El Hecho: La tasa de desempleo en Colombia se ubicó en el 8,0% en junio de 2026 (una reducción de 0,5 puntos porcentuales frente a 2025), dejando un saldo de 2,13 millones de personas sin ocupación y registrando un giro donde el sector privado creó nueve de cada diez nuevos puestos.
¿Por qué es importante?: Marca un cambio de guardia en el mercado laboral al frenarse la contratación estatal (que pasó de aportar 405.000 empleos en mayo a solo 82.000 en junio) debido a las restricciones de la Ley de Garantías y el inminente cambio de gobierno, mientras persiste una alta informalidad del 55,1%.
¿Cuál es el contexto?: La tasa de ocupación repuntó al 59,4% y la participación global llegó al 64,5%, sumando un total de 706.000 nuevos puestos creados en el sexto mes del año, impulsados principalmente por el sector privado.
¿A quiénes afecta y cómo?: Involucra al aparato productivo nacional y a los trabajadores, generando alertas desde gremios como la Andi sobre el impacto de la finalización de contratos estatales, frente a un sector privado que busca liderar la formalización.
El dato que no se puede perder: Los sectores que lideraron la creación de empleo fueron alojamiento y servicios de comida (+289.000), construcción (+146.000) y transporte y almacenamiento (+145.000), en contraste con las caídas en industrias manufactureras (-125.000) y agricultura (-40.000).
El mercado laboral colombiano mantiene su tendencia a la baja en los indicadores de desocupación, consolidando mínimos históricos, pero atraviesa un profundo cambio de guardia. Durante el mes de junio, la tasa de desempleo se ubicó en el 8%, lo que representa una reducción de 0,5 puntos porcentuales en comparación con el mismo periodo de 2025 y deja un saldo de 2,13 millones de personas sin ocupación en todo el país,según el último informe del DANE.
Sin embargo, el dato más revelador del sexto mes del año no es solo la cifra general de desocupación, acompañada por una tasa de ocupación que repuntó al 59,4% y una participación global del 64,5%, sino el giro radical en el motor de la contratación. Tras un primer semestre fuertemente impulsado por el gasto y la creación de puestos estatales, el sector privado retomó el protagonismo absoluto al dinamizar nueve de cada diez nuevas plazas de trabajo.
Panorama general: Durante los primeros cinco meses del año, la hoja de ruta del empleo estuvo marcadamente sostenida por las contrataciones del sector público. El contraste con junio es notorio: de los 706.000 nuevos puestos creados en el sexto mes, apenas 82.000 correspondieron al Estado.
La cifra palidece frente a mayo, cuando la administración pública aportó 405.000 ocupados. Una dinámica expansiva similar se repitió a lo largo de todo el semestre previo: 234.000 empleos públicos en abril, 369.000 en marzo, 244.000 en febrero y 172.000 en enero.
Juliana Morad, directora del Observatorio Laboral de la Universidad Javeriana, explicó que este frenazo en la vinculación estatal responde a coyunturas institucionales y legales del calendario político. Según la experta, tanto la restricción de contratación establecida por la Ley 996 de 2005 como la inminencia del cambio de gobierno, previsto para el 7 de agosto, paralizan de manera natural los procesos de vinculación en el sector público debido a los periodos de empalme.
DANE: tasa de desempleo se ubica en 8% mientras la contratación estatal frena por cambio de gobierno

El impulso de la economía en junio no fue uniforme. El análisis por ramas de actividad muestra que el dinamismo estuvo liderado por el sector de alojamiento y servicios de comida, que aportó cerca de 289.000 nuevos puestos de trabajo. Le siguieron de cerca la construcción, con 146.000 empleos, y el sector de transporte y almacenamiento, con 145.000.
En la orilla opuesta, varias ramas productivas sufrieron contracciones significativas. El revés más fuerte se registró en las industrias manufactureras, que perdieron 125.000 personas ocupadas. Las bajas también se sintieron en las actividades de agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca (con una caída de 40.000 trabajadores) y en el suministro de electricidad, gas, agua y gestión de desechos, que redujo su planta en cerca de 27.000 personas.
Por qué es importante: A pesar de la lectura positiva de los datos macroeconómicos, desde los gremios productivos advierten sobre riesgos a corto plazo. Bruce Mac Master, presidente de la Andi, señaló que si bien el balance es favorable, existe preocupación por el impacto que pueda generarse en los próximos meses ante la finalización de los contratos vinculados al Estado, ya sea de forma directa o a través de contratistas.
Asimismo, el informe de junio volvió a poner sobre la mesa el talón de Aquiles histórico de la economía colombiana: la informalidad laboral, que se mantuvo inalterada en un preocupante 55,1% del total nacional.
Ante este panorama, desde la Andi se lanzó un mensaje directo a la nueva administración gubernamental, instándola a tender puentes de colaboración con el aparato productivo en un marco de respeto y sin estigmatizaciones. «Los invitamos a trabajar en pro de reducir la informalidad con una política pública que verdaderamente ataque los problemas estructurales del mercado laboral», concluyó Mac Master.
