La tensión entre Estados Unidos y la Corte Penal Internacional (CPI) aumentó esta semana luego de que Washington impusiera sanciones contra la presidenta del tribunal, Tomoko Akane, y el magistrado senegalés Abdoulaye Seye. La decisión generó críticas dentro y fuera de la institución, mientras la máxima responsable de la corte expresó su preocupación por el futuro del sistema jurídico internacional.
Akane se pronunció públicamente después de conocer las medidas estadounidenses y aseguró que esperaba, en cierta medida, ser incluida entre los funcionarios sancionados. Sin embargo, señaló que la principal preocupación no está relacionada con las consecuencias personales de la medida, sino con el efecto que pueda tener sobre la independencia de la justicia internacional.
La magistrada advirtió que estas acciones no deberían convertirse en el comienzo de un proceso que termine debilitando el Estado de derecho a escala internacional.
La CPI enfrenta nuevas presiones de Estados Unidos
Las sanciones anunciadas por Washington restringen el acceso de los funcionarios afectados al territorio estadounidense y al sistema financiero de ese país. La administración estadounidense sostiene que la CPI actúa con criterios políticos y ha cuestionado algunas de las investigaciones adelantadas por el tribunal.
La respuesta de la Corte Penal Internacional fue inmediata. La institución calificó las medidas como un ataque contra su independencia y defendió la labor de sus magistrados frente a las presiones externas.

La posición de Washington también provocó reacciones de distintos gobiernos. Japón, principal aportante financiero de la CPI, junto con varios países europeos, manifestó su rechazo a las sanciones y respaldó la autonomía de la institución.
La CPI tiene como objetivo investigar y juzgar a personas señaladas de cometer algunos de los crímenes internacionales más graves, entre ellos genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Su intervención opera bajo determinadas condiciones cuando los sistemas judiciales nacionales no pueden o no quieren adelantar procesos efectivos.
Estados Unidos no forma parte del Estatuto de Roma, instrumento que estableció la Corte Penal Internacional en 2002. La relación entre Washington y el tribunal se ha deteriorado especialmente por las investigaciones relacionadas con Israel.
En 2024, la CPI emitió órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el entonces ministro de Defensa Yoav Gallant por hechos vinculados con la guerra en Gaza. También se emitieron órdenes contra dirigentes de Hamás.
El hecho: Estados Unidos sancionó a la presidenta de la CPI y a un magistrado del tribunal.
¿Por qué es importante? Porque las medidas abren un nuevo enfrentamiento entre Washington y una institución encargada de investigar graves crímenes internacionales.
¿Cuál es el contexto? La relación entre Estados Unidos y la CPI se ha tensionado por investigaciones relacionadas con Israel y otros casos.
¿A quiénes afecta y cómo? Las sanciones afectan directamente a los funcionarios señalados y podrían dificultar sus viajes y operaciones financieras vinculadas con Estados Unidos.
¿Qué intereses hay en juego? La independencia de la justicia internacional y el alcance de las investigaciones de la CPI están en el centro de la disputa.
Dato clave: Estados Unidos no ha ratificado el Estatuto de Roma, por lo que no es Estado miembro de la CPI.
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