La emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó a Colombia el pasado 10 de agosto todavía presenta zonas de difícil acceso. Diez días después del movimiento telúrico, algunas comunidades permanecen aisladas o han recibido asistencia humanitaria en una única oportunidad, una situación que dificulta establecer con exactitud el alcance de los daños.
La alerta fue entregada por Jean-Philippe Antolin, especialista en respuesta humanitaria y recuperación de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), quien explicó desde Quibdó que las condiciones en varios territorios continúan siendo críticas.
Las dificultades para ingresar a determinadas poblaciones también han afectado la evaluación de las necesidades. La destrucción de viviendas e infraestructura ha reducido el acceso a servicios esenciales y ha dejado a numerosas familias en condiciones de vulnerabilidad.
Entre las afectaciones identificadas aparecen instituciones educativas, centros de salud y espacios comunitarios. Para la OIM, la pérdida de estos lugares representa un obstáculo adicional para las comunidades que ahora requieren atención y acompañamiento durante la emergencia.
OIM pide US$30 millones para ampliar la respuesta humanitaria tras terremoto
Las cifras preliminares citadas por la organización y entregadas por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) dan cuenta de unas 282.000 personas afectadas. A esto se suman cerca de 163.000 viviendas que presentan algún nivel de daño y que continúan bajo procesos de evaluación estructural.
La dimensión del desastre llevó además al sistema de Naciones Unidas a revisar sus cálculos sobre las necesidades humanitarias en Colombia. La nueva estimación señala que alrededor de 1,2 millones de personas requieren algún tipo de asistencia como consecuencia de la emergencia.

Ante este escenario, la OIM lanzó un llamado para recaudar US$30 millones, recursos que permitirían ampliar durante seis meses las operaciones de ayuda y recuperación en los territorios afectados.
La financiación estaría orientada a cubrir necesidades básicas y fortalecer la capacidad de respuesta en los lugares donde persisten mayores dificultades. Entre las prioridades se encuentran los refugios, centros de acogida, suministro de agua potable, saneamiento, atención en salud y protección para personas en condiciones de mayor vulnerabilidad.
El organismo internacional también prevé acompañar a las comunidades durante una etapa posterior, enfocada en la recuperación y reconstrucción de los territorios afectados.
La situación, sin embargo, continúa en evolución. Mientras avanzan las evaluaciones estructurales y las labores de atención, las dificultades de acceso mantienen a algunas poblaciones fuera del alcance regular de los equipos humanitarios.
El hecho: La OIM alertó que algunas comunidades afectadas por el terremoto todavía permanecen incomunicadas o han recibido asistencia limitada.
¿Por qué es importante? Porque las dificultades de acceso retrasan la evaluación de daños y la llegada de servicios esenciales a poblaciones vulnerables.
¿Cuál es el contexto? El terremoto de magnitud 7,4 dejó cientos de miles de personas afectadas y daños en viviendas e infraestructura en diferentes zonas del país.
¿A quiénes afecta y cómo? Principalmente a las comunidades que continúan con dificultades para acceder a vivienda, salud, educación, agua potable y otros servicios básicos.
¿Qué intereses hay en juego? La prioridad es ampliar la atención humanitaria, garantizar el acceso a las comunidades y avanzar posteriormente hacia la recuperación y reconstrucción.
Dato clave: La OIM busca movilizar US$30 millones para mantener durante seis meses las labores de asistencia y recuperación en las zonas afectadas.
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