El hecho: Ecopetrol analiza vender su participación mayoritaria en ISA como parte de una estrategia para fortalecer sus finanzas y reorganizar sus activos.
¿Por qué es importante? ISA es uno de los activos energéticos más importantes del país y su eventual venta cambiaría la estructura de control de una compañía estratégica para Colombia.
¿Cuál es el contexto? Ecopetrol enfrenta menores utilidades, mayor presión financiera y un escenario energético cambiante, mientras Colombia atraviesa dificultades fiscales y busca nuevas fuentes de recursos.
¿A quiénes afecta y cómo? A Ecopetrol, porque modificaría su portafolio de activos; al Estado, porque cambiaría la forma de control sobre ISA; y al sector energético, por el impacto que tendría sobre una empresa clave de transmisión eléctrica.
¿Qué intereses hay en juego? Está en juego la necesidad de Ecopetrol de obtener liquidez frente al valor estratégico de ISA como activo energético de largo plazo.
Dato clave a tener en cuenta: La posible venta de ISA no sería únicamente una operación empresarial; también representa una discusión sobre cómo Colombia administrará sus activos estratégicos y enfrentará los retos fiscales y energéticos de los próximos años.
Durante los últimos cuatro años, Ecopetrol e ISA han mostrado caminos diferentes dentro del mismo grupo empresarial. Mientras la petrolera logró mantener una producción histórica de hidrocarburos, sus resultados financieros se redujeron de manera significativa. En contraste, ISA, aunque enfrentó dificultades recientes, continúa siendo un activo atractivo por el crecimiento global de la infraestructura eléctrica.
La eventual salida de Ecopetrol de ISA responde a una estrategia para fortalecer las finanzas de la compañía, reducir presiones sobre su balance y concentrar recursos en negocios considerados prioritarios como gas natural, generación eléctrica y proyectos internacionales.
Ecopetrol produce más, pero gana menos
El comportamiento financiero de Ecopetrol durante los últimos años refleja una situación particular: mayores niveles de producción acompañados de menores utilidades.
En 2024, la compañía alcanzó uno de sus mejores registros operativos con una producción cercana a los 746 mil barriles equivalentes por día, pero sus ingresos y ganancias continuaron bajo presión por la caída de los precios internacionales del petróleo y un entorno más desafiante para la industria.
La utilidad neta pasó de $33,4 billones en 2022 a cerca de $9 billones en 2025, una reducción cercana al 73 %. Además, la empresa enfrentó tres reducciones en sus calificaciones crediticias durante los últimos meses, en medio de preocupaciones sobre el panorama fiscal del país y la capacidad de respaldo del Estado.
Esta situación llevó a Ecopetrol a revisar su portafolio de activos y evaluar cuáles negocios son estratégicos para su futuro financiero.
ISA gana valor en medio del nuevo mercado energético
Mientras Ecopetrol enfrenta presiones financieras, ISA se encuentra en un sector con alta expectativa internacional: la transmisión eléctrica.
El crecimiento de las energías renovables, la electrificación de la economía y la expansión de los centros de datos asociados a la inteligencia artificial han aumentado la importancia de las redes eléctricas a nivel mundial.

ISA cuenta con operaciones en países como Colombia, Brasil, Chile, Perú y Panamá, además de una cartera de proyectos de expansión que la mantienen como uno de los principales jugadores regionales en infraestructura energética.
Sin embargo, la compañía también tuvo un 2025 complejo. Su filial Interchile estuvo involucrada en un apagón masivo en Chile y, en Colombia, enfrentó impactos financieros relacionados con la cartera pendiente de la empresa Air-e.
A pesar de estos episodios, el negocio de transmisión eléctrica mantiene una perspectiva favorable por la creciente demanda global de infraestructura energética.
La venta de ISA aparece en medio de la presión fiscal del Estado
La discusión sobre ISA no solo está relacionada con la estrategia empresarial de Ecopetrol. También ocurre en un momento de alta presión sobre las finanzas públicas colombianas.
El Gobierno enfrenta un escenario marcado por un déficit fiscal elevado, mayores niveles de deuda y dificultades para ampliar los ingresos únicamente mediante reformas tributarias.
En ese contexto, la venta de activos aparece como una alternativa para obtener recursos sin depender exclusivamente de nuevos impuestos o de más endeudamiento.
ISA se convirtió en una opción relevante porque es un activo valorizado, con ingresos estables y con un posible comprador identificado: el Grupo Energía Bogotá (GEB).
Si la operación se concreta, ISA no pasaría a manos completamente privadas, debido a que el GEB mantiene una participación mayoritaria pública a través del Distrito de Bogotá. Sin embargo, cambiaría el control estatal de la compañía.
Un debate sobre el futuro energético del país
La posible venta abrió posiciones divididas. Sus defensores aseguran que permitiría a Ecopetrol mejorar su situación financiera y concentrarse en negocios donde Colombia enfrenta mayores desafíos, como el abastecimiento de gas natural.
Sus críticos advierten que ISA es una empresa estratégica para la seguridad energética del país y que reducir la participación directa de la Nación podría limitar la influencia estatal sobre una infraestructura clave.
El debate también ocurre en medio de una transformación del sector energético colombiano. Mientras disminuyen las reservas tradicionales de petróleo y gas, aumenta la necesidad de fortalecer nuevas fuentes de generación y transmisión eléctrica.
La decisión final dependerá de los análisis financieros, las aprobaciones corporativas y las condiciones que se establezcan para una eventual operación.
