Trump confirma el fin del plazo para Irán: El mundo espera una respuesta inminente de Teherán

El reloj ha llegado a cero. Tras cumplirse el plazo perentorio fijado por la Casa Blanca, el presidente Donald Trump se prepara para anunciar las medidas de represalia ante la negativa de Irán de reabrir el Estrecho de Ormuz.

La tensión geopolítica ha alcanzado un punto de no retorno este martes 7 de abril. Al cumplirse el ultimátum fijado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el mandatario ha endurecido su discurso de manera drástica, asegurando que, de no concretarse un acuerdo inmediato con Teherán, las consecuencias para la nación persa serán definitivas.

El reloj avanza hacia las 20:00 horas de Washington (19:00 hora de Colombia), momento exacto en que caduca el periodo de gracia otorgado por la administración estadounidense. A través de sus canales oficiales, Trump ha enviado un mensaje que ha sacudido las cancillerías de todo el mundo: «Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás».

Esta declaración no es solo retórica. El Pentágono, bajo la dirección de Pete Hegseth, ha confirmado que el volumen de incursiones aéreas podría incrementarse de forma exponencial en las próximas horas, apuntando a infraestructuras críticas como puentes, centrales eléctricas y nodos logísticos si el estrecho de Ormuz no es reabierto de inmediato.

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La génesis de esta crisis, que se remonta a los enfrentamientos iniciados el pasado 28 de febrero, reside en el bloqueo de esta vía marítima vital. Por el Estrecho de Ormuz circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, y la negativa de Irán a permitir el paso de buques con bandera estadounidense o israelí ha provocado un terremoto en los mercados energéticos.

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Foto: redes sociales
Actualmente, el precio del barril de crudo ha escalado por encima de los 111 dólares, reflejando el temor de los inversores a una interrupción prolongada del suministro. Aunque han circulado informes sobre una posible propuesta iraní para levantar el bloqueo a cambio de una tasa de tránsito de dos millones de dólares por embarcación —recaudo que se compartiría con Omán, Washington parece no estar dispuesto a aceptar términos que no incluyan el cese total de las ambiciones nucleares de Teherán.
Mientras el tiempo se agota, las potencias regionales intentan desesperadamente evitar una conflagración total. Pakistán, a través de su primer ministro Shehbaz Sharif, ha solicitado formalmente una prórroga de dos semanas para facilitar una salida negociada. Por su parte, la respuesta de Teherán ha sido ambivalente: mientras evalúan positivamente algunas propuestas de mediación, la Guardia Revolucionaria ha advertido que cualquier ataque a su infraestructura civil provocará una represalia que irá «más allá de la región».

En las calles de ciudades como Bushehr, la población ha comenzado a recibir tabletas de yodo ante el temor de bombardeos sobre instalaciones nucleares, mientras que el régimen ha instado a los jóvenes a formar «cadenas humanas» alrededor de puntos estratégicos.

Para Donald Trump, el objetivo es claro: forzar un nuevo pacto que no solo garantice la libre navegación, sino que desmantele el aparato militar iraní. «El único crimen de guerra sería permitir que Irán obtenga armas atómicas», declaró el mandatario, desestimando las críticas internacionales sobre el riesgo de daños colaterales en la población civil.

Con las bolsas europeas operando bajo una volatilidad extrema y las tropas de la 82.ª División Aerotransportada en máxima alerta, el desenlace de esta noche determinará el rumbo de la estabilidad global para la próxima década. El mundo espera, con la mirada puesta en el reloj, si la diplomacia de último minuto logrará silenciar los tambores de guerra o si, por el contrario, nos encontramos ante el inicio de una escalada militar sin precedentes en el siglo XXI.

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