Wadith Manzur busca posesión como senador pese a estar detenido por caso UNGRD

El caso abre un debate jurídico sobre los límites entre derechos políticos y medidas de aseguramiento en Colombia.

Compartir

Wadith Manzur volvió a generar controversia en el escenario político colombiano tras conocerse que el senador electo, actualmente privado de la libertad por su presunta participación en el escándalo de corrupción de la UNGRD, busca posesionarse como congresista el próximo 20 de julio para el periodo legislativo 2026-2030.

La solicitud fue presentada por su defensa ante las autoridades judiciales y posteriormente remitida al Senado de la República, corporación que deberá definir si es jurídicamente viable que Manzur asuma su curul mientras permanece con medida de aseguramiento. El caso ha abierto un nuevo frente de discusión entre el ámbito judicial y el legislativo en Colombia.

La defensa insiste en derechos políticos vigentes

En el documento radicado por el abogado defensor, se plantea que la detención preventiva no puede interpretarse como una suspensión automática de los derechos políticos del congresista electo. Según este argumento, la privación de la libertad no elimina la legitimidad del mandato otorgado en las urnas.

La defensa sostiene que las medidas de aseguramiento, aunque legales y constitucionalmente válidas, no deberían traducirse en la anulación del derecho a ejercer funciones públicas. En ese sentido, impedir la posesión del senador electo equivaldría, según el escrito, a una restricción absoluta del contenido esencial del derecho político derivado del voto ciudadano.

Este planteamiento introduce un debate de fondo sobre el alcance de los derechos políticos en situaciones donde existe una decisión judicial en curso, especialmente cuando el cargo fue obtenido mediante elección popular.

Wadith Manzur busca posesionarse como congresista pese a estar privado de la libertad

Wadith Manzur busca posesión como senador pese a estar detenido por caso UNGRD.
Foto: Redes Sociales.

La Corte Suprema de Justicia decidió no emitir un concepto sobre la solicitud relacionada con la posesión de Manzur. El alto tribunal aclaró que no tiene funciones consultivas para determinar si un congresista detenido puede o no asumir su curul, ni para definir los efectos de una medida de aseguramiento frente al ejercicio del cargo legislativo.

En consecuencia, la Corte trasladó la petición a la Presidencia del Senado y a la Mesa Directiva, dejando en manos de esa corporación la responsabilidad de interpretar la situación y tomar una decisión institucional.

Este traslado no resuelve el vacío jurídico, sino que desplaza el análisis al órgano legislativo, que deberá establecer si existen impedimentos formales o si procede la posesión del congresista electo.

UNGRD: el trasfondo del caso judicial

El proceso contra Manzur se enmarca en el escándalo de corrupción de la UNGRD, considerado uno de los casos más relevantes de investigación en la administración pública reciente en Colombia. Las autoridades judiciales investigan un presunto esquema de direccionamiento de contratos, intercambio de favores políticos y uso irregular de recursos destinados a proyectos de infraestructura y atención de emergencias.

Según los expedientes del caso, el entramado habría involucrado a funcionarios del Ejecutivo y miembros del Congreso, en una estructura que habría comprometido decisiones legislativas y administrativas a cambio de beneficios contractuales. Este proceso ha tenido un impacto significativo en la credibilidad institucional y ha derivado en múltiples detenciones y medidas de aseguramiento.

Manzur permanece privado de la libertad desde marzo de 2026, mientras avanza la etapa de investigación judicial. Su situación hace parte de un expediente más amplio que ha generado repercusiones políticas y judiciales en distintos niveles del Estado.

La posibilidad de que un congresista electo en condición de detención preventiva asuma su cargo ha reactivado un debate de carácter constitucional en Colombia. Por un lado, se plantea la protección del derecho fundamental a la participación política; por otro, la necesidad de garantizar la integridad del ejercicio público y la legitimidad institucional.

El caso ha puesto sobre la mesa la tensión entre dos principios: la presunción de inocencia y el funcionamiento efectivo del Congreso. Mientras no exista una condena en firme, la discusión gira en torno a si la medida de aseguramiento es suficiente para impedir el ejercicio del cargo o si debe prevalecer la voluntad electoral expresada en las urnas.

El Senado de la República tendrá la última palabra sobre este caso, que podría sentar un precedente importante en la relación entre el poder judicial y el legislativo en Colombia.

También puede leer: Avianca pide al Congreso endurecer sanciones | 360

Última hora

Te recomendamos

Le puede interesar