El Camping World Stadium de Orlando será este jueves el escenario de un choque con tintes históricos. Por primera vez en la historia de la FIFA, las selecciones de Colombia y Croacia se verán las caras en un terreno de juego. El encuentro, más allá del carácter amistoso, funciona como el termómetro definitivo para dos combinados que ya tienen la mente puesta en la cita mundialista de 2026.
Para el conjunto cafetero, este partido representa la consolidación de un proceso de redención. Tras la dolorosa ausencia en Qatar 2022, la era de Néstor Lorenzo ha devuelto la competitividad y la alegría al fútbol colombiano. Clasificados en la tercera posición de las Eliminatorias Sudamericanas y con un cierre de 2025 impecable, victorias ante Nueva Zelanda (2-1) y Australia (3-0), Colombia llega a suelo estadounidense con la intención de ratificar su gran momento.
El último baile de Modric frente al hambre cafetera

En la acera de enfrente aparece la incombustible Croacia de Zlatko Dalić. Los europeos, que dominaron con autoridad e invictos el Grupo L de las eliminatorias de la UEFA, llegan a este compromiso con la jerarquía que les otorga su historia reciente. Este ciclo tiene un componente emocional añadido: son las últimas funciones de Luka Modric con la camiseta ajedrezada, un líder que sigue siendo el eje sobre el cual orbita el fútbol balcánico.
Aunque Croacia viene de superar pruebas ante rivales de menor calado como Islas Feroe (3-1) y Montenegro (3-2), el cuerpo técnico croata es consciente de que el desafío en Orlando sube varios peldaños el nivel de exigencia. Su historial reciente contra potencias sudamericanas, con victorias recordadas ante Brasil y Argentina, les otorga el cartel de favoritos en las apuestas, apoyados en un bloque que combina veteranía y un oficio envidiable en torneos cortos.
El termómetro mundialista: La Selección Colombia de Néstor Lorenzo mide fuerzas ante la Croacia de Modric

El análisis táctico sugiere un duelo de ida y vuelta, con dos selecciones que priorizan el ataque directo. Sin embargo, las estadísticas esconden un dato revelador para los aficionados: la verdadera acción suele desatarse tras el descanso.
Colombia ha demostrado ser un equipo de “segundas partes”, anotando siete de sus últimos ocho goles después del entretiempo. Croacia mantiene una tendencia similar, habiendo marcado al menos dos tantos en los segundos 45 minutos en seis de sus ocho presentaciones más recientes. Todo apunta a que el intercambio de golpes y la definición del encuentro se vivirán en el tramo final del choque.
Por qué es importante: Néstor Lorenzo apostaría por una columna vertebral sólida con Vargas en el arco; una línea defensiva integrada por Muñoz, Sánchez, Lucumí y Mojica; el despliegue de Lerma y Ríos en el centro, acompañados por la creatividad de Arias y James Rodríguez, dejando en punta la velocidad de Luis Díaz y el olfato de Suárez.
Por su parte, el once de Dalić no presentaría mayores sorpresas, alineando a Livakovic bajo los tres palos; Caleta-Car, Sutalo, Stanisic y Pongracic en defensa; un mediocampo de lujo con Jakic, Modric y Pasalic; y un tridente ofensivo compuesto por Perisic, Kramaric y Budimir.
El pitazo inicial en Orlando marcará no solo el debut de este enfrentamiento en los libros de historia, sino el inicio real de la cuenta regresiva para el sueño mundialista de ambas naciones.
