La expansión de la generación eléctrica vuelve a estar en el centro del debate en Colombia, esta vez por las brechas que persisten entre la demanda proyectada y la energía firme que cuenta con respaldo mediante las subastas del sistema. Acolgen advirtió que el mayor desfase se concentra en el periodo 2028-2029, cuando, de acuerdo con sus cálculos, 59,2 % de la demanda prevista no tendría una nueva asignación de energía firme.
La alerta fue planteada por Natalia Gutiérrez, presidenta de Acolgen y del Consejo Gremial, quien señaló que el escenario exige acelerar las inversiones y generar condiciones que permitan ampliar la capacidad de generación del país, especialmente ante una demanda que, según el gremio, viene creciendo por encima de proyecciones anteriores.
La diferencia entre energía disponible y energía firme resulta clave para entender el planteamiento. La primera está relacionada con la operación cotidiana del sistema, mientras que la segunda corresponde al respaldo contratado para garantizar el suministro ante situaciones como sequías, contingencias o una menor disponibilidad de generación.
Energía en Colombia: Las brechas que identifica Acolgen para los próximos años
Para diciembre de 2027 y buena parte de 2028, el gremio calcula un faltante de 5,1 %, equivalente a 4.872 GWh sin respaldo. En el caso de 2028, Acolgen estima que quedó sin contratar cerca de 8 % de la demanda prevista, una brecha que, según su cálculo, equivaldría a algo más de 500 MW térmicos o cerca de 1.100 MW de generación hidráulica con embalse.
El escenario más amplio aparece en el periodo 2028-2029, con 58.423 GWh sin nueva asignación, equivalentes al 59,2 % de la demanda proyectada para ese bloque. Para 2029-2030, el faltante estimado por Acolgen es de 7,6 %, unos 7.680 GWh.
La subasta de Obligaciones de Energía Firme realizada en mayo de 2026 adjudicó compromisos para el periodo diciembre de 2029 a noviembre de 2030, con 77 plantas seleccionadas y 4.069,7 MW de nueva capacidad, provenientes de proyectos solares, eólicos y térmicos.
Aun con ese proceso, Gutiérrez sostuvo que persisten necesidades de expansión para los siguientes años. Según su estimación, la capacidad no asignada para 2030 equivaldría a cerca de 1.040 MW térmicos o unos 1.900 MW hidráulicos.
El gremio también advierte sobre el margen de seguridad del sistema, que, según sus cálculos, ya sería negativo en 5,6 % y podría llegar a -8,3 % el próximo año, una situación que aumenta la exposición ante eventos climáticos extremos o periodos de baja hidrología.
Frente a este panorama, el Gobierno confirmó que trabaja en una nueva subasta de energía firme y señaló que buscará aprovechar capacidad de generación que actualmente no estaría siendo utilizada a su máximo potencial. El viceministro de Energía, Armando José Cuello, afirmó que el mecanismo deberá ofrecer garantías para atraer nuevas inversiones.
La discusión está ligada a una necesidad de inversión de largo plazo. Andeg estima que Colombia requerirá cerca de $65 billones durante la próxima década, distribuidos entre generación, transmisión y distribución, para fortalecer la seguridad energética y responder al crecimiento de la demanda.
Así, el debate no se limita a cuánta energía produce actualmente el país, sino a qué capacidad estará disponible y respaldada en los próximos años, un reto que involucra nuevas plantas, transmisión, regulación e inversiones de largo plazo.
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