Relación comercial Colombia-Brasil: cifras clave y expectativas tras la relección de Lula

Colombia y Brasil mantienen oportunidades comerciales por USD 1.600 millones, mientras el déficit bilateral y las diferencias arancelarias plantean retos para los exportadores.

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La relación entre Colombia y Brasil enfrenta una nueva etapa política tras la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, en un escenario en el que los intereses económicos de ambos países tendrán que convivir con sus diferencias ideológicas. El presidente colombiano, Abelardo De la Espriella, reconoció sus desacuerdos con el mandatario brasileño, pero insistió en que la cooperación bilateral debe mantenerse por encima de las posiciones políticas.

Durante la campaña presidencial en Colombia, Lula respaldó al senador Iván Cepeda. Por su parte, De la Espriella apoyó a Jair Bolsonaro en Brasil. Ambos terminaron enfrentados a los resultados electorales que favorecieron a sus respectivos adversarios. Al referirse a esas diferencias, el mandatario colombiano afirmó que ni Lula decide por los colombianos ni él por los brasileños, y defendió el respeto por la voluntad expresada en las urnas.

“Brasil y Colombia se necesitan mutuamente”, sostuvo De la Espriella, al señalar que las diferencias políticas no deben anteponerse a los intereses nacionales. Esta postura adquiere relevancia por el peso del mercado brasileño para las exportaciones colombianas y por las posibilidades de ampliar el intercambio comercial entre las dos economías.

 

Brasil-Colombia: comercio bilateral, entre el déficit y las oportunidades

Las cifras de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) muestran que Brasil continúa siendo un socio relevante para Colombia, aunque el intercambio presenta un desequilibrio a favor del mercado brasileño. Durante 2025, las exportaciones colombianas hacia ese destino sumaron USD FOB 1.896,3 millones, una reducción de 1,6% frente al año anterior, mientras las importaciones procedentes de Brasil alcanzaron USD CIF 3.513,6 millones, con un crecimiento de 4,8%.

El resultado fue un déficit comercial colombiano de USD FOB 1.400,6 millones, calculado con los flujos de exportaciones e importaciones en valor FOB, cifra que representó un aumento de 13,5% respecto a 2024. Aun así, la evolución de la última década evidencia una expansión del intercambio: entre 2016 y 2025, las exportaciones aumentaron 90,6% y las importaciones crecieron 93,7%.

En los primeros ocho meses de 2026, las ventas colombianas hacia Brasil llegaron a USD FOB 1.451,7 millones, mientras las compras sumaron USD FOB 2.588,7 millones, para un déficit de USD 1.137 millones. En ese periodo, Brasil pasó a ocupar el sexto lugar entre los destinos de exportación de Colombia, aunque las ventas hacia ese mercado crecieron 22,1% frente al mismo lapso del año anterior.

Carbón, petroquímicos y agroindustria marcan la canasta exportadora

La oferta colombiana hacia Brasil mantiene una fuerte presencia de materias primas e insumos industriales. En 2025, los coques y semicoques de hulla lideraron las exportaciones con USD 353,3 millones, seguidos por las hullas térmicas, con USD 273,7 millones, y el policloruro de vinilo, con USD 264,4 millones. Estos tres productos representaron conjuntamente el 47% de las ventas colombianas al mercado brasileño.

Sin embargo, algunos productos muestran oportunidades de diversificación. El aceite de palma en bruto aumentó sus exportaciones 46,2% durante 2025, mientras las ventas de los demás fungicidas registraron un crecimiento de 573,2%. En contraste, los coques y semicoques de hulla disminuyeron 30,5%, evidencia de que el comportamiento de la canasta depende de las variaciones entre sectores.

Analdex estima que Colombia cuenta con un potencial exportador hacia Brasil de USD 1.600 millones, de los cuales USD 896 millones todavía no se aprovechan. Los insecticidas, fungicidas y herbicidas concentran USD 314 millones de ese potencial sin explotar, seguidos por medicamentos, productos metalmecánicos, vehículos y preparaciones alimenticias.

Aunque ambos países cuentan con preferencias comerciales vigentes desde el Acuerdo de Complementación Económica 72, persisten barreras técnicas, sanitarias y administrativas. En consecuencia, la relación entre Lula y De la Espriella tendrá un componente económico que va más allá de sus diferencias políticas: convertir las oportunidades comerciales en mayores ventas, diversificar los productos colombianos y reducir el desequilibrio del intercambio bilateral.


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