La integración de Tigo y Movistar no es un simple movimiento empresarial: es un reacomodo estructural del mercado telco colombiano. La operación, que ha avanzado en medio de revisión regulatoria, crea un actor con peso determinante tanto en banda ancha móvil como fija.
El informe “Especial #BarómetroTelcoColombia”, coordinado por Joaquín Guerrero, director de Nae, asegura que “El mercado de las telecomunicaciones en Colombia atraviesa una fase de redefinición de su estructura competitiva”. En ese contexto, la integración de Tigo y Movistar se convierte en uno de los movimientos más relevantes de los últimos años.
Según el análisis basado en datos públicos del MinTIC y la CRC, la integración de Tigo y Movistar no solo suma cuotas de mercado: combina perfiles comerciales, patrones de consumo y estructuras de ingreso distintas, lo que podría modificar las dinámicas competitivas frente a Claro y WOM.
Un nuevo equilibrio en móvil y fijo tras la integración de Tigo y Movistar
En prepago, el segmento más grande por número de usuarios, la compañía resultante de Tigo y Movistar alcanzaría cerca del 30 % del mercado. Aunque Claro seguiría liderando con más del 60 %, la brecha se acorta frente a un actor con mayor escala y músculo comercial.
En pospago, el impacto es aún más visible: la integración de Tigo y Movistar concentraría alrededor del 42,3 % de los clientes por suscripción. Se trata de un segmento más rentable y estratégico, donde Tigo ha mostrado crecimientos interanuales superiores al 11 %, mientras Movistar registra ritmos más moderados.
Pero el cambio no es solo cuantitativo. El informe advierte que “la integración introduce un cambio significativo en el perfil de clientes del nuevo operador móvil”, especialmente en el equilibrio entre prepago y pospago. La entidad combinada tendría un mix más cercano al perfil histórico de Movistar, menos dependiente del prepago que Tigo.
En banda ancha fija, el nuevo operador alcanzaría cerca del 35 % de los hogares conectados, una participación similar a la de Claro. Esto modificaría el liderazgo en departamentos como Atlántico, Cesar, Quindío, Risaralda y Sucre.
Además, la integración de Tigo y Movistar consolidaría una base relevante en redes FTTH, impulsada en buena parte por la huella de Movistar y sus acuerdos mayoristas. El informe señala que la nueva compañía “alcanza una escala y un nivel de despliegue comparables a los de Claro”, lo que podría intensificar la competencia en infraestructura.
No obstante, el reto estará en la ejecución. Las diferencias en consumo promedio de datos, ingresos por usuario y niveles de churn muestran que Tigo y Movistar parten de culturas comerciales distintas. Integrarlas sin perder clientes será clave.
En un sector presionado por inversión en 4G, migración a fibra y consolidación empresarial, la integración de Tigo y Movistar abre un nuevo ciclo competitivo. Más que una fusión, es un rediseño del mapa de poder en las telecomunicaciones colombianas.
