Terminó Semana Santa y Gustavo Petro hizo ocho reflexiones sobre sus primeros ocho meses de gobierno

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El presidente de Colombia, Gustavo Petro, cree que la ciudadanía debe movilizarse aún más para poder implementar, de ser aprobadas, las reformas que se están tramitando.


Por: María Alejandra Castillo

Al finalizar la Semana Mayor el programa La Pizarra, liderado por el periodista Alfredo Serrano Mancilla, entrevistó al presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien habló de lo divino y lo humano, respondiendo preguntas desde sí ahora duerme menos que antes de asumir el cargo y si recuerda lo que sueña, hasta lo que persigue con las reformas que su gobierno le presentó al Congreso de la República y su visión de integración de latinoamericana, un continente que, de acuerdo con él, debe comenzar a pensar no en quemar banderas extranjeras sino en izar las propias. 

Habló de todo. De qué es el uribismo para él, de por qué la paz en Colombia es un hecho revolucionario, de cómo debería abordarse la lucha contra las drogas, de sus temores económicos, etc., dejando a la ciudadanía ocho reflexiones que, de alguna manera, sintetizan con bastante lucidez lo que ha hecho en estos ocho meses de gobierno y las metas que seguirá persiguiendo en los tres años y cuatro meses restantes de gobierno que le quedan por delante. 

  1. Todos los cambios son disruptivos 

Bajo el presupuesto de que la gente votó por una promesa de cambios en diversos ámbitos, el presidente advirtió que todos los cambios que ha impulsado el gobierno vía reformas, están enfrentando una dificultad: el Pacto no tiene las mayorías parlamentarias.

“Todos los cambios, que son reformas de ley y tienen una serie de protocolos predeterminados, son difíciles de alcanzar. Nosotros no tenemos la mayoría en el Congreso y esa ha sido una primera dificultad. Hemos logrado construir una coalición mayoritaria, en donde nuestra fuerza es importante, pero necesita de otras que no son tan avanzadas, tan progresistas y que han estado ligadas al pasado institucional”, indicó.

En ese orden de ideas, precisó, no ha sido fácil tener que pedirles a parlamentarios que en el pasado votaron favorablemente reformas que hoy se quieren cambiar, a que hagan parte del nuevo cambio, que es el trabajo que está adelantando el gobierno. 

  1. Las reformas tienen elementos que se tienen que conservar 

Específicamente frente a las reformas laboral, pensional y de salud, el presidente fue claro en que “hay que cosas que toca conservar”, puesto que el radicalismo en sí mismo puede conllevar errores, pero una reforma, aunque mantenga cosas del pasado (ojalá las mejores), provoca una ruptura hacia el futuro.

“Con todas las reformas que he presentado, la palabra ruptura tiene que ver con la superación del modelo neoliberal en cuanto a las reformas sociales. Es decir: quitar la preponderancia al mercado y ponérsela más al derecho de los ciudadanos”, enfatizó el presidente. 

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De ser aprobadas, sin duda apuntarían directamente a la superación del modelo neoliberal desde el punto de vista del papel del Estado y de los derechos ciudadanos. “No es superar el capitalismo; es acompasarlo e incluso desarrollarlo”, precisó el presidente.

  1. La ciudadanía se tiene que movilizar aún más

En ese sentido, el presidente Petro aprovechó para echarle pullas a los medios de comunicación, pues al respecto de las reformas que está buscando impulsar, el mandatario nacional dijo que ha tenido que explicar estos proyecto de forma excesivamente reiterada para que el concepto de cambio que se trazó el gobierno con dichas reformas se mantenga. 

“Tengo casi que, unánimemente, una campaña diaria contra mí, pero el pueblo se ha mantenido. Aun así, le falta movilizarse más. Estas reformas, de aprobarse, van a tener grandes problemas para construirse en la realidad si el pueblo no se moviliza. Estamos proponiendo reformas que cambian la forma de producción (como en el tema de la tierra y los servicios públicos domiciliarios), pero no podría asegurar que las vamos a pasar. Estamos en ese momento de discusión y debate nacional”, puntualizó.

  1. La división del uribismo en dos corrientes 

Otro de los aspectos que se abordaron con el presidente fue el de la oposición que enfrenta su gobierno y sobre quién es su principal eje opositor, ante lo cual se refirió al uribismo, movimiento que, indicó el presidente, ya venía debilitándose y apoyó al candidato Rodolfo Hernández, quedando mucho más debilitado a cómo entró a la contienda electoral.

Ahí es cuando surgen dos tendencias: una de extrema derecha, siempre usando la mentira, la pasión y el miedo, que son sus ejes fundamentales. Y la otra tendencia del uribismo, más republicana y que incluso está encabezada por el mismo Álvaro Uribe

“Él ha dialogado conmigo, no está con las reformas, pero ha logrado y me ha ayudado a desactivar violencias. Pero no tiene ya la capacidad de movilización para desestabilizar al gobierno o a la mayoría del Congreso. Hay un espacio medio, gris, que comienza a ver cómo se construye una alternativa que ellos llaman de centro”, indicó. 

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  1. Sobre los fondos privados de pensión 

Con una de las tasas de interés más alta de América Latina, y con una inflación que no cede, el presidente hizo una crítica a lo que está pasando con los fondos de ahorro en el país. 

“Del potencial de ahorro que tiene Colombia, que no es muy alto, una parte se va fuera del país, sobre todo en manos de los fondos privados de pensiones. Sacaron el dinero y a mi me parece irracional que saquen el dinero a un mundo que está en crisis y en donde nadie puede prever que va a pasar allí afuera. Eso es lo que tenemos y esa situación me preocupa”, dijo.

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Y le preocupa porque al final la tasa de interés puede terminar destruyendo la economía popular. “Sobre eso estamos trabajando y ahí apareció un concepto que nos levantamos en campaña, que es hacer crecer la economía popular, ver cómo empoderarla”, precisó a este respecto. 

  1. El imperialismo y la fuerza latinoamericana 

Frente a su relación con el actual gobierno de Estados Unidos, y si quisiera que eventualmente la DEA se fuera de Colombia, el presidente Petro no respondió realmente la pregunta y habló de imperialismo, tema frente al cual comenzó por recordar que él hizo parte de un movimiento anti imperialista, que en sus palabras es no permitir que el poder del mundo sea de un imperio, “y hoy hay muchos proyectos con ínfulas de imperio”.

“El tema anti imperialista se tiene que mirar de otra forma. Es ver cómo crece más el poder latinoamericano. Es ver cómo volvernos más poderosos, porque al final si no tenemos más poder, de cualquier lugar del mundo surgirán los imperios. Es cómo tener más poder de tal manera que no nos dominen los imperios”, advirtió Gustavo Petro. 

  1. Qué es la materialización de la paz  

Sobre la paz y ¿para cuándo?, el presidente Gustavo Petro dijo que esta sería la mayor reforma que podría tener Colombia. “Es revolucionaria. La guerra, permanente en el país, ha cambiado y hay que interpretarla de manera diferente (…) Hoy la violencia en el país está más ligada a las economías ilegales y el tema de las drogas es exactamente eso”, precisó.

Por tal motivo, la paz en Colombia consiste en ver cómo salir de esas economías ilegales, que son las que financian diversos tipos de violencia. “Eso es lo que tenemos hoy y está en toda América. No es lo mismo hablar con una organización guerrillera de política, que hablar con una organización que vive de una economía ilegal para ver cómo se desmantela la misma. Ese es el problema central de hoy”, indicó.

  1. Consolidar un frente común en la lucha contra las drogas

Considerando que este es un problema regional, el presidente Gustavo Petro cree que hay que entrar en la lógica de una conferencia latinoamericana sobre drogas, en la que se evalúen las experiencias positivas y negativas que ha tenido la región, para presentar al mundo una posición propia. 

“Incluso si es necesario denunciar la Convención de Viena, hacerlo. No sirve para solucionar el problema de las drogas hoy”, concluyó el presidente, quien advirtió que la revolución hoy se debe hacer de otra manera a la que se hizo a mediados del Siglo XX.  

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