viernes, octubre 7, 2022
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    Un nuevo inicio de la mano de la izquierda

    Si existe un problema que ha tenido Colombia, el cual ha envejecido tremendamente mal, se trata del aplazar a reformas estructurales a veces impopulares, pero responsables en el fondo y en el futuro y comprometidas con lo funcional, no con lo populista


    EDITORIAL

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    En ocasiones Colombia ha tenido algún ánimo y aventura ideológica por querer parecerse, pensar y actuar como países escandinavos o como sociedades que tienen, como dirían algunos, ya, la vida resuelta, empezamos a debates sofistas ilusorios absolutamente alejados de nuestras realidades y en la práctica irrealizables por el solo hecho de que Colombia durante los últimos 22 años, si bien ha tenido avances considerables, notorios, y que en nada se compadecen con lo que era nuestro país antes del año 2002.

    Siguen existiendo unas cuentas pendientes y unas decisiones que ningún mandatario ha querido tomar, y son decisiones, para sorpresa de muchos, por ignorancia o por ingenuidad, que no tienen color político, no están basadas en una ideología, no están afiliadas, como muchos quisieran ver, hacia la izquierda o la derecha, o hacia el centro.

    Se trata, en primera instancia, de tener un país que funcione a nivel judicial. Hoy la justicia en Colombia no funciona, ningún presidente de los últimos cuatro ha querido hacer una real, eficaz y necesaria reforma a la justicia, una reforma a la justicia, que está alineada con los principios lógicos y apegados a cualquier justicia civilizada del mundo, que es que los delincuentes, quienes cometen un delito, paguen por ello, que se proteja a toda costa las personas que cumplen las leyes y las normas, que en las sociedades, si bien la gente tenía todo el derecho a exigir que se le cumplan y se les respeten sus derechos, valga la redundancia también tienen ellos que cumplir con sus deberes. Una sociedad con derechos, pero sin tener esta conducta absolutamente conduce a la anarquía, a la catástrofe.

    De manera que es un primer punto que Gustavo Petro podría atender, podría solucionar de raíz, tiene las fuerzas, las mayorías en el Congreso para hacerlo y la rama judicial a su favor, porque esta siempre ha sido de corte izquierdista. Ahora bien, creeríamos que, si actúan bajo mantos de coherencia, de lógica, de práctica y de derecho, lo más importante de todo, no tendrían reparo en avanzar en una reforma a la justicia sensata

    Al nivel de empleo, Colombia ha permitido que se mantenga corrientemente una cifra por encima del 50% en informalidad, una cifra preocupante que quizá fue uno de los factores más grandes perjudiciales en la pandemia, porque ese más del 50% de los colombianos viven del día a día, de lo que hacen en la calle, el día a día, y el gran reto es llevar esas personas a que estén en empleos formalizados, a que estén afiliados a un sistema de seguridad social. Pero eso no se va a hacer como lo piensa la ministra de Trabajo, la señora Lorena Ramírez, eliminando los contratos de prestación de servicios, restableciendo horas extras a las 6:00 de la tarde y restableciendo el montón de arandelas que el país, afortunadamente, ya había excluido de su sistema laboral.

    El empleo, y Petro debería convencerse de esto solamente lo crea, lo cuida, lo protege y lo fomenta la empresa privada, no el sector público, sino hay empresa privada no hay empleo. Por ello, el mensaje de confianza hacia la empresa privada tiene que ser directo, sin dilaciones, sin grises, absolutamente claro y contundente en materia tributaria, en materia de estabilidad jurídica, en la claridad en las reglas de juego en todos los sectores económicos y un trabajo mancomunado, se tiene que dejar de ver al empresario como un enemigo.

    Colombia hoy tiene y así lo recibe Gustavo Petro un Producto Interno Bruto del primer trimestre del 2022 en 8,5%, el Índice de Precios al Consumidor de julio de 1028 en 0,81%, una tasa de desempleo de 11,3% para junio 22, un dólar a 4.268, a tasa representativa del mercado y tiene el salario mínimo en 1 millón de pesos, recibe el barril del petróleo en 88 dólares, el precio por libra de café en 2,86 dólares, tiene Petro una mayoría en el Congreso  Innegable, tiene la mitad del país en contra y la mitad del país a su favor.

    Lo que espera por lo menos la mitad del país que no voto por él, es que respete sus derechos, que respete sus posiciones, que no exista persecución política ciudadana o periodística, que por parte de nuestra, los medios de comunicación esperamos un espacio propicio para hacer cubrimiento al gobierno. Gustavo Petro por tener acceso a informes, a entrevistas, a documentos, a no ser excluidos por cuenta de los salones de inteligencia de comunicaciones de la campaña de Petro manejo en su momento y que el mismo Gustavo Bolívar admitió que existían vetos a medios de comunicación. En nuestro caso, siempre extendimos invitaciones a el doctor Gustavo Petro para que estuviera en nuestro medio de comunicación en repetidas ocasiones, pero nunca aceptó.

    Para concluir, Colombia ha sido un país absolutamente resiliente, ha sido un país capaz de regenerarse de las peores tragedias que le ha tocado vivir el narcotráfico es un asunto tan espinoso, con tantas aristas, con tanta gente comprometida que esperamos Petro, que tanto hablado de narcotráfico, lo aborde y lo solucione si cree que tiene la solución. Creemos que invertir en infraestructura no puede dejar de ser una prioridad, nos preocuparía si así lo hiciere este gobierno, no se puede escatimar ni una sola solución en beneficio tecnológico para el país. Hay que atraer inversión y mejorar a toda costa la capacidad de defensa de nuestro país, el Estado tiene que volverse más eficiente, más compacto y ligero.

    Por último, solo en un acto de coherencia y consecuencia, esperamos que lo que criticó Gustavo Petro durante toda su vida política no lo haga, no piense en implementarlo o hacerlo porque quedaría muy mal y seguramente medio país estaría pendiente para recordárselo. Tiene una oportunidad de oro representando a la izquierda en Colombia, no se puede equivocar, y así el mismo lo ha admitido. Ojalá que se corrijan muchos errores de su alcaldía en Bogotá, que primer la sensatez y el sentido común, el diálogo, la conversación, el respeto, la capacidad de dar debate basados en tesis y no que siga avanzando la discriminación y el ataque político.

    Presidente Petro le deseamos éxitos, y esperamos que usted entregue el país mejor de lo que lo encontró. Esperamos que sea un guardián de la Constitución y que dentro de cuatro años cuando termine su gobierno pueda mirar a la cara a los colombianos para decirles que cumplió con lo que prometió.

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    Si existe un problema que ha tenido Colombia, el cual ha envejecido tremendamente mal, se trata del aplazar a reformas estructurales a veces impopulares, pero responsables en el fondo y en el futuro y comprometidas con lo funcional, no con lo populista


    EDITORIAL

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    En ocasiones Colombia ha tenido algún ánimo y aventura ideológica por querer parecerse, pensar y actuar como países escandinavos o como sociedades que tienen, como dirían algunos, ya, la vida resuelta, empezamos a debates sofistas ilusorios absolutamente alejados de nuestras realidades y en la práctica irrealizables por el solo hecho de que Colombia durante los últimos 22 años, si bien ha tenido avances considerables, notorios, y que en nada se compadecen con lo que era nuestro país antes del año 2002.

    Siguen existiendo unas cuentas pendientes y unas decisiones que ningún mandatario ha querido tomar, y son decisiones, para sorpresa de muchos, por ignorancia o por ingenuidad, que no tienen color político, no están basadas en una ideología, no están afiliadas, como muchos quisieran ver, hacia la izquierda o la derecha, o hacia el centro.

    Se trata, en primera instancia, de tener un país que funcione a nivel judicial. Hoy la justicia en Colombia no funciona, ningún presidente de los últimos cuatro ha querido hacer una real, eficaz y necesaria reforma a la justicia, una reforma a la justicia, que está alineada con los principios lógicos y apegados a cualquier justicia civilizada del mundo, que es que los delincuentes, quienes cometen un delito, paguen por ello, que se proteja a toda costa las personas que cumplen las leyes y las normas, que en las sociedades, si bien la gente tenía todo el derecho a exigir que se le cumplan y se les respeten sus derechos, valga la redundancia también tienen ellos que cumplir con sus deberes. Una sociedad con derechos, pero sin tener esta conducta absolutamente conduce a la anarquía, a la catástrofe.

    De manera que es un primer punto que Gustavo Petro podría atender, podría solucionar de raíz, tiene las fuerzas, las mayorías en el Congreso para hacerlo y la rama judicial a su favor, porque esta siempre ha sido de corte izquierdista. Ahora bien, creeríamos que, si actúan bajo mantos de coherencia, de lógica, de práctica y de derecho, lo más importante de todo, no tendrían reparo en avanzar en una reforma a la justicia sensata

    Al nivel de empleo, Colombia ha permitido que se mantenga corrientemente una cifra por encima del 50% en informalidad, una cifra preocupante que quizá fue uno de los factores más grandes perjudiciales en la pandemia, porque ese más del 50% de los colombianos viven del día a día, de lo que hacen en la calle, el día a día, y el gran reto es llevar esas personas a que estén en empleos formalizados, a que estén afiliados a un sistema de seguridad social. Pero eso no se va a hacer como lo piensa la ministra de Trabajo, la señora Lorena Ramírez, eliminando los contratos de prestación de servicios, restableciendo horas extras a las 6:00 de la tarde y restableciendo el montón de arandelas que el país, afortunadamente, ya había excluido de su sistema laboral.

    El empleo, y Petro debería convencerse de esto solamente lo crea, lo cuida, lo protege y lo fomenta la empresa privada, no el sector público, sino hay empresa privada no hay empleo. Por ello, el mensaje de confianza hacia la empresa privada tiene que ser directo, sin dilaciones, sin grises, absolutamente claro y contundente en materia tributaria, en materia de estabilidad jurídica, en la claridad en las reglas de juego en todos los sectores económicos y un trabajo mancomunado, se tiene que dejar de ver al empresario como un enemigo.

    Colombia hoy tiene y así lo recibe Gustavo Petro un Producto Interno Bruto del primer trimestre del 2022 en 8,5%, el Índice de Precios al Consumidor de julio de 1028 en 0,81%, una tasa de desempleo de 11,3% para junio 22, un dólar a 4.268, a tasa representativa del mercado y tiene el salario mínimo en 1 millón de pesos, recibe el barril del petróleo en 88 dólares, el precio por libra de café en 2,86 dólares, tiene Petro una mayoría en el Congreso  Innegable, tiene la mitad del país en contra y la mitad del país a su favor.

    Lo que espera por lo menos la mitad del país que no voto por él, es que respete sus derechos, que respete sus posiciones, que no exista persecución política ciudadana o periodística, que por parte de nuestra, los medios de comunicación esperamos un espacio propicio para hacer cubrimiento al gobierno. Gustavo Petro por tener acceso a informes, a entrevistas, a documentos, a no ser excluidos por cuenta de los salones de inteligencia de comunicaciones de la campaña de Petro manejo en su momento y que el mismo Gustavo Bolívar admitió que existían vetos a medios de comunicación. En nuestro caso, siempre extendimos invitaciones a el doctor Gustavo Petro para que estuviera en nuestro medio de comunicación en repetidas ocasiones, pero nunca aceptó.

    Para concluir, Colombia ha sido un país absolutamente resiliente, ha sido un país capaz de regenerarse de las peores tragedias que le ha tocado vivir el narcotráfico es un asunto tan espinoso, con tantas aristas, con tanta gente comprometida que esperamos Petro, que tanto hablado de narcotráfico, lo aborde y lo solucione si cree que tiene la solución. Creemos que invertir en infraestructura no puede dejar de ser una prioridad, nos preocuparía si así lo hiciere este gobierno, no se puede escatimar ni una sola solución en beneficio tecnológico para el país. Hay que atraer inversión y mejorar a toda costa la capacidad de defensa de nuestro país, el Estado tiene que volverse más eficiente, más compacto y ligero.

    Por último, solo en un acto de coherencia y consecuencia, esperamos que lo que criticó Gustavo Petro durante toda su vida política no lo haga, no piense en implementarlo o hacerlo porque quedaría muy mal y seguramente medio país estaría pendiente para recordárselo. Tiene una oportunidad de oro representando a la izquierda en Colombia, no se puede equivocar, y así el mismo lo ha admitido. Ojalá que se corrijan muchos errores de su alcaldía en Bogotá, que primer la sensatez y el sentido común, el diálogo, la conversación, el respeto, la capacidad de dar debate basados en tesis y no que siga avanzando la discriminación y el ataque político.

    Presidente Petro le deseamos éxitos, y esperamos que usted entregue el país mejor de lo que lo encontró. Esperamos que sea un guardián de la Constitución y que dentro de cuatro años cuando termine su gobierno pueda mirar a la cara a los colombianos para decirles que cumplió con lo que prometió.

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