Los vehículos eléctricos prometen menores costos de mantenimiento frente a un carro de combustión, pero hay un componente que suele generar dudas entre quienes piensan dar el salto a esta tecnología: las llantas. ¿Es cierto que se desgastan más rápido? La respuesta, según la evidencia técnica y fabricantes, es sí, aunque la razón no está en un defecto, sino en la propia física de su funcionamiento.
En conversación con 360 Radio, Juan Carlos Rosado, gerente general de Continental Tires Colombia, fue claro al asegurar que «los vehículos eléctricos gastan más neumáticos que un vehículo de combustión normal. Por supuesto. Y esto es normal justamente por la demanda del mismo vehículo».
Sin embargo, detrás de esa afirmación hay una explicación de ingeniería que va mucho más allá del simple desgaste.
¿Por qué un carro eléctrico consume más llantas?
Diversos estudios del sector coinciden en que, en promedio, las llantas de un vehículo eléctrico pueden desgastarse entre un 20 % y un 30 % más rápido que las de un automóvil a gasolina. En escenarios de aceleraciones frecuentes o conducción deportiva, esa diferencia puede llegar incluso al 40 % cuando se utilizan neumáticos convencionales.
El fenómeno responde principalmente a tres factores. Primero el peso de las baterías de ion-litio hacen que un vehículo eléctrico pese entre un 20 % y un 30 % más que un modelo equivalente de combustión.
Ese peso adicional aumenta la presión constante sobre la banda de rodadura y exige más a los neumáticos durante frenadas, curvas y cambios de dirección.
Rosado explicó que uno de los principales retos para los fabricantes está precisamente en adaptar las llantas a esa nueva realidad. «La capacidad de carga viene muy de la mano de la demanda del vehículo. Las celdas de litio y los motores tienen un peso mucho más alto«, señaló.
En segundo lugar, el torque instantáneo acelera el desgaste. Sí, la característica que hace tan atractivos a los eléctricos también es una de las responsables del mayor desgaste.
Mientras un motor de gasolina necesita aumentar revoluciones para entregar toda su potencia, un motor eléctrico ofrece prácticamente el 100 % del torque desde el momento en que se pisa el acelerador. Eso genera una fuerza de tracción mucho mayor sobre el neumático.
Rosado lo resume así: «el hecho de que tengas un torque instantáneo hace que tengas una demanda de tracción mucho más rápida. Y eso es lo que el neumático finalmente carga.»
En términos prácticos, cada aceleración produce un microdeslizamiento entre la goma y el pavimento que, aunque imperceptible para el conductor, va desgastando progresivamente la banda de rodadura.
Y, en tercer lugar, también influye el frenado regenerativo, pues cuando el conductor levanta el pie del acelerador, el motor eléctrico actúa como generador para recuperar energía y enviarla nuevamente a la batería.
Ese proceso implica que la llanta soporte parte del esfuerzo de desaceleración de forma constante, sumando un nuevo factor de desgaste frente a un vehículo convencional, donde la mayor parte del trabajo la realizan los frenos de disco.
Así ha respondido Continental al reto de la movilidad eléctrica
Lejos de considerar el mayor desgaste como un problema sin solución, Continental ha optado por rediseñar sus neumáticos para adaptarse a las nuevas exigencias de la movilidad eléctrica.
La compañía trabaja en reducir la resistencia a la rodadura (Rolling Resistance), una de las variables más importantes para aumentar la autonomía de un vehículo eléctrico y disminuir la generación de calor en la llanta.
Además, incorporó neumáticos con especificación HL (High Load), capaces de soportar hasta un 25 % más de carga que un neumático estándar del mismo tamaño, precisamente para compensar el peso adicional de las baterías.
Su estrategia también pasa por desarrollar compuestos de sílice de alta densidad, que ofrecen mayor resistencia al desgaste sin sacrificar adherencia, especialmente sobre pavimento mojado.
En lugar de crear una línea exclusiva para eléctricos, Continental decidió adaptar prácticamente todo su portafolio bajo el concepto EV-Compatible, permitiendo que referencias como PremiumContact o UltraContact respondan tanto a vehículos de combustión como eléctricos.
Rosado aseguró que esa evolución ya venía desarrollándose desde antes del auge de los eléctricos. «Nosotros ya veníamos trabajando en tecnologías que aporten reducción de la resistencia al rodaje, mayor kilometraje y compuestos que acompañaran esa evolución de la movilidad», aseguró.
Continental apuesta por Colombia como mercado estratégico
Durante la conversación con 360 Radio, Rosado también destacó el papel que hoy tiene Colombia dentro de la operación regional de Continental. La compañía lleva más de 30 años presente en el país y desde 2013 opera directamente con una filial propia para fortalecer el soporte comercial y la disponibilidad de inventario.
Según explicó, Colombia hace parte de los tres mercados prioritarios de Continental en Sudamérica junto con Brasil y Ecuador. «Es un mercado muy grande, muy potente, con un parque automotor superior a los siete millones de vehículos y donde vemos una oportunidad de acompañar todo ese crecimiento y desarrollo», indicó.
El directivo también resaltó que el crecimiento de la movilidad eléctrica representa una oportunidad para seguir evolucionando la tecnología de los neumáticos, pues, «nosotros no estamos únicamente en el negocio de vender caucho, sino de ofrecer una movilidad mucho más segura y confortable, acompañando la evolución de la movilidad.»
Con un parque automotor en transformación y una adopción cada vez mayor de vehículos híbridos y eléctricos en Colombia, el reto para los fabricantes ya no consiste únicamente en producir neumáticos más resistentes, sino en desarrollar soluciones capaces de soportar nuevas exigencias mecánicas sin comprometer la seguridad, la eficiencia energética ni la autonomía.
Lea también: Senado aprobó que posesión de De La Espriella sea en el Cauca
