El delicado equilibrio de la independencia financiera en Estados Unidos se encuentra en su punto más crítico. En una declaración que marca un nuevo máximo en la hostilidad hacia el banco central, el presidente Donald Trump ha confirmado su intención de destituir a Jerome Powell, actual presidente de la Reserva Federal (Fed), si este no presenta su renuncia de manera voluntaria y «a tiempo».
La advertencia, realizada durante una entrevista con Fox Business, no solo apunta a la salida de Powell, sino que vincula su cese a una controvertida investigación del Departamento de Justicia que, según el mandatario, debe llegar hasta las últimas consecuencias.
Panorama general: Aunque el mandato de Jerome Powell al frente de la institución expira oficialmente en mayo, su puesto en la Junta de Gobernadores tiene vigencia hasta 2028. La postura de Trump es clara: no está dispuesto a esperar.
«Tendré que despedirlo si no se va a tiempo», afirmó el presidente. «Me he resistido a hacerlo porque odio generar polémica, pero lo despedirán».
El tono del mandatario subió de intensidad al cuestionar la integridad de Powell, sugiriendo motivos que van más allá de las discrepancias en política monetaria. «Ya sea por incompetencia, corrupción o ambas cosas, creo que hay que averiguarlo», sentenció Trump, justificando así la presión del Departamento de Justicia sobre el organismo.
Crisis en la Reserva Federal: El plan de Trump para Powell y el bloqueo en el Senado

La estrategia de la Casa Blanca, sin embargo, ha encontrado un obstáculo inesperado en el Capitolio. El proceso de confirmación de Kevin Warsh, el sucesor designado por Trump para tomar las riendas de la Fed, se encuentra en un limbo político.
A pesar de que el Comité Bancario del Senado mantiene la audiencia de confirmación de Warsh para el próximo 21 de abril, el senador republicano por Carolina del Norte, Thom Tillis, ha emergido como una figura clave en la resistencia. Tillis, cuyo voto es decisivo, ha sido tajante: bloqueará cualquier nombramiento hasta que cese la investigación sobre Powell, la cual califica como una amenaza directa a la autonomía del banco central.
Por qué es importante: Este enfrentamiento no es un caso aislado. La administración Trump mantiene abierta otra batalla legal por el intento de destitución de la gobernadora Lisa Cook, un proceso que ya ha escalado hasta la Corte Suprema y que permanece sin resolución.
La tensión alcanzó un punto de ebullición el pasado martes, cuando fiscales federales protagonizaron una visita sorpresa a las oficinas de la Reserva Federal en Washington. Según fuentes cercanas al organismo, al equipo de la fiscalía se le denegó la entrada al recinto, un gesto de resistencia institucional que anticipa una batalla legal sin precedentes sobre los límites del poder presidencial.
Lo que está en juego en las próximas semanas no es solo el nombre de quien dicte el rumbo de las tasas de interés, sino la arquitectura misma de la independencia de la Reserva Federal frente al brazo ejecutivo, un pilar que ha sostenido la estabilidad económica del país durante décadas.
Lea también: Los nuevos requisitos para viajar a España y a Europa