En un anuncio que pone a prueba la red de vigilancia epidemiológica nacional, el Ministerio de Salud de Colombia confirmó el pasado 18 de abril de 2026 la presencia del primer caso del clado Ib de mpox (anteriormente conocido como viruela del mono). Este hallazgo, registrado en el departamento de Antioquia, marca un hito en la situación sanitaria del país, ya que se trata de una cepa vinculada a una mayor capacidad de contagio y severidad clínica.Hasta la fecha, Colombia había gestionado más de 4.800 casos de la enfermedad desde 2022, pero todos pertenecían al clado II, una variante considerablemente menos agresiva. La llegada de esta nueva rama genética ha obligado a las autoridades a activar protocolos de rastreo intensivo para contener cualquier posible brote comunitario.
¿Cómo se contagia la viruela del mono?
La viruela símica es una patología viral zoonótica (transmitida originalmente de animales a humanos) que pertenece a la familia de los Orthopoxvirus. Aunque ha estado presente en diversas regiones durante décadas, el clado Ib ha generado una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional debido a su rápida expansión geográfica y su impacto en poblaciones más diversas.

A diferencia de las variantes anteriores, el clado Ib se caracteriza por una transmisión más eficiente entre personas y cuadros clínicos que pueden ser más dolorosos o persistentes. Sin embargo, el Gobierno Nacional ha hecho un llamado a la calma, enfatizando que, por ahora, el caso detectado en Antioquia es un evento aislado y no existe evidencia de una circulación masiva en el territorio colombiano.
El contagio de la mpox requiere, fundamentalmente, de un contacto físico estrecho y prolongado. Las principales vías identificadas por los expertos son:El roce directo con las lesiones cutáneas, costras o fluidos de una persona infectada.Incluyendo el contacto con mucosas y fluidos durante el acto sexual.Aunque es menos común que en virus como el COVID-19, el contacto cercano cara a cara durante tiempo prolongado puede facilitar la transmisión.El uso compartido de ropa, sábanas, toallas o utensilios que hayan estado en contacto con las heridas del paciente.
La enfermedad suele manifestarse entre los 5 y 21 días posteriores a la exposición. El cuadro clínico generalmente evoluciona en dos fases:Fiebre alta, dolor de cabeza intenso, dolores musculares (mialgia), agotamiento extremo e inflamación notable de los ganglios linfáticos (una característica distintiva de esta viruela). Aparición de lesiones en la piel que inician como manchas rojas, evolucionan a ampollas llenas de líquido o pus, y finalmente forman costras. Estas suelen concentrarse en el rostro, las palmas de las manos, las plantas de los pies y la zona genital o anal.
Ante la llegada de esta nueva variante, el autocuidado es la herramienta más efectiva. Las autoridades recomiendan:Lavado de manos frecuente con agua y jabón o uso de desinfectantes a base de alcohol.No tocar a personas que presenten erupciones o síntomas febriles inexplicables.Reducir el número de parejas sexuales ocasionales y mantener una comunicación abierta sobre síntomas.Evitar el uso de prendas o elementos de aseo ajenos.
El Ministerio de Salud ha garantizado el acceso a la vacuna a través del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI). Actualmente, el esquema de dos dosis está enfocado en grupos de alto riesgo, incluyendo personas que viven con VIH, trabajadores de la salud con exposición directa y personas con múltiples parejas sexuales.Si usted presenta síntomas, la recomendación es clara: aíslese de inmediato y consulte a su EPS o centro de salud más cercano. Actuar a tiempo no solo protege su salud, sino que corta la cadena de transmisión en la comunidad.
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