Reforma Agraria: ¿Y de esto qué?

No me corresponde juzgar actuaciones, pero sí pronunciarme sobre resultados, no solo por los ganaderos que le apostaron al proceso, sino porque FEDEGÁN sigue creyendo en una reforma integral.

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En enero de 2024 se produjo el relevo en la Dirección de la Agencia Nacional de Tierras, ANT, entre acusaciones de cifras alteradas y compra de predios inviables y con sobreprecios.

No me corresponde juzgar actuaciones, pero sí pronunciarme sobre resultados, no solo por los ganaderos que le apostaron al proceso, sino porque FEDEGÁN sigue creyendo en una reforma integral y transformadora, entre otras cosas para acabar con “el cuento sesentero” de que la distribución de la tierra es la causa del conflicto y la pobreza rural.

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Los ganaderos cargan el estigma de la reforma agraria

Los ganaderos cargamos el estigma de enemigos de la Reforma Agraria y, si me preguntan, mi respuesta depende de sobre qué reforma estemos hablando. Si se trata de dotar al campo de infraestructura física y social para una productividad competitiva, que permita la legítima rentabilidad y los fines del Estado: seguridad alimentaria, ocupación pacífica del territorio, superación de la pobreza rural y competitividad en los mercados, yo soy amigo de esa reforma.

Si se trata de la reforma expropiatoria, vendida como solución a la pobreza y supuestamente “integral”, pero siempre limitada a la redistribución minifundista de la tierra; esa reforma que no ha disminuido la pobreza, pues soy enemigo de ella.

Ahora bien, el Gobierno se comprometió con la Reforma Rural Integral de Santos – Farc, pero planteó cambios con el Acuerdo firmado con FEDEGAN que eran esperanzadores, como la compra a valor comercial y el propósito de no entregar “parcelas peladas”, sino soluciones integrales de producción y de vida; con vías, crédito, asistencia, riego, energía, asociatividad, etc.

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Sin embargo, hoy el proceso parece estancado. Con corte al 7 de marzo, a través del Acuerdo con FEDEGÁN se habían ofrecido a la ANT 1.365 predios por 587.089 hectáreas, de los cuales, según el último reporte de la entidad (febrero 9), se han comprado 58 por 24.109 hectáreas y hay 12 con oferta de compra por 2.509 hectáreas.

El Gobierno hace otras compras y dispone de las tierras de la SAE, de las cuales ha hecho entregas sin que se conozcan proyectos productivos; pero sobre las canalizadas por FEDEGÁN no tenemos información de entregas ni de servicios de asistencia por parte de la Agencia de Desarrollo Rural, que FEDEGÁN ofreció para proyectos de ganadería silvopastoril. De otra parte, hay 492 predios no viables, pero no conocemos las causas; 424 viables, pendientes de avalúo y 335 sin analizar.

El anterior director, con quien trabajamos bien al margen de los rifirrafes de enero, anunció una meta de 1.500.000 hectáreas hasta 2026 y 800.000 para 2024, y ¡$5,1 billones! para compra de tierras. Si es así, no hay tiempo que perder en los dos años que quedan.
Por ello esperamos que Juan Felipe Harman le dé el impulso que necesita y merece la compra de tierras con debido acompañamiento a los beneficiarios, para retomar el camino hacia una reforma agraria verdaderamente integral.

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Por: José Félix Lafaurie – @jflafaurie

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