 203.301 averiadas.
El dirigente gremial sostuvo que atender la emergencia requiere instrumentos específicos para responder a las familias damnificadas, mientras que reactivar la actividad edificadora demanda inversión privada, reglas claras y mecanismos de financiación que permitan retomar las iniciativas pendientes.
La necesidad de recuperar el ritmo constructor también aparece en los indicadores del mercado. De acuerdo con las cifras presentadas por Camacol, las ventas de vivienda permanecen 34,4 % por debajo de los niveles de 2022, mientras que las iniciaciones registran una caída del 40 % frente al mismo año, una tendencia que limita la puesta en marcha de nuevos proyectos y las oportunidades asociadas a su ejecución.
El gremio también llamó la atención sobre los efectos de la construcción informal. Entre 2005 y 2018, cerca de 1,6 millones de viviendas se edificaron sin licencia, equivalentes al 35 % de las unidades construidas durante ese período, un antecedente que evidencia los retos para ampliar el acceso a vivienda formal.
Vivienda y crecimiento económico, en la agenda del sector
Durante el encuentro, Camacol expresó su respaldo a la Misión CRECER del Gobierno Nacional, cuyo objetivo es llevar el crecimiento económico colombiano al 6 %, y planteó que la vivienda puede contribuir mediante la generación de valor agregado, el empleo y la demanda de insumos de distintas industrias
La propuesta del gremio se concentra en cuatro líneas: facilitar el acceso a vivienda, habilitar suelo y promover la renovación urbana, impulsar nuevos modelos de negocio y simplificar los trámites y reglamentos que inciden en la actividad edificadora. También contempla mecanismos de financiación, programas para la vivienda de interés social e incentivos al ahorro de los hogares.
Al cierre, Herrera convocó al Gobierno y al sector privado a establecer una agenda conjunta con compromisos definidos y metas verificables. Para Camacol, el reto consiste en convertir los proyectos disponibles en obras efectivas, mientras el país atiende la reconstrucción y busca recuperar la actividad constructora.
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